Alquileres Vacacionales

Encuentra y ofrece alquileres vacacionales en Costa Rica.

En el Caribe el calendario va al revés: setiembre y octubre, los meses más lluviosos del Pacífico, suelen ser las semanas más secas en Puerto Viejo y Cahuita. Conviene saberlo antes de escoger entre unas cabinas cerca de la arena allá, una casa de playa por semana en Sámara o una quinta con piscina y rancho en San Carlos para un paseo familiar. Dueños y administradores ofrecen estadías por noche, por fin de semana o por mes, incluidos apartamentos amueblados para quien trabaja en línea. Pregúntele al dueño en qué meses la casa está en su mejor momento antes de definir fechas.

Cabinas, casas de playa, quintas y estadías por mes:

se alquilan por razones distintas, y un buen anuncio deja claro cuál está viendo. Las cabinas son el formato propio de la costa: cuartos sencillos en un bloque aparte, junto a la casa del dueño, muchas veces con cocineta, más baratos que un hotel. La casa de playa completa es la que reservan familias y grupos de amigos por una semana, y lo que vale está en los cuartos y la cocina. Las quintas son cosa muy tica: casa con piscina, rancho y parrilla en un terreno fuera del pueblo, que se alquila para un paseo familiar, unos quince años o una actividad del trabajo. El apartamento amueblado por mes queda entre unas vacaciones y un contrato; para más tiempo están las propiedades en alquiler de largo plazo, y si un pueblo lo enamoró, vea las propiedades en venta de la zona.

El camino a la casa y la caminata hasta la arena:

son lo que un anuncio vacacional suele dejar en el aire, igual que las camas: la cantidad de personas del anuncio puede ser camas de verdad o dos sillones y una hamaca, así que pida la lista cuarto por cuarto. “A pasos de la playa” debería venir con el tiempo caminando y si hay que cruzar calle o una desembocadura. En la península de Nicoya pregunte también por el camino: el último tramo hasta Santa Teresa y Malpaís es de tierra, con polvazal en verano y barro en invierno, y una casa arriba de una cuesta de lastre puede quedar fuera del alcance de un carro pequeño después de un aguacero. Si va a trabajar desde la casa, pida una captura de una prueba de velocidad en vez de la palabra wifi.

Las casas de playa falsas y el depósito para apartar fechas:

son el riesgo real cuando se reserva a distancia. El patrón ya es conocido: una casa con fotos llamativas y un precio por debajo del resto del pueblo, un chat por WhatsApp con mensajes y audios pero nunca una llamada normal, prisa para depositar antes de que otro aparte las fechas y, si usted duda, la oferta de una casa más grande y con piscina. Hay familias que llegan y descubren que la casa no existe o que nunca estuvo en alquiler. Los casos se amontonan en los fines de semana largos, las vacaciones de medio año y el fin de año. Antes de pagar nada, pida una videollamada en vivo del portón a los cuartos, pida una foto de algo que usted escoja tomada ese mismo día y confirme que el nombre de la cuenta coincide con la persona con la que ha hablado.

Las tarifas de temporada baja y el salto de Navidad y Semana Santa:

cuentan la historia de precios más clara de la costa, y se cuenta en dólares. Una casa sencilla para una familia cerca de una playa del Pacífico pide unos $80 a $100 por noche en los meses de lluvia y entre $130 y $180 por las mismas noches desde Navidad hasta la primera semana de enero o en Semana Santa, casi siempre con un mínimo de tres o cuatro noches. Ese mismo calendario explica las estafas de arriba, y por eso un precio de temporada alta que queda lejos de ese rango merece una videollamada antes que un depósito.

Un anuncio de cabinas o de quinta que dé confianza:

responde lo que quiere saber un huésped desconfiado antes de pagar. Ponga las camas por cuarto y tamaño, diga qué incluye, hasta las toallas y el gas de la parrilla, indique la tarifa de temporada baja y la de temporada alta con el mínimo de noches de cada una, y diga claro si se aceptan mascotas y fiestas. Cuente con que le pidan una videollamada o una foto reciente; contestar rápido es la mejor prueba de que usted y la casa existen. Si el último tramo es de lastre, fotografíelo después de un aguacero, porque la familia que baja desde Alajuela en un carro pequeño en octubre la necesita más que otro atardecer.