Barcos En Venta
Compra y vende barcos en venta en Costa Rica.
Muchos botes en Costa Rica pasan la semana lejos del mar. Hay motos acuáticas y lanchas pequeñas que viven sobre su carreta en una cochera de Heredia o San José y bajan al Pacífico solo los fines de semana largos. Otras salen directo del agua, retiradas de las flotas de alquiler que trabajan en playas como Brasilito o Manuel Antonio. Motos acuáticas, lanchas a motor, botes inflables y algún velero de travesía se anuncian nuevos y usados, junto con las carretas que los llevan. Antes de comparar dos, pregunte cuántas horas marca el horómetro y si alguna vez trabajó alquilado o en tours.
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Motos acuáticas, lanchas, veleros y la carreta que los lleva:
los separa qué tan lejos de la casa va a salir cada uno. Las motos acuáticas son lo más pequeño y lo más fácil de guardar en una cochera. Casi todas son Sea-Doo, Yamaha WaveRunner o Kawasaki, desde las livianas para jugar hasta las de tres puestos que jalan un tubo. Los barcos a motor van desde la lancha abierta de fibra hasta el casco de pesca con camarote, y las lanchas neumáticas quedan en el extremo pequeño, como auxiliar o como bote que cabe en el cajón de un pick-up. Los veleros son otra compra: se compran para navegar largo o vivir a bordo, y viven en una boya. Las carretas para botes también aparecen solas, de alguien que vendió el bote y se quedó con la carreta.
Bote de carreta o bote de boya, según dónde viva:
si vive en el Valle Central, lo que busca es algo que pueda jalar: una moto acuática, un inflable o una lancha abierta que un pick-up lleve por la montaña hasta la costa y de vuelta. Lo más grande termina en una boya o en una marina, lo que implica pagar el espacio y depender de alguien cerca que lo revise tras un temporal. El bote de carreta se lava con agua dulce después de cada salida; el de boya vive en agua salada todo el tiempo y necesita antiincrustante al día y una bomba de achique que funcione cuando nadie está a bordo. En los inflables pesa más la tela que la marca. Los tubos de PVC se ponen pegajosos y las costuras se empiezan a despegar después de unos años de sol tropical, mientras que los de Hypalon duran mucho más, y por eso cuestan más.
Las horas de una moto acuática y lo que hacen con el precio:
las usadas muestran bien la diferencia. Una de dos puestos con más de diez años se negocia alrededor de ₡1,5 millones, mientras que una Sea-Doo de cinco a ocho años se anuncia entre ₡4 y ₡5,5 millones. La vieja se compra pensando en arreglarla: la turbina pide anillo de desgaste nuevo, el asiento está rajado por el sol y los repuestos cuestan más de conseguir. La reciente vale más porque todavía le queda por delante la mayor parte de la vida del motor.
Motos acuáticas de alquiler y botes que ya trabajaron:
los negocios de alquiler de las playas de Guanacaste anuncian máquinas de modelo reciente, así que sus unidades viejas vuelven una y otra vez al mercado de usados. Una moto de alquiler suma horas mucho más rápido que una particular y la suben a la arena todos los días. Pregunte directamente si trabajó para un negocio de tours o de alquiler. Eso se cobra en el precio, no la descarta. Lea las horas en la pantalla, mire por la rejilla de admisión los bordes del impulsor por desgaste de arena, pase la mano por el fondo buscando rayones hondos de varar en la playa y levante el asiento para buscar sal en los bornes de la batería y en el motor. Si es una Sea-Doo con supercargador, pregunte si alguna vez se le dio servicio. En un inflable, pídale al dueño que lo infle la noche anterior y vea si sigue firme cuando usted llegue. En un velero, las sorpresas caras son la jarcia y las velas: pregunte qué edad tiene la jarcia fija y busque manchas de óxido donde los cables entran a la cubierta.
Una moto acuática sobre su carreta en Heredia, lista para enseñar:
ponga el año, las horas y si anduvo en mar o en agua dulce, y fotografíe el fondo del casco, la admisión y la pantalla de horas. Diga claramente si alguna vez trabajó en alquiler o en tours, y qué se incluye: forro, chalecos, la carreta. Si va remolcado, el comprador necesita saber cómo se lo lleva: si la carreta va incluida y tiene sus propios papeles, qué bola de enganche usa y si debe venir en pick-up. Quien viene desde Liberia o Pérez Zeledón quiere esas respuestas antes de salir, no en la entrada de su casa.