Puerto Carrillo
Propiedades en Puerto Carrillo, Costa Rica.
Hojancha es un cantón de lomas y potreros, y Puerto Carrillo es su única salida al Pacífico. El distrito arranca en Playa Carrillo, una media luna de arena clara bordeada de palmeras y resguardada por un arrecife, y baja por una franja estrecha de costa hasta la desembocadura del río Ora, en Guanacaste, Costa Rica. El pueblo queda en la ladera sobre la bahía, y Sámara está tan cerca por la ruta costera que las dos playas funcionan como un solo mercado. Aquí se buscan sobre todo casas con vista al mar en los cerros, viviendas a pocos pasos de la playa y lotes en las laderas. Completan la oferta los alquileres de temporada y de largo plazo, mientras que la franja frente al mar se rige por sus propias reglas.
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Sobre Puerto Carrillo:
El decreto que convirtió a Puerto Carrillo en distrito es de julio de 1999; hasta entonces, la costa del cantón formaba parte del distrito de Hojancha. Abarca casi 77 kilómetros cuadrados y no llega a los dos mil habitantes. Es el único pedazo de Hojancha con mar: la cabecera está tierra adentro, a unos 350 metros de altura, y este distrito baja hasta la playa y se estira hacia el sur hasta el río Ora. La ruta 160 corre detrás de la arena, con un camellón de zacate donde la gente estaciona, y sube unos cinco kilómetros hasta Sámara; de ahí la carretera asfaltada sigue a Nicoya, la ciudad principal de la península, donde está el hospital. Al sur del pueblo la vía costera se vuelve de lastre, y una pista de aterrizaje, también de lastre, recibe avionetas y vuelos chárter.
Aquí se vive del turismo y del mar. En el pueblo hay unos cuantos hoteles, casas vacacionales, restaurantes sencillos y un par de pulperías, y en lo alto del extremo sur de la bahía está el Hotel Guanamar. En esa misma punta trabaja un pequeño grupo de pescadores, y de la bahía salen las lanchas de pesca deportiva, que a menudo se topan con manadas de delfines. Los fines de semana, en Semana Santa y en diciembre, las familias ticas llenan las mesas de concreto bajo las palmeras, y por la orilla de la calle pasan los carritos de pipas, ceviche y granizados. Para más comercio y más opciones para comer, la gente se va a Sámara.
La bahía es una curva protegida de arena clara con una larga hilera de palmeras de coco detrás, y el arrecife mantiene el agua tan mansa que hasta los niños pequeños se bañan tranquilos. Sobre la punta sur, el Mirador Puerto Carrillo ofrece la imagen que más se recuerda: la playa entera vista desde arriba. Detrás de la arena el terreno trepa rápido hacia cerros con bosque, y esa pendiente es la que define el mercado, porque desde las laderas se domina el océano. Más adentro, Estrada, Lajas, Jobo, San Miguel, Santa María y Angostura son caseríos de campo rodeados de potrero y montaña, en un terreno quebrado y empinado. Hacia el sur por la costa, a poca distancia, el Refugio de Vida Silvestre Camaronal protege una playa de anidación de tortugas marinas.
Los compradores se reparten en dos grupos. Por un lado están las familias del cantón y de la península que viven en el pueblo y en los caseríos del interior. Por otro, gente de San José y del extranjero que busca una casa de playa más tranquila que Sámara pero a pocos minutos de ella, para vivir o para alquilarla mientras no la usa. Las fincas grandes en los cerros interesan a quien piensa en un proyecto residencial o en un centro de retiro. Lo más caro del mercado son las villas con vista al mar en las lomas; las casas del pueblo y la tierra rural del interior quedan bastante por debajo.
Casas en Puerto Carrillo:
Hay dos tipos de vivienda. En el pueblo, las casas ocupan lotes modestos a pocos minutos caminando de la arena, y algunas ya generan ingresos, sea porque tienen dos casas en el mismo terreno o porque llevan años rentándose a turistas. En los cerros, las villas con piscina y vista al mar se levantan en lotes que van de un par de miles de metros cuadrados a más de media hectárea, en comunidades como Boca del Toro, con el Pacífico y el valle del río Ora de frente. Quien busca casas en venta en Puerto Carrillo en las laderas encuentra sobre todo viviendas terminadas, pensadas como segunda residencia; en el pueblo, la casa suele comprarse para vivirla o para ponerla a rentar. Recorra el acceso en carro antes de decidir, porque dos casas con el mismo panorama pueden quedar a un paseo de la playa o al final de una cuesta empinada.
Terrenos y Lotes en Puerto Carrillo:
En las laderas detrás de la bahía se concentra la mayoría de los lotes en venta en Puerto Carrillo; se venden por la vista y tienen el tamaño justo para una casa con piscina. También salen terrenos grandes, fincas de decenas de hectáreas en los cerros con bosque, quebradas y vista a toda la costa, que se ofrecen para un desarrollo residencial o un centro de retiro. Tierra adentro, por Lajas, Jobo y San Miguel, la tierra es rural, se valora como potrero y no como mirador, y cuesta una fracción de lo que vale un lote en el centro del pueblo. Con pendientes así, la forma del área construible y lo que cuesta abrir la entrada pesan tanto como los metros que indica el plano.
Alquileres en Puerto Carrillo:
Una buena parte de las viviendas se alquila por temporada: casas, apartamentos y villas de uno a seis dormitorios, muchas con piscina propia y varias con vista al mar. También hay alquiler de largo plazo, sobre todo apartamentos y casas pequeñas a distancia caminable de la playa, que toman quienes trabajan en la zona o se quedan una temporada larga. Si busca alquiler en Puerto Carrillo para Semana Santa o fin de año, reserve con tiempo, porque son las fechas de más gente. Fuera de esas semanas, el pueblo pasa tranquilo de lunes a viernes.
Preguntas frecuentes:
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¿Puerto Carrillo pertenece al cantón de Carrillo?
No, aunque el nombre confunde a mucha gente. El cantón de Carrillo está en el norte de Guanacaste, con Filadelfia, Sardinal y Playas del Coco. Puerto Carrillo es un distrito de Hojancha, en la península de Nicoya, al lado de Sámara, con código postal 51103. Fíjese en el cantón que indica el plano catastrado, porque esa es la municipalidad que le dará los permisos.
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¿Se puede ser dueño de una casa frente a Playa Carrillo?
No en propiedad plena. Los primeros 200 metros desde la línea de pleamar son zona marítimo-terrestre: los 50 iniciales son zona pública, donde no se construye, y los 150 restantes solo se otorgan en concesión municipal, según el plan regulador costero de Puerto Carrillo. Ese plan reparte la franja en zonas de alojamiento turístico, comercio turístico, residencial local, residencial turística, áreas verdes y humedales protegidos, así que lo que se puede hacer depende de dónde caiga el lote. Un extranjero sin cinco años de residencia no puede ser concesionario directamente, de modo que conviene asesorarse con un abogado antes de firmar nada dentro de la zona.
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¿Qué revisar antes de comprar un lote en los cerros sobre la bahía?
Primero, el camino. Confirme que el acceso es una calle pública inscrita en el inventario vial de la municipalidad o una servidumbre registrada, y no un trillo que atraviesa la finca del vecino. Luego, la pendiente: un terreno muy inclinado pide muros de contención y estudios técnicos que cambian el presupuesto. Pida el estudio registral en el Registro Nacional (Registro Inmobiliario), verifique que los mojones coincidan con el plano catastrado, solicite el uso de suelo en la Municipalidad de Hojancha y consiga por escrito la disponibilidad de agua antes de dar la prima.
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¿Cómo se llega a Puerto Carrillo?
Por carretera: de Nicoya a Sámara y, desde allí, unos kilómetros al sur por la ruta 160, que pasa justo detrás de la playa. Hay buses todos los días desde Nicoya y San José. Para vuelos internacionales, lo más cercano es el aeropuerto Daniel Oduber, en Liberia, y la pista de Carrillo recibe avionetas y vuelos chárter nacionales.
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¿Es práctico vivir todo el año en Puerto Carrillo?
Para una vida tranquila, sí, siempre que no le moleste manejar. En el pueblo hay pulperías y algunos restaurantes, y Sámara suma comercios y lugares para comer a pocos minutos. Para el hospital hay que ir hasta Nicoya. Los fines de semana y feriados la playa se llena; entre semana, el ritmo es lento.