Cuidado Personal

Compra y vende cuidado personal en Costa Rica.

En las semanas después del Día de la Madre, el 15 de agosto, empiezan a aparecer estuches de perfume y de cremas todavía en su celofán: la segunda caja idéntica que alguien recibió, o un aroma que nunca fue el suyo. Conviven con cosas que se enchufan y duran años, desde secadoras de pelo y planchas hasta rizadores, nuevas y usadas. Las dos mitades se juzgan distinto. Una herramienta vale lo que todavía hace; un cosmético vale lo que le queda adentro y si el sello sigue intacto. Y una plancha traída de un viaje a Estados Unidos funciona tal cual en los tomacorrientes ticos.

Secadoras y planchas en tomacorrientes de 120 voltios:

Costa Rica usa la misma corriente de 120 voltios y el mismo enchufe de patas planas que Estados Unidos, así que una secadora comprada en un viaje o enviada por la familia de allá se conecta sin más. Una comprada en España, o en cualquier país de 220 a 240 voltios, calienta poco o no enciende, salvo que la etiqueta junto al cable diga doble voltaje. Pida una foto de esa etiqueta antes que cualquier otra cosa. Más allá del enchufe, pocas cosas separan una herramienta de otra en accesorios de belleza. Una plancha con temperatura regulable le sirve mejor al pelo fino o pintado que una de un solo calor, y las placas anchas avanzan más rápido en el pelo largo y grueso. La cerámica calienta suave y parejo; el titanio calienta más rápido y más fuerte. Una secadora que trae boquilla concentradora y difusor sirve tanto para un secado liso como para los rizos. Los rizadores y los cepillos secadores están en herramientas de peinado.

Los cosméticos y los perfumes valen según el sello:

en cosméticos todo se reduce a una pregunta: abierto o no. Un perfume o una crema en su caja y con el celofán puesto vale casi lo mismo que uno nuevo, por eso los estuches sellados son la mejor compra de segunda mano. Abierto, el valor cae fuerte, y en lo que toca labios u ojos cae más, porque nadie sabe cómo se manipuló. Un labial, una máscara de pestañas o una base de maquillaje casi nunca vale la pena usado. El perfume es la excepción: un frasco de fragancias se vende por lo que le queda, y un frasco casi lleno de un aroma que usted ya conoce es una compra razonable.

Cómo leer el código de lote y probar las placas:

dele vuelta al producto. El simbolito del frasco abierto con 12M o 24M indica los meses que dura después de abierto, así que pregunte cuándo se abrió. La fecha de vencimiento o el código de lote impreso en la base dice qué edad tiene, y en un perfume con caja el código de la caja tiene que coincidir con el del frasco. Las imitaciones se delatan por un celofán flojo o con dobleces de más, una impresión borrosa, un atomizador que escupe en vez de rociar y un precio muy por debajo de lo que piden por uno sellado. Un frasco que dice tester es original, pero viene en caja sencilla o sin caja, y se paga como tal. Pregunte dónde estuvo guardado: un perfume que pasó un fin de semana de playa en la guantera del carro se altera antes que uno guardado en una gaveta. Una herramienta hay que verla funcionando. Una plancha debe calentar en un par de minutos sin olor a quemado, y las placas tienen que estar lisas, porque un recubrimiento despicado o pelado jala el pelo. Doble con cuidado el cable donde entra al mango y en la parte que gira, que es donde se pela primero, y desconfíe de un motor de secadora que suena flojo o se apaga.

El estuche que le regalaron dos veces y la secadora que ya cambió:

fotografíe la caja por todos los lados con la luz pegando en el celofán, y después la base con su código. El comprador quiere ver que está sellado y es original; abrirlo para enseñar lo que trae adentro le quita casi todo el valor. En un perfume abierto, tome la foto contra una ventana para que se vea el nivel, y diga cuánto tiempo lo ha tenido. En una herramienta, fotografíe la etiqueta del voltaje, las placas o la entrada de aire y cada accesorio, y diga si vino de un viaje o se compró aquí, con la factura si la guardó. Los regalos repetidos se acumulan después del 15 de agosto y de Navidad, pero quien busca un regalo lo hace en las semanas de antes, y un estuche sellado aguanta la espera. Quien viene desde Nicoya o San Ramón por uno va a revisar el envoltorio en su puerta, así que déjelo tal como llegó.