Moda Masculina
Compra y vende moda masculina en Costa Rica.
Buena parte de lo que tiene un hombre lo escogió otra persona: la billetera del Día del Padre, el reloj que vino en una caja de Navidad, la camisa una talla menor que nunca salió de la bolsa. Aquí se juntan ropa, zapatos, bolsos, ropa deportiva y accesorios de hombre, nuevos con etiqueta o usados, desde el saco de una graduación hasta el salveque que va a diario en el bus. Cada pieza tiene una medida que importa más que la etiqueta, como el hueco de la faja que se usaba o el largo por dentro del zapato, y el vendedor que la da le ahorra un viaje al comprador.
Ropa, zapatos, bolsos y lo pequeño que un hombre lleva encima:
la moda masculina se divide tanto por lo que dura cada cosa como por lo que es. La ropa para hombre va de camisetas y jeans a sacos y trajes completos, y es lo que más rápido se gasta. Los zapatos para hombre y los bolsos para hombre son más cuero y costura que tela, así que los buenos se reparan y sirven por años. La ropa deportiva para hombre reúne lo de entrenar y las camisetas de equipo. Los accesorios para hombre son la parte pequeña y resistente: fajas, gorras, anteojos de sol y relojes, lo que más se hereda y lo que más se regala.
Fajas, pulseras de reloj y plantillas, cada una con su medida:
la talla de la etiqueta dice menos que una medida tomada en la casa. La faja se mide desde el doblez de la hebilla hasta el hueco que de verdad se usa, y suele ser unas dos pulgadas más larga que la cintura del pantalón: quien usa jeans 34 lleva faja 36. Pida ese largo y no el número marcado, porque una faja se puede recortar pero nunca alargar. En un reloj con pulsera metálica, mídase la muñeca y pregunte cuántos eslabones sobrantes trae. En zapatos, el largo de la plantilla en centímetros vale más que el número de la lengüeta, porque aquí llegan tallas estadounidenses y europeas y cada marca las redondea a su manera.
Regalos del Día del Padre y cajas de Navidad sin abrir:
mucha moda de hombre nueva con etiqueta empezó siendo un regalo. En Costa Rica el Día del Padre cae el tercer domingo de junio, y entre esa fecha y la Navidad un hombre puede juntar más billeteras, fajas y camisas de las que va a usar, muchas veces en otra talla o en un estilo que él no habría escogido. Vale la pena buscarlas: no tienen uso y a veces siguen en su caja. Lo que les sostiene el valor es el empaque. Un reloj con su caja, su manual y los eslabones sobrantes, o una billetera todavía envuelta, se vende mucho más cerca de su precio de tienda que una usada; la misma pieza suelta un año en una gaveta ya es usada. Si el vendedor dice «sin estrenar», pregúntele por qué. «Fue un regalo y no es mi talla» es una respuesta que cuadra.
Huecos de faja, bordes de billetera y tacones de zapato en lo usado:
las cosas de hombre se gastan donde se agarran. En una faja, el hueco que usaba el dueño anterior queda estirado y con un quiebre atravesado al lado; si usted va a usar otro hueco, ese quiebre se va a ver. El cuero reconstituido, hecho de recortes pegados sobre una base, se rompe en los huecos y se descascara en los bordes, mientras que el cuero de flor entera se oscurece y se suaviza. En una billetera, abra cada ranura: las estiradas dejan caer las tarjetas, y si se descascara en el doblez nunca fue cuero. Dele vuelta a los zapatos. Un tacón gastado de un solo lado muestra cómo caminaba el otro dueño, y un zapatero lo cambia por poco, pero una suela cosida se puede renovar más de una vez y una pegada cuesta mucho más rehacerla bien.
Una billetera, un reloj o unos zapatos listos para otro dueño:
anúncielos con la medida que el comprador igual le va a preguntar: el largo de la faja hasta el hueco gastado, el largo de la plantilla, la muñeca para la que está ajustada la pulsera. Fotografíe con luz natural las partes que se gastan: huecos, doblez de la billetera, tacones y suela, y la caja si la tiene. Si fue un regalo, diga claramente si se llegó a usar. Quien venga desde Grecia o Guápiles a recoger una faja debería traer puesto el pantalón con que la va a usar, y quien venga por un reloj debería pedir que le traigan los eslabones que se quitaron, porque sin ellos una pulsera ajustada a una muñeca más delgada ya no se puede agrandar.