Construcción
Compra y vende herramientas y materiales de construcción en Costa Rica.
Cuando se termina una casa en Grecia o una ampliación en Cartago, la bodega cuenta cómo fue la obra: un carretillo con la batea golpeada, una batidora con costras de concreto, una estiba de marcos de andamio, un taladro que va por la tercera batería. Esa herramienta, nueva y de segunda mano, se compra y se vende aquí junto con los materiales que quedaron en las paredes. Busque con las palabras de aquí: el carretillo es el de una llanta y batea, la carretilla de carga es la de dos ruedas que lleva sacos de pie, y la batidora se mide por cuántos sacos revuelve en cada tanda.
Block, marcos de andamio, taladros y carretillos, cada uno en su página:
lo que termina en paredes y techo está en materiales de construcción, y casi nada de eso vuelve una vez pegado. El trabajo por encima de la cabeza va en escaleras y andamios, desde la tijera para pintar un cielo raso hasta la torre de marcos frente a una casa de dos plantas. Herramientas se divide en herramientas eléctricas, donde están los taladros inalámbricos y las pulidoras, y herramientas manuales: las palas, picos y cucharas que tiene cualquier maestro de obras. En carretillas están el carretillo, que mueve mezcla suelta, y la carretilla de carga, que mueve lo que va de pie.
Carretillo o carretilla, batidora o pala en el piso:
todo depende de qué se mueve y cuánto. El carretillo lleva lo que se vacía: arena, piedra, mezcla, escombro. La carretilla de carga lleva lo que se estiba: sacos de cemento, una columna de block, un cilindro de gas. Los carretillos vienen para trabajo liviano o para trabajo pesado, y el liviano es de jardín: se dobla tras un día cargando concreto fresco. La batidora se justifica en una chorrea de losa, una tanda de columnas o una casa entera; un repello o un piso remendado se revuelve a pala. La eléctrica es más silenciosa y sencilla, pero pide un tomacorriente en el lote. La de gasolina llega adonde todavía no hay medidor, y trae un motor pequeño que mantener. Las dos se miden en sacos por tanda, y las más comunes son de saco y medio y de dos sacos.
El salitre y la herramienta de una obra en la playa:
dónde vivió una herramienta pesa tanto como sus años. Marcos, bateas, herramienta manual y tambores de batidora son de acero, y lo que se guardó a pocas cuadras del mar en Jacó, Tamarindo o Puerto Limón se oxida mucho más rápido que lo mismo guardado en una bodega del Valle Central. Pregunte dónde se usó y se guardó, y después busque donde se esconde el salitre: dentro de las puntas de los tubos del andamio, debajo de la batea donde se atornilla al marco, en los dientes de la corona de la batidora y en los contactos de las baterías, que se ponen verdes y con costra mucho antes de que la herramienta deje de servir.
Una batidora, un rotomartillo o una pala después de toda una obra:
lo que acaba con una batidora es el concreto fraguado. Un tambor que no se lavó se limpia a martillazos, así que algún golpe es normal; un tambor deformado, o adelgazado donde roza la mezcla, no. Revise los dientes de la corona y del piñón que la mueve, mueva el tambor para sentir juego en los rodamientos y arranque en frío el motor de gasolina. Cualquier herramienta eléctrica se prueba trabajando, no girando en el aire. La herramienta manual cuenta su historia sin rodeos: una pala gastada en el filo, un cincel con la cabeza aplastada, un nivel que marca distinto cuando se le da vuelta. Una raya de pintura o unas iniciales rayadas son normales en una obra compartida, donde cada cuadrilla marca lo suyo. Un nombre borrado con pulidora o una placa de serie arrancada es otra cosa: pida la factura, y deje pasar la herramienta si la historia no cuadra.
La bodega que queda al terminar la casa:
vacíela por partes. Quien busca una batidora busca batidora, no un anuncio de herramienta varia, así que publique la batidora, los marcos y el carretillo por separado, cada uno en su página. En cada anuncio diga cuántas obras lleva, fotografíe el interior del tambor, la batea y las placas de datos, y señale soldaduras y piezas cambiadas. Y aclare si el lote ya tiene electricidad: quien viene desde Heredia a oír trabajar un rotomartillo quiere saber si lo van a conectar a la pared o a un generador.