Líbano

Propiedades en Líbano, Costa Rica.

Antes que el ganado, a Líbano lo pobló el oro. En 1907 apareció la primera veta y llegó una oleada de familias desde Alajuela; para 1922 los colonos ya se enfrentaban a tiros con la compañía minera que les cobraba por cada hectárea que trabajaban. Hoy este distrito del cantón de Tilarán, en Guanacaste, Costa Rica, es tierra ganadera y tranquila, con menos de mil habitantes repartidos entre el centro y los caseríos de Maravilla, Alto Cartago, Cerro San José y Solania. Las minas están cerradas. Los ríos que pasaban junto a ellas reciben ahora a los bañistas del fin de semana, y las propiedades en Líbano son sobre todo tierra: fincas ganaderas divididas en apartos, terrenos con río y casas de campo con naciente propia.

Por ahora no hay anuncios activos en Líbano.

Sobre Líbano:

Líbano es el distrito 50805, el quinto de los ocho de Tilarán, creado por decreto en 1926. Ocupa 72 kilómetros cuadrados de lomas y cañadas al sur de la cabecera, y el centro del pueblo queda a 8,8 kilómetros del parque Domingo Flaqué Montul. Desde ahí el terreno va bajando hacia la bajura de Cañas, y por el distrito pasa la ruta 925, el camino que une Tilarán con Cañas por Cerro San José y Cerro Pelado. No hay servicio de bus, así que la gente se mueve en carro propio, moto o taxi, y sube a Tilarán para bancos, trámites municipales y compras. En el pueblo hay EBAIS, agua potable, electricidad y una escuela que lleva el nombre de doña Rosita Chaves de Cabezas, una de las primeras maestras del lugar.

Los primeros colonos vinieron de Alajuela, San Mateo y Atenas entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, atraídos por la madera fina —cedro amargo, laurel, pochote— y por tierras buenas para café, frijoles y hortalizas. Del cedro amargo viene el nombre: unos libaneses de paso lo compararon con el cedro de su bandera. El oro de 1907 trajo otra ola de familias, y desde 1921 la empresa La Esperanza Mining Company explotó la mina principal, con diez túneles ramificados y excavaciones de hasta 100 metros. Los veinte reales por hectárea que la compañía cobraba a los vecinos desembocaron en el levantamiento del 11 de febrero de 1922, que dejó cuatro muertos. Aquella primera época minera se apagó y entre 1950 y 1963 la población se redujo a la mitad; en los setenta y ochenta la Minera Ariel retomó la explotación, hasta que a finales de los ochenta se rompió un tanque de cianuro que contaminó el río San José. Hoy el distrito vive de la ganadería, la agricultura y el turismo local.

Aquí no hay vista al lago, pero sobran ríos y cataratas. Dos ríos limpios, entre ellos el Cañas, tienen pozas donde se refrescan los vecinos y la gente de Tilarán los fines de semana. Libano Waterfall Park ofrece catarata, zona de escalada, camping, un túnel coligallero y el mirador El Vigilante, mientras que Finca Los Cedros da almuerzos y tiene caballos y río para nadar. En Solania, el Cerro Pelado es de los preferidos para caminar y ver el atardecer, y el Rancho Solania tiene restaurante a unos 20 minutos de Tilarán o de Cañas. El mismo relieve trae sus riesgos: Líbano figura entre los distritos del cantón expuestos a la sequía en verano y a deslizamientos en las laderas.

La mayoría de los vecinos vive del ganado y de la agricultura, y muchas familias descienden de los antiguos mineros. Quien llega de fuera casi siempre busca tierra. Unos quieren una finca ganadera ya en producción cerca de Tilarán, otros una propiedad grande con río para conservar el bosque o abrir un balneario, y algunos una casa de campo para los fines de semana. El turismo es pequeño y de cercanía, alrededor de las cataratas, el Cerro Pelado y los almuerzos de finca, así que da para proyectos modestos y no para grandes hoteles. La tierra se valora como potrero y montaña, no como lote con vista al Arenal, y eso es lo que trae a muchos compradores hasta aquí.

Casas en Líbano:

Casi ninguna casa se vende sola: lo normal es que venga con terreno. Hay casas rústicas de finca, algunas con paneles solares donde la red eléctrica todavía no llega, y de vez en cuando una casa de campo grande; una oferta reciente juntaba una casa de cinco habitaciones en block y madera, construida en 2014 y con piscina, con 37 hectáreas de bosque y potrero frente a calle pavimentada. Las casas del centro, cerca de la escuela y del EBAIS, le sirven a quien quiere vecinos y Tilarán a pocos minutos. Antes de decidirse por una casa en venta en Líbano, pregunte de dónde sale el agua, si la luz es de la red o de paneles y cómo queda el camino en invierno.

Terrenos y Lotes en Líbano:

En Líbano los terrenos se miden más en hectáreas que en metros. Entre las ofertas recientes hay una propiedad de poco más de 9 hectáreas pensada para finca o proyecto privado, y otra de 54 hectáreas atravesada por un río, ofrecida para balneario o conservación. Los terrenos con río son la especialidad de la zona, pero la Ley Forestal fija un área de protección a orillas de ríos y quebradas donde no se puede talar ni construir. Si está viendo terrenos en venta en Líbano, pida el certificado de uso de suelo a la Municipalidad de Tilarán y la carta de disponibilidad de agua a quien da el servicio.

Fincas Ganaderas en Líbano:

La ganadería es lo que mueve el distrito, y las fincas son la oferta más común. Una reciente en Pirineos de Líbano tiene 11 hectáreas de terreno semiondulado, dividido en potreros y apartos, con naciente propia, servicio del acueducto comunal y una casa rústica de tres habitaciones con paneles solares. Las propiedades de 30 hectáreas o más combinan potrero, montaña, río y casa principal. Para valorar una finca ganadera en Líbano, recórrala a finales del verano, cuando el pasto y las nacientes muestran lo que la tierra aguanta de verdad.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Cómo se llega a Líbano sin carro?

    Es complicado: no entra bus al distrito y los vecinos usan vehículo propio o taxi. El centro queda a 8,8 kilómetros del parque de Tilarán, y la ruta 925 sigue hacia Cañas por Cerro San José. Si va a trabajar en Tilarán o en Cañas, haga el viaje a la hora en que lo haría a diario antes de comprar.

  • ¿Una finca aquí tiene agua todo el año?

    No siempre, por eso hay que revisarlo. Líbano está entre los distritos de Tilarán con riesgo de sequía, y una naciente que corre fuerte en octubre puede bajar mucho en abril. Visite la propiedad a finales del verano, pida ver la naciente y la concesión de agua si la hay, y solicite por escrito la disponibilidad del acueducto comunal si la casa depende de él.

  • ¿Pueden afectar las antiguas minas de oro a un terreno?

    Sí. Aquí se sacó oro desde 1907, la mina principal tenía diez túneles ramificados y los coligalleros abrieron otros por su cuenta, así que pregunte a los vecinos y al vendedor por dónde pasan antes de escoger el sitio de la casa. Saque el estudio registral en el Registro Nacional (Registro Inmobiliario), compárelo con el plano catastrado y con las cercas, y pida a su abogado que confirme que no hay una concesión minera vigente sobre la zona. En laderas o cerca de una bocamina, un estudio de suelos vale lo que cuesta.

  • ¿Se puede montar un pequeño proyecto turístico?

    Ya funcionan un parque de cataratas, un rancho con restaurante frente al atardecer del Cerro Pelado y una finca que da almuerzos, así que el turismo de naturaleza a pequeña escala tiene camino andado. Cualquier construcción requiere uso de suelo y permiso de la Municipalidad de Tilarán, y la mayoría de los proyectos necesita además la viabilidad ambiental de SETENA. Deje fuera de los planos la franja protegida a orillas de ríos y quebradas.

  • ¿Las fincas tienen electricidad de la red?

    El centro tiene servicio eléctrico, pero algunas fincas alejadas funcionan con paneles solares. Averigüe a qué distancia está la línea del ICE más cercana y pida un presupuesto de la extensión antes de hacer una oferta, porque llevar la luz a través de varios potreros puede salir caro.