San Mateo

Propiedades en San Mateo, Costa Rica.

En las tardes de verano, cuando el calor aprieta, mucha gente baja a las pozas del río Machuca, a la par del puente de la ruta 3. Así se vive la época seca en este distrito, cabecera del cantón de San Mateo, en la provincia de Alajuela, Costa Rica: un pueblo a 254 metros de altura que en el siglo XIX fue parada de las carretas que iban rumbo a Puntarenas. Hoy queda a pocos minutos de Orotina y de la ruta 27, y a una media hora de Caldera. Aquí se consiguen casas de pueblo cerca del parque, casas de campo y lotes con árboles frutales en Higuito, Ramadas y Maderal, y lotes dentro de las ecovillas que han traído familias de muchos países. Alquiler hay poco, y se mueve más por noche que por mes.

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Sobre San Mateo:

San Mateo es el distrito primero y la ciudad cabecera del cantón, a 47 kilómetros al oeste de Alajuela. Con 64,89 kilómetros cuadrados es el más extenso de los cuatro distritos, y además del centro abarca los poblados de Agua Agria, Calera, Cenízaro, Centeno, Desamparados, Dulce Nombre, Higuito, Izarco, Maderal, Ramadas y San Juan de Dios. La ruta 3, la vieja carretera que baja de Atenas, atraviesa el pueblo y sigue hasta la 27 por Orotina; la 131 sale hacia Jesús María y Esparza. El banco y el súper se resuelven en Orotina, a cinco o diez minutos, y los buses hacia Orotina y San José salen del parque. En carro, el aeropuerto Juan Santamaría queda a cerca de una hora.

Antes del tren, San Mateo vivía del paso de las carretas. El Camino Real a Puntarenas tenía paradas cada 21 kilómetros, más o menos, y esta era una de ellas: los carreteros dormían en un galerón llamado El Refugio, y en pleno verano llegaban a pasar hasta 300 yuntas de bueyes en una sola jornada. En 1856 pernoctaron aquí las tropas de Juan Rafael Mora en camino a enfrentar a los filibusteros, y el 7 de agosto de 1868 San Mateo pasó a ser cantón. Con el ferrocarril el tránsito decayó, y el viejo Hotel Arce terminó de casa municipal hasta que, en la administración Ulate, se levantó el Palacio Municipal actual. En el distrito viven hoy unas 2.700 personas. El pueblo gira alrededor de la Parroquia San Mateo Apóstol, el parque y la plaza de deportes con su parque infantil y su skate park; para la secundaria están el Liceo San Mateo, público, y el Liceo Cristiano Reverendo Juan Bueno, privado, y en Higuito la Escuela Ramadas, fundada en 1932, queda frente al templo católico. La agricultura sigue siendo el principal sustento, aunque la ganadería ha ganado terreno.

El cantón es plano en el centro y muy quebrado hacia los Montes del Aguacate; este distrito queda en la parte baja y caliente. Aquí el verano dura seis meses y se siente más que en casi todo el resto del país, sobre todo en marzo. Por eso no hay solar sin palos de mango, aguacate, marañón, mamón o caimito, muchos de los cuales cargan justamente en la época seca, y por eso una casa bien pensada lleva aleros anchos, sombra y ventilación cruzada. El Machuca forma playones donde la gente se baña, y a su orilla está el hotel Poza Blanca Lodge. Desde Maderal y Dulce Nombre, al norte, los atardeceres caen sobre el mar, y en San Juan de Dios queda la iglesita abandonada del pueblo que hubo ahí.

Quienes compran en San Mateo llegan por tres caminos. Por un lado, familias del cantón que buscan casa en el pueblo o un lote cerca de los suyos en Higuito o Ramadas. Por otro, gente del Valle Central que quiere una quinta con frutales a una hora del aeropuerto y a poco más de media hora de la costa. Y desde 2012, cuando abrió La Ecovilla, se han instalado en las comunidades de los alrededores familias extranjeras de más de cuarenta nacionalidades, muchas con hijos en edad escolar. En el pueblo y en las fincas se negocia sobre todo en colones; las casas con vista y los lotes de las ecovillas se cotizan en dólares.

Casas en San Mateo:

En el pueblo y sus alrededores mandan las casas de una planta, algunas en lotes muy pequeños: en Higuito hay casas de dos dormitorios y dos baños sobre apenas 126 metros de terreno. Por los caminos internos el terreno crece y aparecen casas de campo de 335 a 430 metros de construcción, con cuatro a seis dormitorios. En Maderal se ofrecen casas con piscina y vista al Pacífico, como una de 188 metros en un lote de 2.300, y en lo más alto del mercado hay propiedades de varias hectáreas con tres casas y río propio. Si anda viendo casas en venta en San Mateo de Alajuela, visítelas a media tarde en plena época seca: ahí se sabe si la casa es fresca o no.

Terrenos y Lotes en San Mateo:

En este mercado la tierra pesa más que las casas. En Higuito y en las salidas del pueblo se venden lotes de un par de miles de metros, en Maderal hay lotes de unos 1.150 metros con vista al mar, y no faltan terrenos de casi una hectárea sembrados de frutales y con vista al valle. Dentro de las ecovillas, los lotes van de unos 700 a 1.100 metros e incluyen el uso de senderos, áreas comunes y bosque compartido. Antes de cerrar trato por lotes en venta en San Mateo, recorra los linderos con el plano catastrado, fíjese en la pendiente donde iría la casa y averigüe si alguna quebrada cruza la propiedad.

Ecovillas en San Mateo:

Fuera del país, a San Mateo se le conoce sobre todo por sus comunidades intencionales. La Ecovilla nació en 2012 sobre terreno deforestado que sus vecinos convirtieron en bosque comestible y espacios comunes. Su proyecto hermano, Ecovilla San Mateo, lo cruza el río Machuca y está planeado para unas 300 familias repartidas en seis barrios; los primeros residentes llegaron en 2025. Alegría Village, fundada en 2018 en las lomas sobre el pueblo, gira alrededor de una finca de permacultura y un bosque de alimentos. Comprar ahí no es solo comprar un lote: también se acepta un reglamento, unas cuotas y una forma de tomar decisiones, así que lea todo eso antes de reservar.

Alquileres en San Mateo:

El alquiler a largo plazo escasea y se concentra en el pueblo, donde salen apartamentos de dos cuartos cerca del centro por mes. En Maderal hay casas con piscina y vista que se alquilan por noche, y Alegría Village tiene algunas casitas para quien quiera probar la vida en comunidad antes de comprar. Pasar un mes de verano alquilando es la forma más barata de saber si el calor y las distancias le sirven.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Puedo construir a la orilla del río Machuca?

    A la orilla misma, no. La Ley Forestal protege una franja a lo largo de los ríos, de hasta 50 metros a cada lado en zona rural, así que un terreno con frente al río puede tener menos área construible de lo que dice el plano. Saque el estudio registral en el Registro Nacional, compare el plano catastrado con las cercas y pida el certificado de uso de suelo en la Municipalidad de San Mateo antes de pagar por la vista al agua. Ojo también con los nombres: Maderal, por ejemplo, aparece en más de un proyecto, así que confirme en el plano en qué distrito está de verdad el lote.

  • ¿Qué compro exactamente en una ecovilla?

    Depende del proyecto. Pregunte si el lote es una finca inscrita por aparte o una finca filial dentro de un condominio, qué dice el reglamento sobre construir, alquilar y revender, y qué cubre la cuota mensual. Que un abogado costarricense revise esos documentos antes de entregar cualquier arras.

  • ¿Qué tan lejos queda de Orotina, el aeropuerto y la playa?

    Orotina está a cinco o diez minutos en carro y Caldera a una media hora. Al aeropuerto Juan Santamaría se llega en cerca de una hora y al centro de San José en menos de hora y media. Las playas de Jacó quedan a entre 45 minutos y una hora.

  • ¿Dónde estudian los niños?

    En el pueblo están el Liceo San Mateo, público, y el Liceo Cristiano Reverendo Juan Bueno, privado; en Higuito, la Escuela Ramadas atiende la primaria. Existe además la Real World School, privada y basada en proyectos, para niños de 3 a 18 años, y Ecovilla San Mateo tiene su propia escuela alternativa para las familias residentes.

  • ¿Qué tanto calor hace y cómo influye en la casa?

    De día hace calor todo el año y en la noche refresca, pero el verano es largo y marzo es el mes más duro. Busque árboles de sombra, aleros generosos y buena ventilación, y cuente con regar el jardín de diciembre a abril.