Lagunillas

Propiedades en Lagunillas, Costa Rica.

Todo en Lagunillas se ordena a lo largo de un camino. Sale de la Costanera, la ruta 34, en el pueblo de Lagunillas, baja hacia el oeste pasando por Cuarros y termina frente al Pacífico, en las playas de Guacalillo y Bajamar; a mitad de trayecto el asfalto se vuelve lastre. Es el más joven de los tres distritos del cantón de Garabito, en Puntarenas: se separó de Tárcoles en 2021 y queda a cerca de una hora de San José y a media hora de Jacó. En el pueblo se venden casas de familia y lotes pequeños, tierra adentro hay fincas y terrenos amplios, y cerca del mar, en Bajamar, casas para el fin de semana. Abunda más la tierra que la casa terminada, y entre más cerca de la playa, más pesa el estado del camino en la decisión.

Sobre Lagunillas:

El distrito ocupa unos 80 kilómetros cuadrados en el extremo norte de Garabito. Limita al este con Turrubares y al norte con Esparza y Orotina, y su frente de playa va desde la desembocadura del río Grande de Tárcoles hasta el río Jesús María, que lo separa de Tivives. La Costanera Sur lo cruza en su recorrido desde el empalme con la ruta 27, cerca de Orotina, hasta Tárcoles y Jacó. El desvío hacia la costa está en el mismo pueblo de Lagunillas, y de ahí el camino pasa por la escuela de Cuarros antes de llegar a Guacalillo y, más al norte, a Bajamar. La ruta de bus 606 une Orotina, Lagunillas, Tárcoles, Jacó y Herradura, de modo que al pueblo se llega sin carro; a las playas, ya es otra historia.

Lagunillas dejó de pertenecer a Tárcoles en noviembre de 2021, con la Ley 10055, una iniciativa que empujaron las asociaciones de desarrollo de la zona. Además de la cabecera, el distrito reúne a Cuarros, Intermedios, Alto Capulín, Bajo Capulín, Guacalillo y Bajamar, caseríos de casas sencillas con su pulpería, su escuelita y su iglesia. Lo que se siembra es fruta: mango, melón y sandía, sobre todo. El agua la administra la comunidad. La ASADA de Lagunillas y Alto Capulín ha tenido que racionar en verano, con el golpe más fuerte en la sequía de 2018, y ese mismo año se perforó un pozo profundo en una finca municipal para responder a un pueblo que no para de crecer.

En la costa el paisaje cambia por completo. En Guacalillo, el Tárcoles llega al mar a través de un manglar donde crecen cuatro de las cinco especies de mangle del país, y en su desembocadura vive la población de cocodrilos más grande de Costa Rica. Ese mismo río arrastra las aguas negras y la basura del Valle Central, que terminan en la arena de Guacalillo. Un poco al norte se levanta el Peñón de Guacalillo, una pared de roca de 12 metros contra la que revientan las olas en marea alta; la municipalidad quitó el portón donde se cobraba la entrada, porque el sitio es público. Más allá, la playa de arena oscura de Bajamar corre hacia el norte con una laguna a sus espaldas y remata en acantilados bajos y cuevas cerca de la boca del Jesús María.

Aquí compran tres tipos de gente. Familias de la zona que adquieren o construyen en lotes pequeños en Lagunillas y Cuarros, cerca de la carretera y del bus. Josefinos y vecinos del Valle Central que buscan casa de playa para los fines de semana en Bajamar, a una hora de San José por la ruta 27, muchas veces dentro de un condominio con portón. Y quienes quieren terrenos grandes en las lomas, con vista al valle del Tárcoles y a Carara, o hacia el mar. La Municipalidad de Garabito, por su parte, destinó una finca municipal en Lagunillas a un proyecto de vivienda de unos 75 lotes para familias del pueblo, con polideportivo incluido.

Casas en Lagunillas:

En el pueblo se venden sobre todo casas de una planta en lote propio; entre las más nuevas hay viviendas de tres habitaciones, de unos 240 metros cuadrados y con espacio para varios carros. Hacia las afueras, la casa a veces viene con terreno: una oferta reciente juntaba una casa de cuatro habitaciones y dos casitas extra en más de dos hectáreas. En Bajamar la oferta mira al mar, con casas de dos y tres habitaciones en lotes de 1.200 a 1.900 metros cuadrados, varias dentro del condominio privado Club Las Garzas, que cobra cuota mensual de mantenimiento. También hay casas nuevas de una planta a un par de kilómetros de la arena. Si anda buscando casas en venta en Lagunillas, pregunte primero cómo se guarda el agua: en verano, un tanque de reserva hace toda la diferencia.

Terrenos y Lotes en Lagunillas:

El grueso de lo que se vende en el distrito es tierra. Cerca de la iglesia de Lagunillas hay lotes de unos 1.200 metros cuadrados con frente a calle pública, y en urbanizaciones pequeñas se ofrecen terrenos de 250 a 500 metros, con precio según el tamaño y según si quedan en esquina o en calle interna. Rumbo a Guacalillo los lotes crecen hasta unos 5.000 metros, y hay terrenos para vivienda a poca distancia del Peñón. El proyecto Rancho Lagunillas Hills vende lotes sobre el camino a Guacalillo como desarrollo residencial y turístico. Antes de cerrar trato por lotes en Lagunillas de Garabito, pida a la ASADA la carta de disponibilidad de agua y averigüe si el frente da a calle pública o a una servidumbre.

Fincas y Terrenos Grandes en Lagunillas:

Tierra adentro, por Los Cuarros y las lomas detrás del pueblo, la tierra se vende por hectárea. Salen al mercado propiedades de dos a más de siete hectáreas con vista al valle del Tárcoles y al bosque de Carara, y hay al menos una finca de más de diez hectáreas con vista al mar. Algunos terrenos grandes se están dividiendo en parcelas de alrededor de 1,6 hectáreas dentro de comunidades de desarrollo ecológico. En cualquier finca grande, recorra los linderos donde topan con un río, una quebrada o el manglar, porque esas orillas tienen franjas de protección en las que no se puede construir.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Por qué algunos anuncios dicen Tárcoles y no Lagunillas?

    Porque el distrito es nuevo. Hasta noviembre de 2021 Lagunillas era parte de Tárcoles, y muchos planos, anuncios y documentos viejos todavía traen ese nombre y su antiguo código postal. Eso no es un problema en sí, pero confirme que el plano catastrado y el folio real del Registro Nacional describan el mismo terreno que usted recorrió, y que el certificado de uso de suelo de la municipalidad lo identifique bien.

  • ¿Hay agua suficiente en Lagunillas?

    En verano, no siempre. La ASADA de Lagunillas y Alto Capulín ha racionado el servicio en épocas secas, y la sequía de 2018 fue tan dura que hubo que perforar un pozo profundo en terreno municipal. Pida por escrito la carta de disponibilidad para el lote que le interesa y cuente con un tanque de almacenamiento.

  • ¿Se llega a Bajamar y Guacalillo todo el año?

    Casi siempre, pero el invierno complica las cosas. Desde Lagunillas el camino está asfaltado en parte y es de lastre después de la escuela de Cuarros, y en verano un carro corriente pasa sin problema. La calle que bordea Bajamar hacia la punta norte es angosta y con huecos, y entre mayo y noviembre los charcos y el barro pueden obligar a usar doble tracción. Antes de firmar por una casa en ese extremo, recorra el camino en octubre.

  • ¿Qué hay que saber antes de comprar cerca de la playa?

    Dónde quedan la pleamar y el manglar. En Bajamar y Guacalillo, los primeros 50 metros desde la marea alta son públicos y los 150 siguientes solo se pueden tener en concesión municipal, no con escritura. El manglar de la desembocadura del Tárcoles es dominio público protegido, así que un lote que colinde con él necesita un levantamiento que marque con exactitud dónde empieza esa franja. Consulte a la Municipalidad de Garabito si hay plan regulador costero para el tramo que le interesa.

  • ¿Es segura la playa para bañarse?

    Hay que tener cuidado. El Tárcoles trae aguas residuales sin tratar del Valle Central, y Guacalillo, en su desembocadura, figura entre las playas más contaminadas del país. Los cocodrilos se mueven entre el río, las lagunas y el mar, tanto en Guacalillo como en Bajamar, cerca del Jesús María. Si lo que busca es una playa para nadar, vaya a verla antes de comprar.