San Mateo
Propiedades en San Mateo, Costa Rica.
Hace siglo y medio, San Mateo era la parada obligada entre Atenas y Esparza para las carretas que bajaban café a Puntarenas, y en verano llegaban a pasar hasta 300 yuntas de bueyes en un solo día. Hoy la Ruta 27 pasa por Orotina y no por el pueblo, pero el cuarto cantón de la provincia de Alajuela, Costa Rica, sigue a medio camino entre el Valle Central y la playa, a 58 km de San José y 31 de Caldera. Aquí lo que más se compra es tierra. Hay lotes en venta en San Mateo dentro de condominios y ecovillas, quintas llenas de palos de mango y marañón, y fincas de potrero, frutales o teca. Alrededor del parque quedan las casas del pueblo, a cinco o diez minutos de los bancos y supermercados de Orotina.
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Sobre San Mateo:
El cantón se fundó el 7 de agosto de 1868 y tiene 125 km² repartidos en cuatro distritos. El distrito central, San Mateo, ocupa la mitad del territorio; Desmonte sube hacia los Montes del Aguacate; Jesús María queda al oeste, y Labrador nació en 2012 con poblados como Altamira, Oricuajo y Poza Redonda, segregados de Jesús María. Limita con Atenas al este, San Ramón al norte, Esparza al oeste y Orotina al suroeste. La Ruta 3, la vieja carretera a Puntarenas, todavía baja desde Atenas por el Aguacate y atraviesa Desmonte; quien va a la costa con prisa toma la Ruta 27, que corre por Orotina, justo fuera del cantón. La ciudad de Alajuela queda a 44 km y el aeropuerto Juan Santamaría a cerca de una hora en carro.
San Mateo fue sesteo del Camino Real: las jornadas de carreta se medían en unos 21 km, y la de aquí caía entre Atenas y Esparza. El tránsito era tal que el pueblo tuvo dos hoteles y un gran galerón, El Refugio, donde dormían carreteros y jinetes. Sobre el río Jesús María, en el límite con Esparza y con la provincia de Puntarenas, sigue en pie el Puente de las Damas, un arco de piedra levantado a mediados de la década de 1840 con ayuda de las joyas que donaron señoras de todo el país. En los Montes del Aguacate se sacó oro por primera vez en Costa Rica, y en Desmonte todavía se puede recorrer el túnel de la mina La Unión. La economía actual descansa en el ganado de engorde de las llanuras, el café y los frutales, con el marañón por delante del mango, el aguacate, el mamón y el caimito.
El cantón es plano en el centro y muy quebrado hacia el Aguacate: el pueblo está a 264 metros, Labrador a 180 y Desmonte a 567. Hace calor de día y refresca por la noche, y el verano dura unos seis meses, más marcado que en buena parte del país. Esa estación seca pesa más que cualquier otra cosa a la hora de comprar, porque los potreros se secan y los pozos y nacientes se ponen a prueba justo cuando los palos de fruta están cargados. En invierno el problema cambia: el Machuca, con sus playones, y el Jesús María crecen rápido. Desde caseríos del norte como Maderal y Dulce Nombre se ven atardeceres sobre el mar.
Viven aquí unas 7.000 personas, frente a 5.343 en el año 2000, y la gran mayoría son familias costarricenses; en 2011 casi un tercio de quienes trabajaban lo hacía en el campo o con ganado. En los últimos años llegó otro tipo de vecino con las comunidades ecológicas del valle del Machuca: La Ecovilla, Ecovilla San Mateo, Alegría Village y el Colectivo Tacotal reúnen gente de decenas de países, y con ellas abrieron escuelas privadas. Los ganaderos siguen comprando potrero en la llanura y las familias del cantón compran lote para construir cerca del pueblo. Por eso aquí conviven en venta plantaciones de teca y lotes de mil metros dentro de una ecovilla.
Casas en San Mateo:
En el pueblo predominan las casas de una planta en solares amplios, con árboles frutales en el patio y el parque a pocas cuadras. En los caminos rurales lo típico es la quinta: casa con piscina o rancho en media hectárea o más, rodeada de árboles. En las lomas se construye pensando en la vista, hacia el valle del Machuca o hacia el mar. Dentro de las ecovillas salen casas de reventa cuando un dueño se va, y las compra gente que busca la comunidad tanto como la vivienda. Antes de comparar casas en venta en San Mateo de Alajuela, ubique bien el distrito y el camino: vivir en el pueblo, en Desmonte o en Labrador no se parece en nada.
Alquileres en San Mateo:
El alquiler a largo plazo es de casas; apartamentos casi no hay. Las familias alquilan casas en el pueblo y quintas que a veces traen varios miles de metros de terreno, y dentro de La Ecovilla se ofrecen casas nuevas de dos habitaciones a plazo largo. Alegría Village tiene algunas casitas para quien quiere pasar una temporada en la comunidad antes de decidir. Como Orotina, San Mateo y Esparza quedan a minutos, la mayoría de inquilinos busca en los tres a la vez.
Terrenos y Lotes en San Mateo:
La tierra es lo que mueve el mercado. En las ecovillas se venden lotes de unos 1.000 m² con áreas comunes y amenidades compartidas, y Ecovilla San Mateo sigue abriendo etapas. Fuera de ellas, condominios con portón eléctrico como El Maderal ofrecen lotes planos de unos 2.000 m², y en Jesús María y alrededor del pueblo hay lotes más pequeños listos para construir. Las fincas en venta en San Mateo van desde parcelas productivas de dos o tres hectáreas con agua propia hasta teca y potrero de más de diez hectáreas. Los lotes con vista en Desmonte y en el norte se pagan por el paisaje, pero el terreno quebrado exige más movimiento de tierra antes de construir.
Ecovillas en San Mateo:
El valle del Machuca es uno de los puntos del país con más tradición en comunidades intencionales. La primera fue La Ecovilla; a unos diez minutos está Ecovilla San Mateo, unas diez veces más grande, atravesada por el río Machuca y todavía en desarrollo. Alegría Village nació en 2018 y abarca unas 70 hectáreas alrededor de una finca comunitaria, un bosque comestible, una cocina compartida y una piscina; al lado está el Colectivo Tacotal. En la más grande, apenas una pequeña parte del terreno se destina a casas y el resto queda como zona verde o en regeneración. Comprar en una ecovilla es aceptar tierra compartida y acuerdos de convivencia, no solo adquirir un lote.
Preguntas frecuentes:
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¿Qué revisar antes de comprar una finca o un lote, con un verano tan largo?
Lo primero es el agua. Pida la carta de disponibilidad al operador del acueducto y, si la propiedad depende de un pozo o una naciente, averigüe cómo aguantó el último verano. Si el terreno baja al Machuca o al Jesús María, marque la franja de protección del río antes de decidir dónde construir. Después solicite el uso de suelo en la Municipalidad de San Mateo, recorra los linderos con el plano catastrado y consulte la finca en el Registro Nacional (Registro Inmobiliario) para confirmar dueño, área inscrita, hipotecas y servidumbres.
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¿Labrador queda incomunicado cuando crece el río Jesús María?
La salida directa de Labrador a la Ruta 27 es la Ruta 755, que cruza el Jesús María hacia Esparza, y ese paso se ha cerrado varias veces con las crecidas. La vuelta por San Mateo y Orotina es más larga, pero sigue abierta. Si va a viajar a diario desde Labrador, haga los dos recorridos en invierno antes de comprar.
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¿En qué se diferencia comprar en una ecovilla de comprar un lote común?
Además del lote, usted acepta el reglamento de la comunidad, sus normas de construcción y sus cuotas, y comparte las áreas comunes. Lea esos documentos antes de firmar, pregunte qué cubre la cuota mensual y verifique en el Registro Nacional que su lote esté inscrito como finca independiente.
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¿Dónde se hacen las compras y los trámites bancarios?
San Mateo tiene parque, iglesia, plaza de deportes, algunos restaurantes y una tienda de productos orgánicos. Para bancos, supermercados y la mayoría de servicios, la gente va a Orotina, a cinco o diez minutos.
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¿Un extranjero puede comprar en San Mateo?
Sí. En Costa Rica un extranjero puede inscribir propiedades a su nombre igual que un costarricense, y al ser un cantón sin costa, en San Mateo no aplican las reglas de la zona marítimo terrestre. Las ecovillas, de hecho, tienen propietarios de muchos países.