Lepanto
Propiedades en Lepanto, Costa Rica.
Casi nadie que tenga finca en Lepanto dice que vive en Lepanto: dice que vive en Jicaral. El distrito lleva el nombre de un caserío pequeño sobre la ruta 21, pero desde hace mucho es Jicaral el que concentra el comercio, los colegios y las oficinas del concejo, y por eso los dos nombres se confunden tanto. Lepanto es el cuarto distrito del cantón de Puntarenas, en la provincia de Puntarenas, Costa Rica, y el más extenso y poblado de los tres que la provincia tiene en la península de Nicoya. Aquí se vende sobre todo tierra: lotes en el centro de Jicaral, terrenos para sembrar en pueblos como Corozal, fincas en las lomas y alguna casa nueva levantada para ver el golfo. Como no hay playas turísticas, las propiedades en Lepanto se mueven al ritmo de un distrito agrícola y no de un pueblo de surf.
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Sobre Lepanto:
El distrito abarca 424 kilómetros cuadrados en el sur de la península de Nicoya, del lado del golfo, con el puerto de Puntarenas enfrente. A diferencia de Paquera y Cóbano, para casi todo mira hacia Guanacaste. La ruta 21 sale de Jicaral, pasa por Nandayure y llega a Nicoya, a 54 kilómetros, donde está el hospital La Anexión, que es el que usa la gente de la zona; de ahí el puente de La Amistad sobre el Tempisque conecta con la Interamericana, y Liberia queda a unos 130 kilómetros de Jicaral. La otra salida es por agua. El ferry de Puntarenas atraca en Playa Naranjo, ya en territorio de Paquera, y un bus hace el recorrido Playa Naranjo–Jicaral–Nicoya. Por tierra, Jicaral está a 200 kilómetros de la ciudad de Puntarenas, y eso explica por qué el ferry sigue siendo tan importante.
Jicaral es el centro de todo. Ahí están las oficinas del concejo, el Colegio Técnico Profesional, hoteles y restaurantes económicos y el comercio que abastece a los caseríos del distrito. En los alrededores se siembran mango, sandía y melón, y las tierras bajas junto al golfo las ocupan las salinas y las camaroneras: los lagos de sal que se ven desde la carretera. En Isla Venado, los pescadores cultivan camarón en jaulas flotantes por medio de una cooperativa, y en 2021, cuando la pandemia los dejó con la cosecha sin comprador, abrieron un restaurante flotante frente a la isla al que hoy llegan tours en lancha desde Puntarenas. ASEPALECO, una asociación ecologista con oficina en Jicaral, administra la reserva Karen Mogensen en San Ramón de Río Blanco, a 16 kilómetros por camino de tierra, con albergue y la catarata Velo de la Novia.
La costa es baja y está bordeada de manglar, que separa los pueblos del agua abierta y deja apenas una franja estrecha de zona intermareal. Buena parte del manglar de Jicaral–Lepanto se perdió por las salinas y las camaroneras, y lo que queda es humedal protegido. Tierra adentro el terreno sube en lomas, sobre todo entre Jicaral y Carmona, y más arriba hacia Cerro Frío y Montaña Grande. Es zona de bosque seco, e Isla Venado, de 6,5 kilómetros cuadrados y parte del distrito, está cubierta de él casi por completo. Lo plano junto al manglar es lo que corre riesgo de inundarse, así que un lote cerca de la costa merece más revisión que uno en ladera.
En el censo de 2011 Lepanto tenía unos 9.500 habitantes, y desde entonces ha crecido. La población se reparte en más de cincuenta caseríos, entre ellos Jicaral, Lepanto, Corozal, Dominica, La Tigra, San Blas, San Pedro, Montaña Grande, San Ramón de Río Blanco e Isla Venado, donde viven unas 1.300 personas. Uno de esos pueblos se llama Cabo Blanco y no tiene nada que ver con la reserva de la punta de la península. El gobierno local es el Concejo Municipal de Distrito de Lepanto, uno de los pocos concejos de distrito del país, que cobra el impuesto de bienes inmuebles y tramita los permisos de construcción de todo el distrito. La mayoría de los vecinos son familias de la zona, y a ellas se suman compradores de otras partes que buscan terreno, tranquilidad y vista al golfo más que playa.
Casas en Lepanto:
Lo más común son casas de familia en lotes largos y angostos del centro de Jicaral o retiradas de la calle en los caseríos, muchas con árboles frutales y espacio atrás para animales. Fuera del pueblo hay casas de finca, y en los últimos años se han construido casas nuevas en las lomas de las afueras de Jicaral pensadas para la vista al golfo y sus islas. Si está viendo casas en venta en Lepanto, compruebe que los permisos de construcción coincidan con lo que realmente se edificó y averigüe qué ASADA le da el agua a esa propiedad. Muchos caseríos quedan al final de caminos de lastre, así que recorra el trayecto en pleno invierno antes de decidirse.
Terrenos y Lotes en Lepanto:
La tierra es lo que más se vende. En Jicaral aparecen lotes de unos 2.500 metros cuadrados con 25 metros de frente y más de cien de fondo, y en pueblos como Corozal se ofrecen terrenos de algunos miles de metros, aptos para sembrar y con agua y luz en la zona. Más arriba, alrededor de La Tigra, hay fincas de decenas de hectáreas con vista al golfo. Lo que está en la costa o en la isla es otra historia: dentro de los 200 metros desde la pleamar, y en toda Isla Venado, el terreno es zona marítimo terrestre, y ahí el concejo otorga permisos de uso según su propio reglamento, no escrituras. Si le interesan terrenos en venta en Lepanto cerca del mar, ubique con precisión dónde queda la propiedad respecto al manglar y a la línea de pleamar.
Locales Comerciales y Cabinas en Lepanto:
Jicaral atiende tanto a quienes pasan por la ruta 21 como a los caseríos vecinos, y por eso los inmuebles comerciales tienen su propio mercado. En el pueblo salen a la venta cabinas, algunas con salón y parqueo. Comprar un negocio en marcha es comprar dos cosas, el inmueble y la actividad, así que pida la patente, la contabilidad y el estudio registral del terreno antes de hablar de precio.
Preguntas frecuentes:
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¿Lepanto y Jicaral son lo mismo?
No exactamente. Lepanto es el distrito, con código postal 60104, y también un caserío pequeño sobre la ruta 21. Jicaral es la cabecera y el pueblo más grande con diferencia, de modo que casi todas las direcciones, los servicios y las ventas se anuncian como Jicaral. Un proyecto de ley presentado en 2022 convertiría el distrito en un cantón llamado Jicaral, con lo que la confusión pasaría a ser oficial.
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¿Cómo se llega a Lepanto desde San José?
Hay dos caminos: tomar el ferry de Puntarenas a Playa Naranjo y seguir en carro o en bus el tramo corto hasta Jicaral, o ir por tierra por la Interamericana, el puente de La Amistad y Nicoya, y bajar por la ruta 21. Por el ferry se llega antes; por tierra no se depende de horarios.
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¿Qué revisar antes de comprar un terreno junto al manglar o en Isla Venado?
Lo primero es la pleamar. La isla entera y los primeros 200 metros de costa son zona marítimo terrestre, que no se puede tener en propiedad: los primeros 50 metros son públicos y el resto solo se aprovecha con un permiso de uso o una concesión del Concejo Municipal de Distrito de Lepanto, que no dan dominio sobre la tierra. El manglar es humedal protegido y no se puede talar ni rellenar, y las salinas y camaroneras del golfo están en ese tipo de terreno. Para lo que está tierra adentro, saque el estudio de dominio, el plano catastrado y los gravámenes en el Registro Nacional (Registro Inmobiliario) y pida al concejo el certificado de uso de suelo antes de firmar.
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¿Cambiaría algo para los compradores si Lepanto se vuelve cantón?
En el día a día, poco. El Concejo Municipal de Distrito ya cobra el impuesto de bienes inmuebles y da los permisos desde Jicaral, y con el cantón pasaría a ser una municipalidad completa. Otra propuesta plantea, en cambio, pasar el sur de la península a Guanacaste. Ninguna de las dos toca la propiedad inscrita, pero si va a firmar un contrato a largo plazo, consulte con un abogado de la zona qué oficina llevará su expediente.
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¿Qué hacer en los alrededores de Jicaral?
Caminar hasta la catarata Velo de la Novia en la reserva Karen Mogensen, donde hay que hospedarse en el albergue para usar los senderos, o hacer el circuito de Cerro Frío. Ir en lancha a Isla Venado a comer sopa de mariscos y almorzar en el restaurante flotante. Para playa, la gente va a la costa pacífica de Nandayure o hacia Paquera y Cóbano.