Electrodomésticos
Compra y vende electrodomésticos en Costa Rica.
En Costa Rica los aparatos grandes tienen un solo nombre, línea blanca: la refri, la cocina, la lavadora y la secadora que llegan con una casa o se van con una mudanza. Alrededor están los más pequeños, que aquí se llaman a nuestra manera, desde el abanico de la mesa de noche hasta la aspiradora y la plancha. Se ofrecen nuevos y usados, desde familias que vacían el cuarto de pilas hasta técnicos con equipos reacondicionados. Antes de ir a recogerlo, pregunte cuántos años tiene y si lo puede ver funcionando.
Refris, lavadoras, abanicos y la aspiradora:
las ramas siguen el cuarto donde vive cada aparato. La cocina, la refri y el microondas están en electrodomésticos de cocina, la rama más grande y donde el hueco del mueble decide qué calza. La lavadora y la secadora van en lavado, junto con planchas y vaporizadores. Aire acondicionado va desde el abanico de pie, que solo pide un enchufe, hasta el split, que pide técnico y un hueco en la pared. Las aspiradoras verticales, de trineo y las inalámbricas de palo están en limpieza y hogar.
Una semiautomática junto a la pila o una automática que espera presión:
en muchas casas ticas todavía está la pila en el cuarto de pilas, y la lavadora se acomoda al lado. Ahí compiten dos tipos de máquina. La semiautomática, o de doble tina, lava en una tina y centrifuga en la otra; usted pasa la ropa mojada a mano, pero controla cada paso y la puede llenar con manguera o con balde. La automática hace el ciclo completo sola, por medio de una válvula de entrada que solo funciona si el tubo trae presión. La diferencia se nota con los cortes de agua del verano en partes del Gran Área Metropolitana. La de doble tina sigue trabajando con un balde sacado del tanque; la automática, en una casa sin tanque y bomba, se queda esperando. Donde falta espacio, una lavasecadora de carga frontal lava y seca en el mismo tambor, y un centro de lavado pone la secadora encima de la lavadora. Con eso en mente, revise lavadoras. En precio, las dos se cruzan más de lo que uno pensaría. Una semiautomática grande de Mabe, LG o Black+Decker cuesta entre ₡180.000 y ₡300.000 nueva, y una automática sencilla de carga superior arranca casi en lo mismo, cerca de ₡180.000. Por eso una doble tina usada tiene que salir barata para que valga el viaje, y donde comprar de segunda mano ahorra de verdad es en las automáticas grandes y las de carga frontal, que nuevas pasan de ₡400.000.
Rodamientos, empaques y la placa de una máquina usada:
pida verla trabajando con agua, no solo encendida. En una lavadora, el centrifugado es la prueba: un retumbo o un golpeteo cuando el tambor toma velocidad indica rodamientos gastados, y un charco debajo al terminar, un empaque o una manguera. Revise si el fondo del mueble tiene herrumbre, y en una doble tina abra la tapa de la centrífuga a medio ciclo: la canasta debe frenar en pocos segundos. Todo lo que tenga motor y aspas, desde un abanico hasta una aspiradora, se delata con olor a quemado o con un ruido de roce. En una aspiradora inalámbrica lo que se gasta es la batería, así que pregunte cuánto dura con la carga completa. La placa de atrás trae el modelo y muchas veces el año de fabricación; tómele una foto y busque el modelo antes de pagar.
Datos importantes del anuncio de una lavadora:
antes de salir, el comprador quiere saber tres cosas: la capacidad en kilos, si es de doble tina o automática y que todavía funciona. Un video corto del centrifugado contesta más que un párrafo de descripción. Fotografíe la placa, el interior del tambor y el empaque de hule de la puerta, y diga con claridad si se le ha hecho alguna reparación. Si guardó los tornillos de transporte que traía la lavadora de carga frontal, vuélvalos a poner antes de la entrega y menciónelo en el anuncio: sostienen el tambor en el camino desde Tres Ríos hasta donde vaya, y quien ya ha movido una lavadora los va a preguntar.