San Pedro

Propiedades en San Pedro, Costa Rica.

Quien viaja de San Pablo hacia San Luis o Carara tiene que pasar por San Pedro, porque es aquí donde la Ruta 319 se separa de la 137 y agarra rumbo al sur. Es un distrito pequeño del cantón de Turrubares, en la provincia de San José, Costa Rica, con unos 800 vecinos repartidos entre el centro y caseríos como Limón, Palmar y La Pita. Lo que lo distingue es que dentro de sus límites hay dos residenciales de quintas con acceso controlado, Hacienda Los Manantiales y Quintas Posada del Sol. Aquí se compran lotes de media hectárea para arriba, casas de campo con piscina y quintas con pozo propio y palos de mango. De vez en cuando sale también una finca de más de cincuenta hectáreas.

Sobre San Pedro:

San Pedro ocupa 39 kilómetros cuadrados en el centro de Turrubares. Limita al norte con San Pablo, la cabecera del cantón, al oeste con San Juan de Mata, al sur con San Luis y al este con Puriscal. Lo atraviesa la Ruta 137, que comunica San Pablo con Orotina y con la Ruta 27, y en el propio pueblo arranca la Ruta 319, que baja al río Turrubares y continúa hacia San Luis y Carara. En octubre de 2026 el CONAVI comenzó a colocar un puente modular en Marcos Pérez, sobre esa misma ruta, dentro de un paquete de obras que incluye la conformación de 60 kilómetros de camino entre San Pedro y La Gloria de Puriscal.

El caserío surge hacia 1910, a la par de San Pablo y San Luis, en las tierras al sur del río Grande de Tárcoles. Sigue siendo un lugar chico: el censo de 2011 contó 646 habitantes y hoy andan por los 800. En el centro quedan la iglesia de San Pedro Apóstol, la plaza de deportes, frente a la cual paran los buses, y la Escuela Dr. Clodomiro Picado; La Pita tiene su propia escuela, y el resto de la gente vive en Limón, Alto Limón, Palmar, Florecilla, La Hisopa y Villa Colina. A finales de junio, las fiestas patronales traen corridas de toros, juegos mecánicos, música en vivo y comidas típicas. Para el colegio, el EBAIS y los trámites en la municipalidad se sube a San Pablo, y para bancos y compras grandes se va a Orotina o a Puriscal.

Es tierra baja y caliente, alrededor de los 300 metros, y eso se nota en lo que se siembra. El cultivo que manda es el mango: el cantón suma unas 185 hectáreas, y en 2025 el INDER entregó herramientas y equipo a productores de mango de San Pedro, San Pablo y San Juan de Mata para mejorar sus cosechas. El resto es casi todo potrero, con ganado de carne y de doble propósito, entre cedros, guanacastes, cenízaros y robles sabana. El MAG señala a San Pedro con riesgo de incendios, y eso pesa si la quinta colinda con un potrero: en verano conviene mantener una ronda limpia alrededor de la casa. De la cuenca del río Turrubares se abastecen las ASADAs y el AyA, y muchas propiedades rurales cuentan además con pozo o naciente.

Los compradores suelen ser familias del Valle Central que quieren una quinta de fin de semana sin alejarse de la Ruta 27, gente que se decidió a vivir en el campo e inversionistas que buscan fincas grandes con proyectos residenciales. A muchos los atrae la tranquilidad y una tierra bastante más barata que en los cantones vecinos a la capital. Hacienda Los Manantiales y Quintas Posada del Sol aparecen como barrios oficiales del distrito, al lado del propio centro de San Pedro. Fuera de esos portones, lo que hay son lotes de pueblo, casas de campo y fincas con frutales.

Casas en San Pedro:

Casi todo lo que se vende con casa es quinta: una vivienda de campo sobre media hectárea o más. En uno de los residenciales cerrados, por ejemplo, hay una casa de dos plantas y unos 220 metros cuadrados en un terreno de 9.100, con sala de doble altura, tres dormitorios, agua del AyA y paneles solares que cubren el consumo eléctrico. Sobre la Ruta 319, por Palmar, aparecen casas de campo con piscina listas para entrar a vivir, y más cerca del pueblo hay viviendas sencillas de tres cuartos en terrenos de hectárea y media. En el extremo más modesto, una quinta de 1,33 hectáreas a un kilómetro del centro trae una cabina de estructura metálica, pozo propio y frutales en producción. Si está viendo casas en venta en San Pedro de Turrubares, pregunte de dónde vienen exactamente el agua y la luz, porque cambia de una propiedad a otra.

Terrenos y Lotes en San Pedro:

En el centro hay lotes de pueblo para una casa corriente: uno plano de unos 2.350 metros cuadrados frente a la calle principal, con todos los servicios al frente, y otros de pocos cientos de metros. Hacia afuera, la medida habitual ronda la media hectárea, el tamaño de un lote de quinta, esté o no dentro de un residencial. Al sureste del pueblo las pendientes se ponen fuertes y la roca, muy meteorizada, se desliza con facilidad, así que en ese sector el estudio de suelos va antes que los planos de la casa. Si compara lotes en venta en San Pedro de Turrubares, pague por lo plano y por un acceso que sirva todo el año, y visite el terreno en pleno invierno para ver por dónde corre el agua.

Fincas en San Pedro:

También salen fincas grandes. Una de las mayores tiene 56 hectáreas con río y naciente, once hectáreas de frutales entre los que hay 132 palos de mango, una casita con piscina pequeña y rancho, y potrero para ganado, y se ofrece con un plan maestro para un proyecto residencial. Las propiedades más pequeñas cerca del pueblo combinan potrero con mango, cítricos y aguacate. A pocos kilómetros, la planta del Centro Agrícola Cantonal en San Pablo procesa pulpa de mango y de otras frutas. Eso sí, el plan maestro del vendedor no es un permiso: pida el certificado de uso de suelo de la finca antes de sacar cuentas de cuántos lotes saldrían.

Residenciales de Quintas en San Pedro:

Hacienda Los Manantiales tiene 112 hectáreas con acceso restringido, divididas en quintas y fincas pequeñas. Los lotes parten de 5.000 metros cuadrados y el área techada no puede pasar del 15 % del terreno, lo que mantiene las casas separadas y los jardines amplios. Tiene calles internas privadas, agua potable, electricidad y alumbrado, y desde sus lomas se ven los cerros de Puriscal y Orotina y, al fondo, el Pacífico. Los lotes que se ofrecen hoy van de unos 5.400 a más de 11.000 metros, con cuota de asociación aparte. Quintas Posada del Sol, a unos dos kilómetros del pueblo, vende lotes a distintas alturas, unos con vista al mar y otros metidos en el bosque, y el desarrollador financia directamente en colones. Antes de firmar en cualquiera de los dos, pida por escrito el reglamento y las cuotas vigentes, y averigüe quién da hoy mantenimiento a las calles y al acueducto: el desarrollador o los propietarios.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Hacienda Los Manantiales y Posada del Sol quedan en San Pedro o en San Pablo?

    En San Pedro. Los dos figuran entre los barrios oficiales del distrito, aunque algunos anuncios los ubican en San Pablo porque la cabecera está a pocos kilómetros y es más conocida. En el papel sí importa: el plano catastrado y el asiento registral deberían decir San Pedro de Turrubares, y si no coinciden, pídale a su notario que lo aclare antes de seguir.

  • ¿Qué revisar antes de comprar un lote dentro de un residencial de quintas?

    Lo primero es saber qué está comprando en realidad. En un condominio debidamente inscrito usted adquiere una finca filial, con su propio número en el Registro Nacional y una parte de las áreas comunes; en un lote sobre calle privada o servidumbre compra una finca independiente que depende de ese paso para entrar. Saque la certificación literal y el plano en el Registro Inmobiliario, pida a la Municipalidad de Turrubares el certificado de uso de suelo de ese lote y, si está en ladera, encargue un estudio de suelos antes de diseñar.

  • ¿De dónde viene el agua?

    Depende de la propiedad. Hay casas conectadas al AyA, otras a una ASADA y muchas quintas que se abastecen de pozo o naciente. Un pozo necesita permiso y concesión de la Dirección de Agua del MINAE, así que pida ver ambos documentos. Si piensa construir, consiga la carta de disponibilidad de agua antes de pagar, porque sin ella la municipalidad no le dará el permiso de construcción.

  • ¿Cómo se llega a San Pedro?

    Desde San José, lo usual es tomar la Ruta 27 hasta Orotina y subir por la 137, pasando por San Juan de Mata. La otra opción cruza la montaña por Ciudad Colón y Puriscal y baja por San Pablo. Los buses paran frente a la plaza de deportes. Para seguir hacia San Luis o Carara se sale del pueblo por la Ruta 319.

  • ¿Sirve San Pedro para sembrar mango?

    Es el cultivo más asentado de la zona. Aquí se trabajan variedades como Tommy Atkins, Irwin y Jade, y la planta del Centro Agrícola en San Pablo convierte la fruta en pulpa. Las amenazas conocidas son la antracnosis y la mosca de la fruta, y el MAG señala el mal manejo de las plantaciones como la principal causa de los bajos rendimientos. Fíjese en la edad y el estado de los árboles antes de pagar por ellos.