Acosta

Propiedades en Acosta, Costa Rica.

El 1 de enero de 2019 la Banda Municipal de Acosta desfiló por Pasadena, California, en el Desfile de las Rosas, y en el cantón lo vieron como algo natural: Acosta se presenta como Tierra de Músicos. Es el cantón duodécimo de la provincia de San José, Costa Rica, un terreno de montaña que empieza en los cerros de Escazú, a 30 kilómetros al sur de la capital, y baja hasta el río Pirrís, en el límite con Parrita. En San Ignacio, la cabecera, lo que se compra son casas de barrio en lote propio, cerca de la iglesia y del mercado. Palmichal y Tablazo suman lotes con vista, casas de campo y cabañas en la montaña. Ya en Guaitil, Cangrejal y Sabanillas se venden fincas de café, potrero y bosque, algunas de más de cien hectáreas.

Sobre Acosta:

Acosta ocupa la ladera que cierra por el sur el Valle Central. Al norte colinda con Mora, al noreste con Escazú y Alajuelita, al este con Aserrí, al oeste con Puriscal y al sur con Parrita, ya en Puntarenas. Sus cinco distritos tienen tamaños muy distintos: San Ignacio, la cabecera, mide 23 km², y Sabanillas, con 177, abarca más de la mitad del cantón. La ruta 209 es la carretera asfaltada: sale de Aserrí, pasa por Tarbaca y Vuelta de Jorco, llega a San Ignacio y sigue hacia Palmichal y Tabarcia de Mora, desde donde se baja a Ciudad Colón o a Puriscal. Los buses de Transportes San Gabriel salen hacia San José desde las cuatro de la mañana, arrancando en San Luis o en Turrujal, y el viaje dura algo más de una hora. Hacia el sur, la ruta 301 comunica San Ignacio con Parrita a través de Cangrejal y Sabanillas, en lastre y para doble tracción; en octubre de 2021 un deslizamiento en La Caspirola se llevó un tramo completo de la vía.

El nombre honra a Tomás de Acosta, gobernador de la provincia de Costa Rica entre 1797 y 1810, a quien se atribuye la introducción del café en el país. Y el café sigue siendo el principal sustento del cantón. Acosta se separó de Aserrí por ley del 27 de octubre de 1910, y en 1962 se le sumó el sur de Sabanillas, de ahí su frontera con Parrita. La mayor cosecha sale de Palmichal; junto a los cafetales hay ganado de engorde, colmenas, cítricos, frijoles e itabo, y en Aguablanca se cultiva con hidroponía. Mucha gente trabaja fuera de la finca, en Vuelta de Jorco, Aserrí, Desamparados o San José, y de noviembre a febrero un buen grupo se va a coger café a Los Santos. En San Ignacio están la clínica de la CCSS, los bancos, las cooperativas, el mercado municipal, el Colegio Técnico Profesional Agropecuario y una sede regional de la UNED.

El terreno manda. Entre los ríos Jorco y Grande de Candelaria las lomas son de roca volcánica muy meteorizada, propensa a deslizarse, y por eso las calles se cierran con los aguaceros fuertes y los pueblos se construyeron sobre las filas o metidos en los bajos. San Ignacio está a 1.095 metros y Cangrejal a unos 700, mientras que el cerro Caraigres, al que muchos llaman cerro Dragón, pasa de los 2.500 metros al este de Cangrejal, cerca del límite con Aserrí. Su parte alta forma desde 1976 la Zona Protectora Caraigres, unas 3.000 hectáreas compartidas con Aserrí. Lo más plano de todo el cantón está en Bijagual, en la vega donde el Parritilla cae al Pirrís.

En el censo de 2022 Acosta contaba con unos 22.500 habitantes, concentrados sobre todo en San Ignacio y Palmichal; en los distritos del sur los caseríos quedan lejos unos de otros. El visitante viene a pasar el día: baja por la 301 a las aguas termales de Cangrejal, camina el cerro Dragón o el Tablazo, o se baña en las cataratas de Chirraca. En el pueblo, la parroquia de San Ignacio de Loyola guarda un altar dorado hecho en Valencia que llegó en 1960. La mayoría de las casas se venden entre familias del cantón, y quienes llegan de fuera a Palmichal o a Tablazo suelen ser josefinos que buscan vista, una naciente y unos miles de metros cuadrados propios.

Casas en Acosta:

En San Ignacio las casas ocupan lotes pequeños en barrios como San Luis, Turrujal, Barrio Abarca y María Auxiliadora, a un paso de la iglesia y del mercado; casi todas tienen tres o cuatro habitaciones y van desde casas viejas de una planta hasta construcciones más grandes de dos pisos. En Guaitil hay casas de campo con terrenos de varios miles de metros y también casas sencillas de tres cuartos en Villa Guaitil. Palmichal es tierra de cabañas: casas de madera con vista a las montañas y, en el bosque nuboso sobre el pueblo, viviendas fuera de la red en parcelas de alrededor de una hectárea, con paneles solares y agua de naciente. Si está comparando casas en venta en Acosta, recorra el último kilómetro con la misma atención que la casa. No es lo mismo vivir sobre la 209 asfaltada que al final de un camino de lastre en algún bajo.

Terrenos y Lotes en Acosta:

La mayor parte de los lotes residenciales aparecen en Tablazo, en la fila sobre San Ignacio: terrenos de 200 a 500 m² con frente a la calle principal y lotes para quinta en calles secundarias, como la del Cipresal, con vista al Caraigres. Alrededor de San Ignacio también salen lotes de 600 a 1.500 m² para una casa, y encontrar uno plano es cuestión de suerte. En casi cualquier terreno hay que sumar movimiento de tierra, muro de contención y buen desfogue de aguas antes de pensar en la construcción. Busque lotes en venta en Acosta que ya tengan paja de agua de AyA o del acueducto rural del pueblo, porque sin ella no sale el permiso de construcción.

Fincas en Acosta:

Lo que más abunda en el cantón es tierra agrícola. Hay fincas de café en casi todos los distritos, sobre todo alrededor de Palmichal, y en Cangrejal salen propiedades de diez hectáreas o más que combinan potrero, frutales y bosque. Las más grandes están en el sur: desde una finca de 118 hectáreas en la fila de Aguas Buenas, a unos 1.900 metros, hasta la Hacienda Tiquires, más de 1.200 hectáreas de bosque natural que se ofrecen como reserva privada. La Ley Forestal prohíbe cambiar el uso del suelo en terrenos con bosque, así que en una finca mixta solo el área abierta sirve para levantar casa o cabañas. Si el cafetal está en producción, pregunte a qué beneficio se entrega la cosecha: el cantón tiene los suyos y la distancia al más cercano pesa en lo que deja la finca.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Qué tan viable es viajar todos los días de Acosta a San José?

    Desde San Ignacio sí lo es: el bus tarda algo más de una hora por la 209, pasando por Aserrí, y Transportes San Gabriel tiene salidas desde las cuatro de la mañana en San Luis, Turrujal y el centro. Palmichal tiene además la salida por Tabarcia hacia Ciudad Colón. En Guaitil, Cangrejal y Sabanillas buena parte del camino es de lastre, así que si va a viajar a diario, quédese cerca de la 209.

  • ¿Se llega a una finca en Sabanillas o Cangrejal en cualquier época?

    No siempre. La ruta 301 entre San Ignacio y Parrita es de lastre, conviene recorrerla en doble tracción y en invierno los derrumbes y hundimientos llegan a dejar pueblos incomunicados; en octubre de 2021 el suelo saturado en La Caspirola se llevó un tramo entero. Visite la propiedad en octubre, y no solo en marzo, antes de decidir.

  • Aquí las lomas se deslizan y muchas fincas son herencias. ¿Qué reviso antes de pagar?

    Primero la pendiente: buena parte del cantón está sobre roca volcánica meteorizada, así que pida a un ingeniero o geólogo que camine el terreno, revise cortes y taludes y le diga dónde se puede construir con seguridad. Después confirme en el Registro Nacional (Registro Inmobiliario) quiénes son los dueños inscritos, porque una finca rural muchas veces sigue a nombre de varios herederos, y que el plano catastrado coincida con las cercas. Por último, solicite la licencia de uso de suelo a la Municipalidad de Acosta antes de firmar.

  • ¿Se puede construir cerca del cerro Caraigres?

    Solo fuera del bosque. La Zona Protectora Caraigres resguarda la parte alta del cerro desde 1976, y en todo el país está prohibido talar un terreno boscoso para darle otro uso. Averigüe si la parcela cae dentro de la zona, o si tiene una naciente o una quebrada con su franja de protección, antes de hacer planes.

  • ¿Quién da el agua y la electricidad?

    La luz la distribuye Coopesantos en todo el cantón. En San Ignacio el agua es de AyA, y pueblos como San Luis, Tablazo y Cangrejal tienen su propio acueducto rural. Las casas fuera de la red en Palmichal usan naciente y paneles solares, pero aprovechar una naciente exige una concesión de la Dirección de Agua del MINAE: pídasela al vendedor.