Ciclismo

Compra y vende equipo de ciclismo en Costa Rica.

Entre semana, a las siete de la noche, salen grupos a rodar por San José con las luces parpadeando adelante y atrás, mientras en la carretera plana que sale de Puerto Viejo hacia la costa lo que se ve es la bici playera, con canasta y uno que otro punto de óxido. En medio quedan las bicis de ruta para la subida del domingo al Irazú, las urbanas para ir al trabajo, las eléctricas y las de niño, además de cascos y luces. Cabe lo nuevo y lo usado, y una bici que vivió junto al mar se revisa distinto que una guardada en un apartamento del Valle Central.

Bicis de ruta, urbanas, playeras y eléctricas:

se distinguen primero por cómo va sentado uno. La de ruta lo pone bajo, sobre un manubrio de cuernos y llantas angostas, hecha para el asfalto. La de gravel se parece, pero monta llantas más anchas y sigue cuando se acaba el pavimento. La urbana o híbrida tiene manubrio recto, postura erguida y espacio para guardabarros y parrilla, y es la que sirve para atravesar San José hasta el trabajo o rodar por la ciclovía entre San Pedro y La Sabana. La playera es más simple: un cambio o tres, asiento ancho y muchas veces freno de contrapedal, que se acciona pedaleando hacia atrás. En las eléctricas, las baratas llevan el motor en la rueda trasera; las caras lo llevan en el centro, de fabricantes como Bosch o Shimano, y suben mejor. Las bicis de trillo con suspensión tienen su lugar en ciclismo de montaña.

Talla del marco, grupo y frenos en una bici de ruta:

dicen más que la marca pintada en el tubo. La talla va según la estatura y el largo de pierna, y cada fabricante mide a su manera, así que móntese antes de pagar. El grupo de cambios ubica la bici: Shimano Claris y Sora en la entrada, Tiagra un escalón arriba y 105 donde empiezan las de ruta en serio. Los frenos de disco siguen frenando en una bajada mojada y no gastan los aros; los de aro pesan menos y se mantienen más fácil. Las de niño se escogen por el tamaño del aro, no por la edad. Quien entrena en la casa monta la bici en un rodillo, que va con el resto del equipo de ejercicio. Una bici de ruta de carbono de una marca grande como Giant puede pasar de ₡3.000.000 nueva, mientras que las de carbono de marcas nuevas y poco conocidas se consiguen nuevas por menos de ₡1.000.000. Así que una de marca grande con unas temporadas encima compite con esas desconocidas nuevas y no con su precio de vitrina, y quien la vende tiene que demostrar que el marco está sano. Las de niño de marca andan entre ₡150.000 y ₡200.000 nuevas y casi siempre quedan pequeñas antes de gastarse, por eso son de lo más seguro para comprar usado.

Marcos de carbono, baterías y óxido de playa:

son donde una bici usada esconde sus problemas. El carbono no se abolla, se raja: pase el dedo y una linterna por la abrazadera del tubo del asiento, la parte de abajo del tubo diagonal y las vainas traseras, y pregunte si ha tenido caídas o se cayó de un portabicis. Una línea fina en la pintura que sigue la forma del tubo tiene que verla un mecánico antes de soltar la plata. En una eléctrica, la batería es casi todo el valor: pregunte cuántos años tiene, ruede lo suficiente para ver bajar la carga y confirme que venga la llave que la asegura al marco. Una eléctrica sin su llave es para dejarla ahí. Las playeras sufren con el salitre: cadena anaranjada, óxido que levanta la pintura en las soldaduras y un contrapedal que raspa son las señales de siempre. Un casco que recibió un golpe ya no sirve aunque se vea entero, así que cómprelo usado solo a quien le pueda contar su historia.

Fotos del lado de la cadena y de la batería:

venden una bici más rápido que cualquier descripción. Fotografíe la bici completa desde el lado de la cadena y de cerca el grupo, los frenos y lo gastado. Indique la talla impresa en el marco y la estatura de quien la usaba, el grupo, si los frenos son de aro o de disco y si ha tenido caídas o se repintó. En una eléctrica, sume la marca del motor y de la batería, cuánto rinde de verdad una carga en sus rutas de siempre y si trae el cargador y las dos llaves. Quien venga desde Heredia a probar una eléctrica va a querer sentir el motor jalar en una cuesta y ver salir la batería con su llave, así que cárguela la noche anterior y tenga cargador y llaves a mano.