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Cada cierto tiempo pasa el camión municipal de los residuos no tradicionales, y salen a la acera sillones, colchones y refrigeradoras viejas para que se los lleven. Muchos todavía tenían años de uso. Regalarlos en vez de botarlos permite que alguien llegue antes: muebles que quedan después de una mudanza, línea blanca que todavía funciona, la cerámica y las láminas de zinc que sobraron de una remodelación. Casi todo es usado y algo está cansado; de vez en cuando aparece algo nuevo, todavía en su caja. Lo único que se paga es llevárselo, así que antes de escribir mida si cabe en su carro o cuente con un flete.
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Muebles, línea blanca y sobrantes de remodelación que se regalan:
las cosas gratis salen de tres momentos de una casa. Una mudanza deja el ropero que no cabe en el lugar nuevo y la cama por la que nadie quiere pagar flete. Una refri o una lavadora nueva deja la vieja en el garaje, a veces funcionando y a veces no. Una remodelación deja media caja de cerámica, recortes de madera y unas cuantas láminas de zinc. Los cuartos para estudiantes en San Pedro se vacían al terminar el semestre y sueltan escritorios, repisas y colchones. Los animales que buscan casa están mejor en mascotas, y una pieza que todavía vale algo quizá convenga venderla en muebles o en electrodomésticos.
La palabra que dice el estado de un electrodoméstico regalado:
pesa más que la foto, y quien regala con cuidado usa una de tres. Funcionando quiere decir que estuvo conectado y trabajando hace poco. Para reparar quiere decir que tiene una falla conocida: una lavadora que no centrifuga, una refri que enfría pero gotea. Para chatarra quiere decir que solo vale por el metal, y eso todavía le interesa a quien recoge chatarra. Si el anuncio no lo dice, pregúntelo antes de salir. Después compare la pieza con el viaje: una silla de comedor cabe en un hatchback; un sillón de tres puestos o una refri de dos puertas, no.
El flete que de verdad cuesta un sillón gratis:
un flete pequeño con chofer dentro del Valle Central arranca en unos ₡40.000 y se acerca a los ₡65.000 cuando hace falta un ayudante y hay gradas de por medio. Ese es el precio real de cualquier cosa grande que se regala, y no conviene pagarlo por algo que después no funcione. Contrátelo cuando quien regala ya le confirmó que la pieza sigue ahí, y avísele al chofer si hay gradas o un portón angosto. Puede buscar uno en servicios.
Dónde se rinde un ropero o un colchón regalado:
lo cansado falla en lugares previsibles. Los roperos y libreros de aglomerado o MDF se hinchan abajo, donde se trapeaba, y ya hinchados casi nunca aguantan que los desarmen y los vuelvan a atornillar; la madera sólida vale el esfuerzo extra. Ponga el colchón de lado y revise las costuras y la etiqueta buscando puntitos oscuros, la señal de chinches, antes de que entre a su casa. Pida que la refri esté conectada desde el día anterior para tocarla fría, y si viajó acostada, déjela de pie unas horas antes de enchufarla. Con la cerámica que sobró, revise que todas las cajas tengan el mismo número de lote o de tono si necesita terminar un piso, y mire los traslapes de las láminas de zinc buscando huecos de óxido. Algo regalado nunca necesita adelanto. Si le piden una transferencia para apartarlo, o le ofrecen mandarlo cuando usted pague el envío, mejor déjelo pasar.
Regalar un ropero antes de que pase el camión de los no tradicionales:
publíquelo un par de semanas antes de la campaña de recolección de su municipalidad, para que el camión siga siendo la salida si nadie llega. Fotografíelo de frente y de cerca en cada daño, y dé las medidas, incluido si se desarma. Diga con claridad si funciona, en qué piso está y si hay ascensor. Ponga la fecha en que tiene que salir y cómo va a escoger: el primero que llegue o el primero que confirme una hora. Dé la dirección solo cuando haya una hora acordada, y tenga la pieza en la puerta o en el garaje para que nadie tenga que entrar a su casa. Un camarote en un tercer piso sin ascensor en Santo Domingo igual vale la pena, pero quien viene por él tiene que saberlo antes de decidir si trae a alguien más para bajarlo.