Barcos
Compra y vende barcos en Costa Rica.
En casi toda la costa pacífica, hablar de un bote es hablar de una panga de fibra con un Yamaha en el espejo, que se tira al agua desde la playa en Puntarenas o se queda en una boya en Quepos. Eso es apenas el centro: aquí también caben las lanchas neumáticas y las motos acuáticas por un lado, las consolas centrales de pesca deportiva y algún velero de travesía por el otro, más las carretas que los jalan y sus repuestos. Todo aparece nuevo y usado. Las lanchas pequeñas suelen venderse en colones y las de marina en dólares, así que fíjese en la moneda antes de comparar dos anuncios.
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El agua donde va a trabajar decide el casco:
el mar del Pacífico y el agua dulce del lago Arenal piden cosas distintas. En la costa, desde el golfo de Papagayo hasta Golfito, casi todos los barcos en venta están hechos para pescar: pangas y consolas centrales entre los barcos a motor. El golfo de Nicoya es más tranquilo, y ahí tienen sentido las lanchas abiertas pequeñas y las motos acuáticas. Arenal es agua de lago, con lanchas de wakeboard, cascos pequeños de aluminio y los que salen a pescar guapote. Los veleros son pocos, muchos llegados con navegantes que entraron por el Pacífico y decidieron quedarse o vender, y las lanchas neumáticas sirven de auxiliar o de primer bote para un río o una bahía protegida.
Panga o consola central, y el fuera de borda que la empuja:
la panga es el casco de trabajo de Centroamérica: angosta, de proa alta y afilada que corta la ola corta y entra a la playa, con un solo motor que gasta poco. La consola central es más ancha y más seca, lleva más gente y más electrónica, y casi siempre necesita rampa o marina en vez de playa. Si va a pescar saliendo de la casa con la carreta, la panga es más fácil de mantener; si va a sacar a la familia más allá de la punta, la manga extra justifica lo que cuesta. Sea cual sea el casco, el motor pesa mucho en el precio. Una lancha de fibra pequeña con su carreta y un fuera de borda viejo se negocia alrededor de ₡3 a ₡4 millones, mientras que una panga de pesca de 23 pies con un cuatro tiempos reciente se cotiza en dólares, entre $35.000 y $45.000. Dos cascos casi iguales pueden separarse por miles porque un motor tiene unos cientos de horas y el otro diez años de tours. No todos los botes de marina tienen matrícula costarricense, así que pregunte bajo qué bandera navega y pida la documentación que lo acompaña.
Repuestos y electrónica para el bote que ya está en el agua:
los repuestos para barcos son para quien ya tiene uno andando. Yamaha es el motor de la mayoría de las pangas de la costa, y eso facilita encontrar mecánico y piezas; los motores fuera de borda usados, las hélices y los ánodos aparecen seguido. La electrónica marina reúne radios VHF, plotters y ecosondas, y la ferretería marina las cornamusas de acero inoxidable, las anclas y los portacañas que la sal termina comiéndose.
El espejo, el aceite de la pata y el óxido de la carreta:
golpee suavemente el espejo y la cubierta con el mango de un desatornillador y escuche si suena sordo o hueco; apriete alrededor de los pernos del motor. Las pangas viejas con alma de madera se pudren desde los huecos de los pernos hacia adentro, y un espejo blando significa reconstruirlo antes de volver a salir. Revise el fondo por ampollas y el gelcoat por grietas alrededor de la consola y las cornamusas. Arranque el fuera de borda en frío, fíjese que el chorrito testigo salga parejo y pida ver el aceite de la pata: si sale lechoso, entró agua por los sellos. En la carreta, la sal ataca primero el eje, los rodamientos y las luces, así que gire las llantas y revise los resortes de hoja. Un bote que no se puede ver funcionando vale bastante menos de lo que prometen sus fotos.
Una panga en su boya en Quepos, lista para enseñar:
fotografíe el casco fuera del agua, el espejo, el motor sin la tapa y el horómetro. Ponga el largo y el año del casco, y la marca, los caballos, el año y las horas del motor como datos aparte, y diga dónde se guarda: boya, muelle de marina, bodega en seco o sobre su carreta en la casa. Detalle lo que se incluye, desde la carreta y la electrónica hasta los chalecos. Quien vaya en serio va a querer traer su propio mecánico y ver el bote andando, así que téngalo con gasolina y en el agua, o enganchado y listo en la rampa, el día que llegue.