Miramar

Propiedades en Miramar, Costa Rica.

A este pueblo le pusieron Miramar por lo que se ve desde arriba: en 1897, el campamento minero de Los Quemados cambió de nombre porque desde sus cerros se domina el Golfo de Nicoya. Es la cabecera del cantón de Montes de Oro, en la provincia de Puntarenas, Costa Rica, y queda en la vertiente pacífica de la Cordillera de Tilarán, por encima de la Interamericana. El centro es pequeño y tiene lo necesario: municipalidad, mercado, clínica de la CCSS y la terminal de buses a Puntarenas y San José. Alrededor, el distrito se abre en potreros, cerros con historia minera y pueblos como Zagala Vieja, Río Seco y Bellavista. Aquí hay casas de familia en el pueblo, algunos alquileres cerca del centro y mucha tierra: lotes urbanos, fincas y lotes en quintas con acceso controlado y vista al mar.

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Sobre Miramar:

Miramar es el distrito central de los tres que tiene Montes de Oro: al norte limita con La Unión, al sur con San Isidro, al oeste con el cantón de Puntarenas y al este con Esparza y San Ramón. Sus 110 kilómetros cuadrados suben desde las tierras bajas de la Ruta 1 hasta cerros de mucha pendiente, y el pueblo queda a 340 metros sobre el nivel del mar. Se entra por un ramal que sale de la Interamericana en Cuatro Cruces; la Ruta 615 sigue hacia Cedral y los pueblos altos, y la municipalidad rehabilitó una ruta alterna que baja de Miramar por Río Seco y Zagala Vieja hasta la Ruta 1. San José queda a poco menos de tres horas en carro, y desde la terminal junto a la plaza de fútbol salen buses a Puntarenas y a la capital.

Los primeros pobladores llegaron en 1864 desde San Ramón y Grecia, atraídos por los rumores de oro, y a inicios del siglo XX ya había compañías extranjeras trabajando minas como Trinidad. La más conocida es Bellavista, que operó a cielo abierto desde mediados de los años 2000 hasta julio de 2007, cuando el terreno bajo los patios de lixiviación empezó a moverse y 350 vecinos se quedaron sin trabajo. Desde 2010 la minería metálica a cielo abierto está prohibida en el país. Hoy el empleo sale de otro lado: la planta de alimentos para animales de Belina en Ciruelas de Miramar, parte de Grupo Nutresa desde 2021, la ganadería y las fincas pequeñas, y el comercio del centro, con mercado, supermercados, ferreterías, bancos y la Cruz Roja, adonde bajan a hacer mandados los pueblos de los cerros.

El terreno es quebrado y en invierno, cuando la lluvia satura el suelo, las laderas cerca del pueblo se deslizan; esa misma inestabilidad fue la que paró Bellavista. El viento también manda. Varias de las primeras escuelitas terminaron en el suelo por las ráfagas, y en todo el cantón las casas se levantan con un corredor amplio y techado que deja correr el aire. La vista al golfo aparece desde casi cualquier loma, y sobre ella ha crecido el turismo rural: el Adventure Park & Hotel Vista Golfo tiene un canopy que pasa sobre once cataratas, hay hospedajes pequeños con domos y tiendas mirando al mar, y los pasajeros de cruceros que desembarcan en Puntarenas suben en tours de un día.

En el distrito viven unas diez mil personas, casi todas en casas unifamiliares en el pueblo y sus alrededores. Miramar recibió el título de ciudad en 1965 y sigue siendo una cabecera de trabajo, no un destino de vacaciones. Tiene equipo de voleibol masculino en primera división y un redondel de toros, y la parroquia de Nuestra Señora del Carmen marca el centro. Las quintas con acceso controlado en los cerros atraen a otro comprador: quien busca una casa de fin de semana o para retirarse con el golfo enfrente.

Casas en Miramar:

La mayoría de las viviendas son casas de una planta, para familia, en lotes que se sienten amplios si uno viene de la ciudad. Una oferta común es de tres cuartos y dos baños, con unos 100 metros cuadrados de construcción en un lote de más de 600. También hay casas más pequeñas de dos cuartos, con sala, cocina abierta y corredor al frente. Fuera del centro aparecen casas con terreno en pueblos como Río Seco, Zagala Vieja y Bellavista, y unas pocas casas grandes en lotes con vista sobre el pueblo. Si está revisando casas en venta en Miramar, pregunte qué tan cerca quedan del río o del pie de una ladera, porque a orillas del río se ha construido mucho y sin orden.

Alquileres en Miramar:

El alquiler a largo plazo es local y casi siempre de casa: tres cuartos, dos baños, cocina y cuarto de pila, muchas veces a una caminata de la clínica y del centro. Le sirve a familias y a quienes trabajan en el pueblo, sea en la municipalidad, la clínica o la planta de Belina. El hospedaje de vacaciones es otro negocio, que se mueve en cabinas y hospedajes de montaña con vista al golfo y no en casas particulares. Para buscar, empiece por el centro: ahí tiene el mercado y la terminal a pie.

Terrenos y Lotes en Miramar:

La tierra es lo que más se mueve. Hacienda Montes de Oro, un proyecto de quintas con acceso controlado, vende lotes de unos 5.000 metros cuadrados con calles internas, luz y agua potable en cada lote, y casa club con piscina, rancho y área de BBQ; la cobertura de construcción está limitada al 25 % y se paga una cuota de mantenimiento mensual. Entre los lotes en venta en Miramar de mayor tamaño hay una finca plana de más de 18.000 metros cuadrados con todos los servicios, un terreno de 3,1 hectáreas con 66 metros de frente a calle pública y uso de suelo mixto, y propiedades de una hectárea ofrecidas para un hotel pequeño o un proyecto residencial. En el pueblo también salen lotes urbanos de unos 1.300 metros cuadrados. En cualquiera de ellos pesan más la pendiente, el estado del camino en octubre y la distancia a la quebrada más cercana que la vista.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Cómo se llega a Miramar desde San José o Puntarenas?

    Por la Interamericana (Ruta 1), tomando el desvío en Cuatro Cruces que sube al centro. Desde San José son 110 kilómetros de carretera. Hay buses regulares desde la terminal de Miramar a Puntarenas y a San José, y la ruta por Río Seco y Zagala Vieja sirve como segunda salida a la Ruta 1 cuando el acceso principal se complica.

  • ¿Sigue funcionando la mina Bellavista?

    No. Bellavista se detuvo en julio de 2007 por el movimiento del terreno bajo los patios de lixiviación, y los intentos posteriores de reabrirla encontraron fuerte oposición en la comunidad. La minería metálica a cielo abierto es ilegal en Costa Rica desde 2010, y el diagnóstico del plan regulador propone convertir la antigua zona minera en un área de protección para recuperar el bosque. Si la propiedad está cerca de Bellavista o de viejos trabajos mineros, pregunte qué uso tuvo el terreno y camínelo antes de firmar.

  • ¿Qué hay que revisar antes de comprar un lote en ladera en Miramar?

    Primero, el terreno. Las laderas cerca del pueblo se deslizan con lluvias fuertes, y la propuesta de zonificación del cantón de 2018 marca franjas de protección alrededor de fallas activas, ríos, nacientes y pozos donde no se puede construir libremente. Pida a la Municipalidad de Montes de Oro el certificado de uso de suelo del lote exacto, revise el plano y el dueño en el Registro Nacional (Registro Inmobiliario) y consiga una carta de disponibilidad de agua por escrito antes de dar cualquier adelanto.

  • ¿Qué ofrecen las quintas con acceso controlado?

    Hacienda Montes de Oro tiene acceso controlado, calles internas, luz y agua potable hasta cada lote, y casa club compartida con piscina, rancho y BBQ. Los lotes rondan los 5.000 metros cuadrados, solo una cuarta parte de cada uno se puede construir y hay cuota de mantenimiento mensual. En algunos lotes el desarrollador ha ofrecido financiamiento directo, así que pida las condiciones completas por escrito.