Hojancha
Propiedades en Hojancha, Costa Rica.
En 1976 apenas el dos por ciento de Hojancha conservaba bosque; todo lo demás era potrero. Hoy los cerros vuelven a estar verdes, con teca, café, naranjales y montaña que creció sola donde antes pastaba el ganado, y ese paisaje recuperado es lo primero que viene a buscar quien compra aquí. Hojancha es un cantón pequeño del centro de la península de Nicoya, en Guanacaste, Costa Rica, que va de las lomas de Matambú, junto a Nicoya, hasta el Pacífico en Playa Carrillo. Lo que más se vende es tierra: fincas ganaderas y cafetaleras, lotes para construir cerca del pueblo y terrenos en ladera con vista al mar. Las casas de familia están en el centro y en los poblados, y las villas y los alquileres de vacaciones se agrupan sobre la playa.
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Sobre Hojancha:
Hojancha es el cantón undécimo de Guanacaste. Nació el 2 de noviembre de 1971, cuando se separó de Nicoya, que apenas cinco años antes lo había convertido en uno de sus distritos. Tiene 261 kilómetros cuadrados y, en su punto más ancho, mide 29 kilómetros desde el paso sobre el río Momollejo, en el camino de Matambú a Nicoya, hasta Punta El Roble, frente al Pacífico. Se reparte en cinco distritos: Hojancha, la cabecera; Monte Romo, en las serranías del sur; Huacas, en las laderas que miran al golfo de Nicoya; Puerto Carrillo, en la costa; y Matambú, el más reciente, creado en 2017. La ruta nacional 158 es la vía principal: sube desde el lado de Nicoya hasta el pueblo y baja luego a Puerto Carrillo, donde la carretera costera sigue hacia Sámara.
El nombre viene de un árbol de hojas enormes al que llamaban hoja ancha. Los primeros pobladores llegaron en 1910 desde Matambú y desde San Ramón, Atenas y Palmares, tumbaron montaña y la convirtieron en potrero. Para 1976 casi no quedaba bosque, y cuando a la sequía se sumó el desplome del precio de la carne, el cantón perdió a más de la mitad de su gente. De esa crisis salió el Hojancha de hoy: los vecinos juntaron dinero para comprar laderas agotadas y reforestarlas, los productores se pasaron al café bajo sombra, a la naranja y a la teca, y el bosque volvió a las orillas de las quebradas. El ganado sigue ahí, con unas 10.000 hectáreas de pasto dedicadas sobre todo a carne, pero ahora comparte el cerro con naranjales, plantaciones y bosque protegido.
El terreno sube desde la costa hasta serranías de casi 1.000 metros, y cuanto más alto, más húmedo y fresco; por eso el café se da en Monte Romo y Pilangosta y no junto al mar. Huacas queda más abajo, del lado este, con vista sobre el golfo hasta la isla Chira, mientras que Puerto Carrillo tiene la única playa del cantón. El verano, de diciembre a abril, es duro en todas partes, y un año de El Niño puede alargarlo hasta ocho meses. Por eso, en cualquier finca de la zona lo primero que se pregunta es por el agua: si la naciente aguanta hasta abril, si hay pozo y si la ASADA puede darle paja a una casa nueva.
En el cantón viven algo más de 8.000 personas, casi la mitad en el distrito central. Muchas familias descienden de aquellos primeros colonos, y Hojancha es uno de los cinco cantones de la Zona Azul de la península de Nicoya, famosa por la longevidad de su gente. En el pueblo y sus alrededores están la municipalidad, la cooperativa cafetalera y el colegio técnico agropecuario, abierto en 1972; para el hospital hay que ir a Nicoya. Quien viene de fuera suele buscar una de dos cosas: una finca o una casa en el cerro, con clima más fresco y vista, o un lugar cerca de Playa Carrillo y Sámara. En Matambú, del lado de Nicoya, vive la comunidad chorotega, la única de ese pueblo con territorio indígena propio en el país.
Casas en Hojancha:
En el centro de Hojancha predominan las casas de concreto en calles cortas de barrio, cerca de la iglesia, la escuela y el comercio. En los poblados la casa casi siempre viene con terreno, y va desde la casa de finca con corredor hasta viviendas nuevas levantadas en una loma para aprovechar la vista. Sobre Playa Carrillo el panorama es otro: villas en ladera con piscina y vista al mar, junto a casas más sencillas cerca de la playa. Las casas en venta en Hojancha de la costa y las del cerro atraen a compradores distintos y se mueven en rangos de precio muy diferentes, así que compare siempre dentro de la misma zona.
Terrenos y Lotes en Hojancha:
Hay tres tipos de lote. Cerca del pueblo se consiguen lotes para casa con agua, luz y calle. En la parte alta, algunas fincas grandes se están segregando en lotes de alrededor de media hectárea para quien quiere una casa con jardín, y hacia la costa aparecen terrenos con vista al mar y lotes a la orilla del río en Santa Marta, a pocos minutos de Playa Carrillo. Si busca terrenos en venta en Hojancha, confirme que el lote tiene plano catastrado propio e inscrito y salida legal a calle pública, no un trillo que atraviesa la finca del vendedor.
Fincas en Hojancha:
La mayor parte de lo que se compra y se vende en Hojancha es tierra de finca. Del lado de Huacas hay haciendas ganaderas con pasto mejorado, corrales y vistas largas sobre el golfo, algunas de más de 200 hectáreas. En Monte Romo y Pilangosta abundan fincas más pequeñas con café y naranja en producción, y en todo el cantón hay propiedades con lotes de teca. El bosque dentro de una finca cuida las nacientes y, si se mantiene protegido, puede generar pago por servicios ambientales del Estado. Antes de decidirse entre fincas en venta en Hojancha, visítelas en abril, al final del verano, cuando se ve qué nacientes y quebradas siguen corriendo.
Alquileres en Hojancha:
Los alquileres de largo plazo son casi siempre casas completas en Hojancha y sus alrededores, por mes. En Puerto Carrillo, en cambio, mandan las casas y villas de vacaciones que se alquilan por semana o por noche, con más movimiento en verano, Semana Santa y fin de año. Lejos del pueblo y de la costa la oferta es escasa, apenas alguna cabina dentro de una finca. Si piensa comprar en el cerro, unos meses de alquiler en el pueblo son la forma más barata de aprender qué le hace el verano al agua y qué le hace el invierno a los caminos.
Preguntas frecuentes:
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¿Se puede comprar terreno en Matambú?
No por la vía ordinaria. Todo el distrito de Matambú está dentro del Territorio Indígena de Matambú, el territorio chorotega que también se extiende al cantón de Nicoya, y según la Ley Indígena 6172 de 1977 esas tierras son inalienables y exclusivas de la comunidad indígena: una persona no indígena no puede comprarlas, alquilarlas ni arrendarlas, y cualquier traspaso de ese tipo es nulo. Si le interesa estar cerca de Matambú, busque en el distrito de Hojancha o del lado de Nicoya, fuera de los límites del territorio.
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¿Qué revisar antes de comprar una finca en el cerro?
Empiece por los árboles. Buena parte del bosque del cantón es regeneración sobre potreros viejos, y una vez que un terreno es bosque la Ley Forestal no permite cortarlo para pasto ni para construir, así que averigüe por dónde pasa el límite del bosque antes de hacer planes. Luego pida a la ASADA una carta de disponibilidad de agua, o compruebe que el pozo o la naciente están inscritos y aguantan el verano. Para cerrar, el Registro Nacional (Registro Inmobiliario) le dirá a nombre de quién está la finca y qué gravámenes tiene, y la Municipalidad de Hojancha le indicará qué usos permite el plan para ese terreno.
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¿Qué tan alto es el riesgo sísmico?
Es real y reciente. El terremoto de magnitud 7,6 del 5 de septiembre de 2012 tuvo su epicentro a unos 12 kilómetros al este-sureste del centro de Hojancha y sacudió toda la península. Pregunte cómo se construyó la casa, si tuvo permiso y siguió el código sísmico, y si se reparó después de 2012. En ladera, pida además a un ingeniero que revise los cortes y rellenos bajo los cimientos.
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¿Cómo se mueve uno por el cantón?
Nicoya, con el hospital regional y el comercio grande, queda a poca distancia del centro de Hojancha. Desde el pueblo, la ruta 158 baja hasta Puerto Carrillo, y de ahí la carretera costera sigue al norte hacia Sámara. Los caminos a las fincas de Monte Romo y Huacas son en parte de lastre, así que recórralos después de unos días de lluvia antes de decidir. El aeropuerto internacional más cercano es el Daniel Oduber, en Liberia.
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¿Puedo tener una casa en la playa en Carrillo?
En la arena, no. Los primeros 200 metros desde la línea de pleamar ordinaria forman la zona marítimo-terrestre: los primeros 50 son zona pública y no pertenecen a nadie, y los 150 restantes solo se ocupan mediante concesión municipal, que un extranjero puede tener a su nombre después de cinco años de residencia. La propiedad inscrita empieza detrás de esa franja, así que ubique bien el lote en el plano antes de enamorarse de la vista.