Boruca
Propiedades en Boruca, Costa Rica.
Antes de preguntar cuánto vale una casa en Boruca, hay que preguntar quién la puede comprar. La mayor parte de este distrito del cantón de Buenos Aires, en el sur de Puntarenas, Costa Rica, forma parte de los territorios indígenas de Boruca y Rey Curré, donde vive el pueblo brunka, y la Ley Indígena impide que esas tierras se vendan o se alquilen a personas no indígenas. Lo que sí se negocia son casas de familia y solares en pueblos como Boruca, Curré y Puerto Nuevo, además de fincas pequeñas de maíz, frijol, arroz y ganado. Como solo pueden comprar personas indígenas, se trata de un mercado de vecinos. Aquí las reglas pesan más que el precio.
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Sobre Boruca:
Boruca ocupa unos 126 kilómetros cuadrados en el sur del cantón de Buenos Aires, donde el río Grande de Térraba se abre paso entre los cerros rumbo a la costa. A Curré se llega directo por la Interamericana Sur, la ruta 2, a unos 30 kilómetros al sureste de la ciudad de Buenos Aires en dirección a Palmar Norte. La ruta 625, una carretera nacional terciaria de 41 kilómetros, atraviesa el distrito entre Potrero Grande y Colinas. El pueblo de Boruca queda más arriba, en un vallecito a unos 600 metros de altura y a unos 20 kilómetros al sur de Buenos Aires. Para entrar por lo corto se deja la Interamericana pasando el puente largo del río Puerto Nuevo y se sube unos veinte minutos por la fila. Si llueve fuerte y ese camino no está para pasar, toca dar la vuelta por el lado de Térraba, bastante más largo; en el pueblo solo hay un tramo corto de asfalto, así que conviene un carro de doble tracción, aunque también hay bus a Buenos Aires.
Buena parte de la economía sale de las manos de los artesanos. Ellos tallan máscaras en madera de balsa, a veces de cedro, y ellas las pintan y tejen bolsos, bufandas y cobijas en telar de cintura con hilo de algodón teñido con sacatinta, achiote, nance y otras plantas; el visitante compra directamente en los talleres de las casas. A comienzos de los años setenta el tallado de máscaras estaba casi perdido, hasta que un mayor de la comunidad, don Ismael, lo rescató, y hoy cerca de ocho de cada diez personas del pueblo viven en parte de la artesanía. En 2006 los propios artesanos abrieron el Museo Comunitario Boruca, levantado primero como rancho tradicional, donde se coordinan demostraciones de tallado y tejido con reservación. Fuera de los talleres se siembra maíz, frijol, arroz, tubérculos y café, se crían ganado, cerdos y gallinas, y en Curré mucha gente trabaja además como asalariada en empresas vecinas.
El calendario gira alrededor del Juego de los Diablitos. Del 30 de diciembre al 2 de enero, los hombres de Boruca salen con las máscaras que ellos mismos tallaron para representar la resistencia brunka frente a los españoles, y el pueblo se llena de gente de fuera; Curré celebra el suyo en febrero. En la casa y en la calle se habla español. La lengua brunca la conservan unos pocos mayores, y en la escuela se les enseña a los niños.
En el censo de 2011, Boruca tenía 3.074 habitantes, y no todos son indígenas. Ese año, cerca del 60 % de la población del territorio de Boruca se identificó como indígena, y durante décadas se vendió tierra que la ley nunca permitió vender, de modo que mucha quedó en manos de gente de fuera: en 1994 las familias indígenas tenían menos de la mitad de la tierra del territorio de Boruca y menos de una cuarta parte en Rey Curré. Desde que el Estado destinó fondos en 2022, el INDER indemniza a ocupantes no indígenas de buena fe en territorios del sur y devuelve esas fincas a las comunidades. Boruca y Rey Curré tienen cada uno su propio plan para ordenar la tierra recuperada. Los poblados, además, están a ambos lados del Térraba: Lagarto, por ejemplo, queda al otro lado del río, a unos 15 kilómetros del centro de Curré.
Casas en Boruca:
Las casas son de familia, en el centro del pueblo, cerca de la escuela y el museo, o en el mismo terreno que la familia trabaja. Muchas sirven también de taller, con un corredor o una sala donde se tallan, se pintan y se venden las máscaras. En el centro de Boruca los techos de paja han ido cambiando por lámina de zinc. Si está mirando casas en Boruca, lo primero es saber quién tiene el derecho sobre el terreno y si la asociación de desarrollo del territorio lo reconoce; después vienen el agua, el camino y el estado del techo.
Terrenos y Lotes en Boruca:
La tierra se trabaja en fincas pequeñas: maíz, frijol y arroz, café en las laderas, potrero para unas cuantas cabezas de ganado y zonas de bosque protegido. El territorio es de la comunidad, que lo tiene a nombre de su asociación de desarrollo, y cada familia trabaja su parcela; todavía hay fincas inscritas a nombre de dueños no indígenas. Tener escritura en el Registro Nacional no deja sin efecto la Ley Indígena. Si le interesan terrenos en Boruca, cuente con que las orillas del Térraba y las pendientes de los cerros llevan franjas de protección forestal, y recorra los linderos con alguien del lugar que los conozca.
Preguntas frecuentes:
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¿Una persona no indígena puede comprar una propiedad en Boruca?
Dentro de los territorios de Boruca y Rey Curré, no. El artículo 3 de la Ley Indígena de 1977 declara los territorios inalienables y prohíbe a los no indígenas comprar, alquilar o arrendar tierras en ellos, y en octubre de 2022 la Sala Constitucional rechazó una acción contra esa norma. Una compra hecha después de la ley se puede anular aunque haya escritura, así que una finca barata aquí no es ninguna ganga.
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¿Cómo sé si una finca está dentro de uno de los territorios?
Pida el plano catastrado y el folio real en el Registro Nacional (Registro Inmobiliario) y que un abogado o un topógrafo compare el plano con los límites oficiales de Boruca y Rey Curré. Consulte también a la asociación de desarrollo indígena del territorio y pregunte si el INDER tiene la finca en su lista para indemnizar. Ojo de Agua y Sabanas están repartidos entre Boruca y un distrito vecino, así que revise además qué distrito indica el plano.
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¿Cuándo es el Juego de los Diablitos?
En Boruca va del 30 de diciembre al 2 de enero; en Curré se celebra en febrero. Son los días de más visitantes y de más venta de máscaras. Si quiere ver tallado o tejido en otra época, reserve con un día de anticipación en el museo comunitario.
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¿Qué pasa con los dueños no indígenas que ya tienen tierra en el territorio?
La ley prevé reubicar o indemnizar a quienes la ocupan de buena fe y devolver la tierra a la comunidad. El INDER viene haciendo esos pagos en territorios del sur desde 2022. Trate con quien trate, averigüe si la finca está en ese proceso antes de entregar dinero.