Motocicletas
Compra y vende motocicletas en Costa Rica.
Una montañera que cruza el Cerro de la Muerte cada semana y un scooter que hizo todos sus kilómetros en las calles planas de Guápiles llevan vidas muy distintas, y casi siempre se le nota a la moto. Aquí caben las dos, nuevas o usadas, junto con los repuestos que las mantienen andando, desde un kit de arrastre hasta un motor completo de una moto que se está desarmando. Antes de ir a ver una moto usada en Costa Rica, dos preguntas aclaran mucho: si es carburada o inyectada, y dónde durmió durante el invierno. Hazlas en el primer mensaje.
Una moto completa o las piezas que la mantienen andando:
ahí está la primera división. Las motos completas, funcionen o no, van en motos en venta, sea una 125 de trabajo con parrilla, un scooter automático, una montañera para caminos de tierra o una 650 para viajes largos. Lo que se le desmonta a una moto va en moto repuestos: lo que se gasta cada tantos miles de kilómetros, los plásticos y espejos después de una caída, y motores, aros y tanques de motos que se están desarmando. Las dos secciones se cruzan más de lo que parece. Una moto barata con el motor cansado puede ser buena compra si el motor que le hace falta está anunciado a la par, y quien tiene una moto pérdida total muchas veces saca más vendiéndola por piezas.
Carburada o inyectada para subir el Cerro de la Muerte:
en Costa Rica pesa más que en otros países, porque un mismo día de viaje puede arrancar casi a nivel del mar y pasar de 3.000 metros en la Interamericana Sur. El carburador queda ajustado para el aire donde lo calibraron. Si una moto carburada en la costa sube a la montaña, la mezcla se pone rica, pierde fuerza y puede ensuciar la bujía; si una calibrada en el Valle Central baja a Golfito, la mezcla queda pobre y el motor calienta. La inyección lee el aire con sus sensores y corrige la mezcla mientras subes, arranca mejor en una mañana fría de montaña y gasta menos gasolina. A favor del carburador está que cualquier taller de pueblo lo limpia y lo ajusta, mientras que una falla en una inyectada pide escáner. Muchas motos de trabajo y montañeras siguen siendo carburadas; las grandes, casi todas, son inyectadas. Si la moto vive en un solo lugar, cualquiera sirve. Si tu semana va de la montaña a la costa, la inyección se paga sola.
Una moto que pasó el invierno parqueada bajo la lluvia:
lo enseña en pocos lugares, porque de mayo a noviembre el aguacero de la tarde cae casi todos los días en buena parte del país. Pregunta dónde dormía. Una guardada bajo techo y secada después de mojarse envejece despacio; una que se quedaba en la acera o en un patio abierto junta herrumbre en la cadena, los rayos y el borde de los discos, y sulfato verde en los bornes de la batería y en los conectores del cableado. Antes de montarla, enciende todo: las dos direccionales, la luz de freno, la bocina y la luz alta y baja. Las fallas eléctricas que van y vienen casi siempre son agua en un conector, y encontrarlas lleva horas. Aprieta también el asiento: la espuma que chupó agua se queda húmeda y huele. En una carburada que pasó semanas parada, si cuesta que arranque y se ahoga en bajas, lo más probable es un carburador sucio y no un motor gastado. Se arregla con una limpieza, sin abrir el motor, pero igual vale algo en el precio.
Venderla entera o desarmarla para repuestos:
es la primera decisión cuando una moto tiene el motor pegado o el chasis torcido. Una moto que anda y tiene los papeles en orden se vende mejor tal como está. Una con el motor reventado pero plásticos sanos, buenos aros y la horquilla recta muchas veces deja más por piezas, porque cada una le llega a quien necesita justo esa. En los dos casos, di si es carburada o inyectada y dónde ha estado guardada, porque esas son las dos preguntas que vienen. Fotografíala seca y con luz de día, cadena y bornes incluidos, y si la has andado bajo la lluvia, dilo: el comprador va a ver la herrumbre de todos modos. Cita las visitas en la mañana. Quien viene en moto desde San Ramón o Atenas en pleno invierno quiere probarla con la calle seca y volver a su casa antes del aguacero.