Belén de Nosarita

Propiedades en Belén de Nosarita, Costa Rica.

A medio camino entre Nicoya y la playa de Sámara, la ruta 150 cruza Belén de Nosarita, un distrito que casi todo el mundo atraviesa sin detenerse. Es tierra de ganado y de fincas, el séptimo distrito del cantón de Nicoya, en Guanacaste, Costa Rica, con el pueblo de Belén como centro y una serie de caseríos en las lomas: Cuesta Grande, Zaragoza, Chumburán, Juntas y otros. Lo que más se vende aquí es tierra, desde fincas de potrero y montaña con río o naciente hasta lotes en las partes altas de Cuesta Grande con algo de vista al mar. Las casas van de la vivienda sencilla de familia a pequeñas construcciones a la medida, y hay alguna propiedad que ya viene con cabinas o apartamentos para alquilar. La tierra de este lado de los cerros vale desde hace mucho bastante menos que en Sámara o Nosara, y sin embargo la playa queda a un rato en carro.

Por ahora no hay anuncios activos en Belén de Nosarita.

Sobre Belén de Nosarita:

El distrito se creó el 17 de junio de 1994 con la Ley 7415 y ocupa unos 123 kilómetros cuadrados de lomas al sur de la ciudad de Nicoya. Viven menos de 3.000 personas, repartidas entre Belén y caseríos como Arcos, Balsal, Caimitalito, Cuajiniquil, Cuesta Grande, Chumburán, Juntas, Maquenco, Minas, Naranjal, Nosarita, Platanillo, Quebrada Bonita y Zaragoza, además de una parte de Santa Elena. La única carretera nacional es la ruta 150, asfaltada de Nicoya a Sámara, y por ella pasan los buses que unen las dos poblaciones. Desde Cuesta Grande se llega en unos veinte minutos a cualquiera de los dos extremos. Fuera de la carretera todo es lastre o tierra, incluido el camino que sube de Cuesta Grande por Zaragoza y Naranjal y baja a Nosara: más corto que dar la vuelta por la ruta 160, pero más lento, y de doble tracción aun en verano.

Aquí se vive del ganado y de la finca pequeña. En el año 2000 más de tres de cada cuatro trabajadores del distrito se ganaban la vida en la agricultura o la ganadería; en 2011 ya eran cerca de un tercio. Los ganaderos han ido pasando a pastos mejorados, que aguantan mejor el verano, y en Zaragoza las familias siguen sembrando frijol, arroz, maíz, frutales y café, que casi todos venden a la cooperativa. Belén concentra la iglesia, la escuela, la plaza de deportes, la delegación y el Liceo de Belén, conseguido por la comunidad en 2005, al que bajan en bus los colegiales de Zaragoza. El distrito ha estado durante años entre los más pobres del cantón, y en 2013 lo que pagaba cada vecino en impuesto de bienes inmuebles era una mínima parte de lo que se pagaba en Sámara o Nosara, señal de lo distinto que se valora la tierra a pocos kilómetros de la costa.

La altitud media ronda los 150 metros, pero el terreno sube hacia Cuesta Grande y Zaragoza, y es allá arriba donde están las vistas. En invierno, de mayo a noviembre, los ríos y quebradas deciden quién entra y quién sale. Con la tormenta tropical Eta, en noviembre de 2020, Las Juntas quedó incomunicada, la municipalidad tuvo que llevar agua potable mientras la maquinaria abría paso, y Quebrada Bonita, Platanillo y Las Minas también se quedaron sin acceso. En verano el problema es el contrario: el agua. El servicio lo dan ASADAs comunales, como las de Nosarita, Naranjal y Santa Elena, y Zaragoza tuvo que construir un tanque de almacenamiento para dejar atrás los racionamientos de la época seca. El Salto de Belén, una catarata pequeña con pozas a dos kilómetros de la 150 por camino de tierra, recibe paseantes de Sámara, pero con el río crecido su poza principal tiene una corriente de fondo que ya ha cobrado vidas.

La mayoría de los vecinos son familias guanacastecas que llevan generaciones trabajando esta tierra; los primeros pobladores subieron a estas lomas a comienzos del siglo XX, abriendo camino hacia la costa de Nosara. Los compradores nuevos, muchos de ellos extranjeros, buscan espacio cerca de Sámara: una finca para dejarla en bosque o vivir fuera de la red eléctrica, una casa pequeña o un terreno para guardar. En Zaragoza, un estadounidense que se había retirado en Nosara se fue a vivir al pueblo en 2005 y pagó el tanque de agua de la comunidad, y así se ganó su lugar entre los vecinos. Todavía hay mucha tierra que se vende entre conocidos, y no toda tiene escritura inscrita.

Casas en Belén de Nosarita:

La oferta de casas es corta y variada. En Cuesta Grande hay casas compactas de uno y dos dormitorios en lotes de 1.500 a 1.700 metros cuadrados, con vista a la montaña y un pedazo de mar al fondo. En Chumburán hay casas de familia, desde obra gris de dos dormitorios hasta casas de cuatro con vista al océano, y por los caminos que salen de la 150 aparecen casitas de campo sueltas. Frente a la playa, las casas en venta en Belén de Nosarita ofrecen un trato claro: más terreno por menos plata, a cambio de manejar hasta la arena. Antes de firmar, pida a un ingeniero que revise la estructura: la península de Nicoya es de las zonas más sísmicas del país, el terremoto de 2012 fue de magnitud 7,6 y buena parte de las viviendas de la península se levantaron sin cumplir el Código Sísmico.

Terrenos y Lotes en Belén de Nosarita:

El mercado gira alrededor de la tierra. Hay fincas desde unas cinco hectáreas, como las que tienen naciente propia y frente a río cerca de Las Juntas, hasta propiedades de 25 hectáreas o más, entre ellas una finca de 60 hectáreas en Cuesta Grande con vista a las montañas y al Pacífico. Unas se ofrecen como refugio fuera de la red o como tierra para guardar, otras siguen con ganado, y hay una finca con vista al mar sembrada de vainilla. También salen lotes de media hectárea y terrenos con frente a río, recién segregados, a cinco minutos a pie del Salto de Belén. Si busca terrenos en venta en Belén de Nosarita, haga dos preguntas antes de hablar de precio: de dónde sale el agua y si el camino se puede transitar en octubre.

Alquileres en Belén de Nosarita:

El alquiler es un negocio pequeño y casi todo de corta estancia. Unas cuantas villas y casas vacacionales sobre la 150 y en Cuesta Grande se rentan a visitantes que quieren dormir en silencio y bajar a Sámara a la playa. Algunas propiedades en venta ya vienen armadas como negocio de alquiler, con la casa principal y un par de cabinas o apartamentos. Si piensa comprar para rentar, tenga claro que el huésped viene por Sámara, y que el tiempo de manejo hasta la playa forma parte de lo que está vendiendo.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Es el mismo Belén de Carrillo o el de Heredia?

    No. Belén es también un distrito del cantón de Carrillo, más al norte de Guanacaste, y un cantón completo de Heredia, cerca de San José. Belén de Nosarita es el distrito séptimo de Nicoya, con código postal 50207, sobre la carretera a Sámara. Revise que la escritura y el plano catastrado digan cantón Nicoya y distrito Belén de Nosarita.

  • ¿Qué tan lejos quedan la playa y los servicios?

    La ruta 150 está asfaltada de punta a punta, y desde Cuesta Grande se llega en unos veinte minutos tanto a Sámara como a Nicoya. En Nicoya están el hospital, los bancos y las oficinas públicas; en Sámara, la playa, los supermercados y los restaurantes. El camino a Nosara por Zaragoza ahorra kilómetros pero no tiempo, y con los aguaceros puede quedar cerrado.

  • La finca que me gusta no tiene escritura inscrita. ¿La puedo comprar?

    Con mucho cuidado. En las lomas de Belén la tierra se compró y se vendió de palabra durante décadas, y la gente empezó a escriturar apenas a mediados de los noventa, así que todavía hay terrenos que se tienen solo en posesión. Pida a su abogado un estudio en el Registro Nacional (Registro Inmobiliario) que confirme una finca inscrita con folio propio y un plano catastrado que coincida con las cercas. Si el vendedor solo tiene la posesión, titular por información posesoria es lento y no tiene el resultado asegurado, así que tómelo en cuenta en el precio o busque otra opción. Pida además el certificado de uso de suelo en la Municipalidad de Nicoya, sobre todo si el lote es una segregación reciente.

  • ¿Una finca aquí tiene agua y luz?

    No siempre. Cerca de los pueblos el agua la da la ASADA, así que pídale una carta de disponibilidad para su lote antes de comprometerse. Más adentro las fincas dependen de nacientes, pozos o ríos, que en verano pueden bajar mucho. La electricidad llegó a Zaragoza hasta mediados de la década de 2000 y todavía se venden fincas fuera de la red, de modo que averigüe dónde pasa el tendido más cercano y cuánto costaría conectarse.

  • ¿Qué debo saber si el terreno da a un río?

    Los ríos de esta zona son mansos en marzo y bravos en octubre, así que pregunte a los vecinos hasta dónde llegó el agua con la tormenta Eta antes de escoger dónde construir. La Ley Forestal, además, protege las orillas y las nacientes: en zona rural no se puede construir ni talar en los 15 metros a cada lado del cauce si el terreno es plano, en los 50 metros si es quebrado, ni en un radio de 100 metros alrededor de una naciente permanente. Una finca con río puede ser buena compra, pero el área aprovechable es menor de lo que dice el plano.