San Antonio

Propiedades en San Antonio, Costa Rica.

San Antonio ocupa casi la mitad del territorio de Alajuelita, pero aquí vive apenas una de cada veinte personas del cantón. Es el distrito de montaña de Alajuelita, en la provincia de San José, Costa Rica: el centro queda a 1.410 metros y las laderas siguen subiendo hasta los cerros de Escazú. Esa diferencia se nota en los terrenos, que se miden en cientos o miles de metros cuadrados y no en los lotes pequeños de las urbanizaciones de abajo. La oferta se reparte entre casas familiares en ladera, algunas residencias amplias con vista a San José por El Llano y terrenos en venta en San Antonio de Alajuelita, desde lotes para construir hasta fincas agrícolas.

Sobre San Antonio:

Es el distrito tercero del cantón y su extremo sur. Al norte colinda con San Felipe, al noreste con Concepción y San Josecito, y por los otros lados con tres cantones distintos: Escazú al oeste, Aserrí al este y Acosta al sur. Lo atraviesan dos rutas nacionales, la 105, que une Escazú, Alajuelita y Desamparados, y la 217, un tramo de unos siete kilómetros y medio que pasa por San Josecito y Concepción rumbo a Aserrí y Desamparados. Fuera de esas vías, las calles hacia los barrios altos son angostas y empinadas, y algunas en Lámparas todavía son de tierra.

San Antonio nació con el cantón, por la Ley n.° 58 del 4 de junio de 1909, y durante décadas fue un caserío. En 1927 no llegaba a 500 habitantes y en 1984 eran 1.336; hoy ronda los 5.000. Los barrios se escalonan en la montaña: San Antonio centro, El Llano, San Miguel, Arcángeles, Piedra de Fuego, Cuesta de los Calderón, Pozo Azul, Lámparas y 12 de Julio. Es la parte menos urbanizada de Alajuelita y donde más se conserva el boyeo, que cada enero cierra las fiestas del Santo Cristo de Esquipulas con el desfile de boyeros.

Encima de todo está la Cruz de Alajuelita, en la cima del cerro San Miguel, a 2.035 metros. Mide 26 metros de alto y 11 de ancho, y sus pilares de hierro descansan sobre una base de concreto que vecinos de Alajuelita, San Rafael de Desamparados y Escazú levantaron entre 1932 y 1934 cargando el material a pie, a caballo y en carretas de bueyes; parte del hierro sobró de la construcción del muelle de Puntarenas. Tiene iluminación eléctrica desde 1984 y se volvió a iluminar en 2015. El terreno donde se levanta, de casi 7.000 metros cuadrados en San Antonio El Llano, pertenece desde 2016 a Temporalidades de la Iglesia Católica, y el sendero desde el lado de Arcángeles suma 3,7 kilómetros y cerca de 400 metros de desnivel.

La parte alta del distrito queda dentro de la Zona Protectora Cerros de Escazú, un área de 7.175 hectáreas compartida por seis cantones, y eso condiciona lo que se puede construir en el cerro. Quien compra aquí busca espacio y vista. En las zonas altas las casas se acomodan en terrazas cortadas en la pendiente, muchas con tapias altas y tanque de agua con bomba propia. Las propiedades grandes con vista suelen ofrecerse en dólares; el resto del mercado se mueve en colones.

Casas en San Antonio:

Lo más común es la casa familiar de tres dormitorios en un lote de algunos cientos de metros, de una o dos plantas que siguen la pendiente. Hacia El Llano aparecen residencias más grandes, con 150 a 200 metros de construcción, jardines en terrazas y a veces una segunda casa pequeña en la misma propiedad, para la familia o para alquilar. Muchas tienen tanque de captación y bomba, porque en la loma la presión del agua no siempre alcanza. Las mejores miran de frente al Valle Central y, hacia arriba, a la Cruz, y por eso cuestan bastante más que las casas en colones de los distritos bajos. Si revisa casas en venta en San Antonio de Alajuelita, pregunte si cada planta y la segunda vivienda tienen permiso de construcción.

Terrenos y Lotes en San Antonio:

Lo que de verdad abunda en este distrito es la tierra. Cerca de El Llano y del centro hay lotes residenciales desde unos cientos de metros, y más arriba salen parcelas de 2.000 metros o más y fincas agrícolas de más de media hectárea. Algunos dueños de lotes en la parte alta ofrecen financiamiento propio, sin trámite bancario. Vista sobra; lo que hay que confirmar es que exista un área plana para construir, un camino transitable todo el año y conexión de agua. Antes de diseñar nada en uno de los lotes en venta en San Antonio, averigüe en qué zona del plan regulador de Alajuelita cae el terreno: el plan distingue zonas agrícola, agroforestal y agroturística, una zona de amortiguamiento alrededor de los cerros y la propia zona protectora.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Se puede construir en un terreno de la parte alta de San Antonio?

    Depende de la zona. Los terrenos privados dentro de la Zona Protectora Cerros de Escazú quedan sometidos por decreto al régimen forestal, y alrededor el plan regulador fija una zona de amortiguamiento con usos limitados. Pida a la Municipalidad de Alajuelita el certificado de uso de suelo antes de firmar. Si el sitio está marcado como zona de riesgo, la CNE debe dar su visto bueno antes de que la municipalidad tramite el permiso.

  • ¿Barrio Lámparas es de Alajuelita o de Aserrí?

    Lámparas queda justo en el límite con Aserrí y entre los mismos vecinos hay quien lo ubica de un lado y quien del otro. Para el comprador no es un detalle: de eso depende qué municipalidad otorga los permisos y cobra el impuesto de bienes inmuebles. El plano catastrado y la finca inscrita en el Registro Nacional (Registro Inmobiliario) indican el cantón y el distrito del terreno. Revise que ambos coincidan antes de dar una señal de trato.

  • ¿Los lotes altos tienen agua y buen acceso?

    No siempre, así que conviene preguntar antes de enamorarse de la vista. Averigüe si el servicio lo da AyA o un acueducto comunal y si el proveedor extiende la carta de disponibilidad de agua para una conexión nueva. Confirme si la entrada es calle pública o servidumbre privada, y recórrala después de un aguacero fuerte. En Lámparas y otros barrios altos todavía hay calles sin lastre ni cunetas.

  • ¿Qué se puede hacer en San Antonio?

    La caminata clásica es la subida a la Cruz, con una de las vistas más amplias de la Gran Área Metropolitana. Para algo más suave está el sendero a la Piedra de Pozo Azul. Y en enero, el desfile de boyeros llena de carretas el cierre de las fiestas cantonales.