Libros

Compra y vende libros en Costa Rica.

Cuentos de mi tía Panchita sigue en la lista de lecturas del MEP un siglo después de publicado, y el ejemplar limpio de un hijo lo sigue buscando la generación siguiente. Esa es la parte más constante del mercado de libros impresos, nuevos y usados: las lecturas que asignan escuelas y colegios, junto con los libros para colorear, las guías de fauna y los recetarios que pasan de una casa a otra. Donde más se ahorra comprando usado es en las novelas importadas, que nuevas casi nunca bajan de ₡8,000. Venden desde familias que desocupan un librero hasta editoriales pequeñas con ediciones anteriores.

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Libros para colorear, guías de fauna y recetarios:

los libros se ordenan más por quién los va a usar que por género. Los libros para colorear se compran pensando en una edad, y uno delgado de trazos gruesos para un chiquito no tiene nada que ver con uno de mandalas en papel grueso para adultos. Los libros de animales van del cuento ilustrado para los más pequeños a la guía de campo de quien sale a buscar aves y ranas, y al lado están los libros de actividades al aire libre, con caminatas y campismo. Los libros de cocina y los libros de crianza son de consulta para adultos: se guardan años y pasan a otra casa cuando la cocina o los hijos ya cambiaron.

Las lecturas del MEP, que vuelven cada curso lectivo:

explican que una novela comprada en sétimo todavía tenga quien la busque años después. El Ministerio de Educación publica las lecturas recomendadas por ciclo, desde los cuentos de primer grado hasta las novelas y obras de teatro del colegio, y muchos títulos se quedan en la lista por años. Ahí clásicos como Concherías de Aquileo Echeverría o Historias de Tatamundo de Fabián Dobles conviven con obras traducidas. Antes de pagar, revise dos cosas. Primero, la edición: la paginación cambia de una editorial a otra y, si en clase se lee por página, otra edición complica, así que pregúntele a la profesora. Segundo, que venga completo: las antologías baratas por nivel traen fragmentos, que sirven para los ejercicios pero no cuando asignan la novela entera.

Ediciones nacionales, libros importados y el usado entre los dos:

en esa diferencia está el ahorro de comprar de segunda mano. Casi todos los títulos de las editoriales estatales y universitarias, como la EUNED o la Editorial Costa Rica, cuestan menos de ₡10,000 nuevos, así que un autor nacional usado ahorra poco. Con las novelas importadas es otra historia: hasta una corta de tapa suave casi nunca baja de ₡8,000 a ₡10,000. Por eso un importado ya leído y en buen estado, por unos ₡3,000 a ₡5,000, es donde comprar usado sale a cuenta. Las guías de campo de pasta dura y los recetarios ilustrados conservan más su precio: son caros nuevos y casi nunca se leen hasta desbaratarse.

Un libro usado, revisado desde la página legal:

empiece por la hoja que va detrás de la portadilla, donde aparecen la editorial, la edición y la impresión. Después pase todas las hojas. El lápiz se borra; el lapicero y el resaltador no, y una lectura llena de respuestas ajenas sirve menos para estudiar. Hojas onduladas y tiesas quieren decir que el libro se mojó, y un olor a guardado con manchitas cafés o grises es hongo, que suele pasarse a los libros de al lado. Los huequitos y raspones junto al lomo son de pececillos de plata. Abra bien por la mitad un libro de tapa suave pegado: si el lomo truena y las hojas se levantan, se van a soltar. También circulan copias piratas de novelas y textos populares. La letra borrosa o grisácea, el papel delgado, la portada pixelada y el corte torcido las delatan, y valen mucho menos que el original.

Anunciar una lectura del colegio o una caja de novelas:

sale mejor si responde de una vez lo que el comprador preguntaría mensaje por mensaje. En el título van el título exacto del libro, el autor y la editorial; si es lectura escolar, agregue el nivel en que se la asignaron. Fotografíe la portada, la página legal y cualquier daño, y aclare si los apuntes son en lápiz o en lapicero. Las novelas, la poesía y las lecturas escolares se publican directamente en libros, no en una de las cinco subcategorías. Anuncie las lecturas en las semanas antes de que arranque el curso lectivo, cuando los papás andan detrás de la lista; el paquete completo de un nivel se vende más fácil que los títulos sueltos. Quien termina undécimo suele tener una repisa entera que pasar, y quien llega a recogerla debería traer la lista del colegio y revisarla título por título antes de pagar.