Salud & Bienestar

Compra y vende salud y bienestar en Costa Rica.

El equipo de salud de la casa casi siempre dura más que la necesidad. El glucómetro queda guardado cuando en la clínica le cambian el aparato a alguien, y el tensiómetro que se compró a la carrera para la mamá resulta tener el brazalete muy apretado para su brazo, aunque los dos siguen funcionando. Aparatos así se consiguen nuevos y de segunda mano, junto con andaderas y tarros de suplemento sellados. En lo que toca sangre, piel o aliento, se compra por el estado: lea el vencimiento de cada caja, pregunte si sigue sellada y, antes de pagar un glucómetro, confirme que sus tiras se consiguen en Costa Rica.

El glucómetro, el tensiómetro y el nebulizador de la gaveta:

son lo que termina juntando una casa cuando una enfermedad ya está controlada. El glucómetro viene en kit de punción en el dedo, con su lancetero. El tensiómetro, o medidor de presión, se pone en el brazo con un brazalete o va en la muñeca. El nebulizador es de compresor o de malla, y el oxímetro y el termómetro de frente no tienen nada que se gaste. La andadera o la silla de baño que sobró después de una recuperación va en interés especial; el extractor de leche que queda después del destete va en pre y postparto, y el tarro de proteína sin abrir, en suplementos.

Tiras de glucómetro que se consigan en Costa Rica:

son las que deciden si el aparato sirve, porque cada glucómetro lee solo la tira hecha para él, y rara vez dos modelos del mismo fabricante comparten una. Un glucómetro traído de un viaje a Estados Unidos puede usar una tira que aquí nadie tiene, y cuando se acaba el último frasco queda de adorno. Pida el nombre exacto del modelo y busque esa tira aquí antes de cerrar el trato.

Tensiómetro de brazo o de muñeca, nebulizador de compresor o de malla:

el brazalete tiene que calzarle al brazo de quien lo va a usar. Un brazo grueso ocupa uno más grande, que muchas veces se vende aparte, y el rango viene impreso en él. Con el de muñeca, en cada medición hay que sostener la mano a la altura del corazón, y a una persona mayor no siempre le sale. El nebulizador de compresor hace ruido y ocupa enchufe; el de malla es silencioso y funciona con baterías, pero la malla se tapa y con el tiempo hay que cambiarla.

En el glucómetro, la plata se va en las tiras:

no en el aparato. Un kit sencillo con el glucómetro, una primera caja de tiras y lancetas cuesta nuevo entre ₡12.000 y ₡16.000, y la caja de 50 tiras de un glucómetro conocido anda por los ₡20.000. Quien se mide todos los días vacía una caja en semanas, y en un año las tiras ya costaron muchas veces lo que costó el aparato. Por eso un glucómetro usado, solo, apenas vale unos miles de colones, y uno con tiras baratas y fáciles de conseguir vale más que otro más nuevo con tiras caras. El tensiómetro de brazo guarda mucho mejor su valor, porque no tiene nada que se gaste.

Glucómetro usado, frascos de tiras y brazalete del tensiómetro:

empiece por las tiras. Acéptelas solo en cajas selladas y con meses por delante antes del vencimiento. Un frasco abierto no vale nada: nadie sabe cuánto tiempo estuvo destapado, y la humedad daña las tiras. En el Caribe, de Limón a Puerto Viejo, un frasco que vivió en el gabinete del baño hay que darlo por perdido. Encienda el glucómetro: la pantalla debe prender todos los segmentos y la ranura de la tira debe estar limpia. Si quien vende tiene solución de control, pida una prueba: el resultado debe caer dentro del rango impreso en el frasquito. Póngase el brazalete en su propio brazo y déjelo inflar: tiene que aguantar sin soltar aire, y la manguera no puede estar rajada donde entra al brazalete. Lancetero, lancetas y mascarillas tocan sangre, piel o aliento, así que esas piezas se compran nuevas, por bueno que esté el aparato.

El tensiómetro de un papá y las cajas de tiras que sobraron:

suelen salir a la venta cuando una familia ordena las cosas de alguien, y quien compra quiere leer los vencimientos antes de soltar la plata. Tome fotos del aparato encendido, del modelo en el frente y de cada caja con el lote y el vencimiento legibles. Diga qué tira usa el glucómetro y si se vende en Costa Rica: ese dato resuelve casi todas las consultas. Borre antes las lecturas guardadas, que son el historial médico de alguien. Anote la medida del brazalete y si el nebulizador trae mascarillas sin abrir, para que quien viene desde Turrialba o Pérez Zeledón sepa que le sirve antes de salir de la casa.