Máquinas & Equipos Pesados

Compra y vende máquinas y equipos pesados en Costa Rica.

En Costa Rica un back hoe se gana la vida por hora: municipalidades y contratistas lo alquilan con operador para arreglar caminos vecinales, abrir zanjas de drenaje o limpiar un lote, y el horómetro de la cabina termina siendo su hoja de vida. Esa maquinaria, nueva y de segunda mano, se compra y se vende aquí: excavadoras, minicargadores y tractores de oruga, pero también los montacargas y las plantas eléctricas que sostienen una bodega o un hotel. Casi todo viaja en low boy, así que el lugar donde está parada una máquina pesa casi tanto como la máquina misma.

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Back hoe, excavadora o minicargador para mover tierra:

no hacen el mismo trabajo. El back hoe, con pala cargadora adelante y brazo excavador atrás sobre cuatro llantas, llega rodando por sus propios medios y en una sola visita abre la zanja, rellena y carga la vagoneta; por eso es lo que más alquilan las municipalidades. Los back hoe están junto a las excavadoras, las de oruga: una mini para el tanque séptico o un lote en calle angosta, una de tamaño completo para cortes en ladera y trabajo en río. El minicargador, al que casi todos aquí le dicen Bobcat sea de la marca que sea, gira sobre su propio sitio y en la placa de acople rápido lleva pala, horquillas, barreno o martillo, así que los accesorios que trae cuentan tanto como la máquina. En tractores caben los dos sentidos que tiene la palabra en Costa Rica: el tractor agrícola y el tractor de oruga.

Montacargas y manipuladores telescópicos para levantar carga:

el montacargas es de piso firme y parejo. El eléctrico es silencioso y limpio bajo techo, pero depende de una batería cara de reponer; el de gas o diésel trabaja en el patio y en el andén. Lea primero en la placa la capacidad, la altura del mástil y el tipo de llanta. El manipulador telescópico alcanza hacia arriba y hacia adelante con su pluma, y sube block a una losa de segundo piso desde terreno suelto donde un montacargas se hundiría.

Plantas eléctricas, compresores y restregadoras:

se escogen por lo que alimentan. La planta eléctrica se mide en kVA y por fase: monofásica para una casa o un local pequeño, trifásica para la cocina de un hotel o un taller, así que compárela con su tablero antes que con cualquier otra cosa. Los compresores de aire van del de pistón del taller al de tornillo diésel remolcable que mueve los martillos neumáticos en una obra vial; cuenta el aire que entregan a presión de trabajo, no el tamaño del tanque. Las restregadoras valen lo que valgan sus baterías, sus cepillos y el hule del secador. Filtros, cilindros y uñas de cucharón están en repuestos industriales, donde el número de parte vale más que la foto.

Horómetro, ladera y tren de rodaje de una máquina usada:

toda conversación empieza por el horómetro, y es el número más fácil de poner en duda. Uno cambiado o detenido se delata en otras partes: pedales y asiento lisos, palancas sin pintura, pines que golpean. Muchas horas con historial de mantenimiento completo es mejor compra que pocas horas que nadie sabe explicar. En las de oruga, el tren de rodaje es la cuenta grande: dientes de la rueda motriz en punta, rodillos con partes planas, una oruga que cuelga. Aquí se trabaja tanto en pendiente, de los caminos de cafetal en Tarrazú a los cortes de la carretera que sube hacia la zona sur, que una máquina de ladera suele gastar más un lado que el otro: compare izquierda y derecha. Haga girar la tornamesa para ver si el rodamiento tiene juego, y desconfíe de la pintura fresca sobre soldaduras en la pluma. En un minicargador, un traqueteo en la caja de cadenas indica que llevan mucho tiempo flojas; en un montacargas, revise las cadenas del mástil y el talón de las horquillas.

El anuncio del back hoe, con sus horas, sus accesorios y su low boy:

ponga las horas en el título y una foto del horómetro en la galería, y conteste lo que le van a preguntar por teléfono: el último mantenimiento, qué accesorios incluye, cualquier fuga que conozca y si ha trabajado alquilada, porque una máquina de alquiler ha pasado por muchas manos. Fotografíe el tren de rodaje por los dos lados y la placa de datos. En una planta, diga si solo arrancaba cuando se iba la luz o si movía un proyecto todos los días. Diga, sobre todo, dónde está la máquina y si se puede poner a trabajar ahí: un contratista de San Carlos que piensa en una miniexcavadora en Pérez Zeledón también está pagando un low boy por la montaña, y quiere verla escarbar antes de contratarlo.