Montacargas

Compra y vende montacargas en Costa Rica.

Casi todo lo que Costa Rica importa llega en contenedor por Moín o por Caldera, y es un montacargas el que lo vacía, tarima por tarima, en las bodegas de El Coyol, Heredia o Cartago. Nuevos y de segunda mano, van desde el patín hidráulico y el apilador que se maneja a pie hasta los montacargas de contrapeso de gas, diésel o eléctricos que hacen el grueso del trabajo, y los retráctiles hechos para pasillos angostos entre racks altos. Antes de comparar marcas, defina tres cosas: cuánto pesan las tarimas, a qué altura tienen que subir y si el piso es de concreto o de lastre.

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Patines hidráulicos, montacargas de contrapeso y retráctiles:

la diferencia está en cuánto recorre la carga y a qué altura sube. El patín hidráulico manual mueve tarimas por el piso o desde la cama de un camión y apenas las despega del suelo; el eléctrico le ahorra los brazos en recorridos largos. El montacargas de contrapeso, con el peso atrás y las uñas adelante, es el todoterreno de casi cualquier bodega. El retráctil y el recogepedidos son eléctricos pensados para racks altos y pasillos angostos, y solo rinden sobre concreto liso. En una finca, una obra o terreno suelto, conviene más una máquina todo terreno o un manipulador telescópico.

Montacargas de gas, diésel o eléctrico:

el de gas LP, con su cilindro atornillado atrás, es el más común en las bodegas del país, y las flotas de alquiler son casi todas de gas y diésel. El cilindro se cambia en minutos, aunque el gas igual echa demasiado humo para un cuarto cerrado. El diésel es para el patio: cemento, madera o varilla con una máquina que vive afuera. El eléctrico es silencioso y no contamina el aire, ideal para plantas de alimentos y cuartos fríos, pero batería y cargador tienen que ir juntos y necesitan dónde cargar de noche. Toyota, Hyster, Yale, Nissan, Cat y Komatsu son las marcas que más se ven.

La placa de capacidad, el mástil y las llantas de un montacargas:

lea la placa de datos antes que nada. Uno de 2,5 toneladas levanta ese peso solo a cierta distancia del mástil y hasta cierta altura; las cargas largas, el desplazador lateral o un aditamento le restan capacidad real. Para descargar contenedores hace falta un mástil de tres etapas con elevación libre total, lo bastante bajo recogido para entrar por la puerta y capaz de subir las uñas sin pegar en el techo. Las llantas dependen del piso: las sólidas duran en concreto y nunca se desinflan; las neumáticas pasan sobre el lastre de un depósito de materiales o de un beneficio, donde uno de piso liso se atasca.

Talón de las uñas, cadenas y horómetro de un montacargas usado:

empiece por el talón de cada uña, donde la hoja dobla hacia arriba. Esa esquina se gasta de arrastrar sobre concreto, y si está mucho más delgada que la parte vertical, o fisurada, la uña hay que cambiarla. Suba una tarima cargada hasta el tope: el mástil debe subir sin tirones y quedarse quieto; si baja solo o la inclinación se va hacia adelante, los sellos de los cilindros están pasando aceite. Revise óxido y eslabones duros en las cadenas, y juego en los rodillos del mástil. Un golpe en cada cambio de sentido apunta a la transmisión. Muchas horas en uno mantenido por una flota preocupan menos que pocas horas en una máquina con el asiento roto y los pedales gastados: eso huele a horómetro cambiado. Al montacargas lo castiga más el desgaste que los años. Uno diésel de cinco toneladas casi nuevo todavía pide ₡17 millones o más, porque mástil, cadenas y uñas apenas empiezan a gastarse. En el eléctrico manda la batería: pregunte su edad, revise que los bornes no estén sulfatados y confirme que el cargador va incluido, porque una batería nueva puede costar buena parte de lo que vale el montacargas usado. Uñas, llantas y baterías se consiguen por aparte en repuestos industriales, así que si vienen gastadas son motivo para negociar, no para descartarlo.

Altura máxima, altura recogido y video con carga en el anuncio de un montacargas:

el comprador decide desde el anuncio si el equipo le sirve, así que dele los datos con que planea: capacidad nominal, altura máxima, altura con el mástil recogido, combustible, llantas y horas. Fotografíe la placa, el talón de las uñas, las cadenas y las llantas, y grabe un video subiendo una tarima cargada hasta arriba. En uno eléctrico, indique el año de la batería y el voltaje del cargador. Casi todos viajan en grúa plataforma, así que explique cómo llega la plataforma: quien en Ciudad Quesada coordina el traslado de uno que está en una bodega de Limón necesita saber si hay andén de carga o solo un lote de lastre.