Generadores
Compra y vende generadores en Costa Rica.
Casi toda la electricidad del país sale de ríos y viento, así que cuando se va la luz suele ser un árbol sobre la línea en las afueras de Turrialba o de Upala, o un aguacero de la tarde que deja sin servicio un pedazo de la zona sur. Ahí la planta eléctrica se gana el puesto: mantiene fría la refri de una soda, la bomba del pozo de una finca trabajando o la caja de un comercio abierta. Nuevas y usadas, van desde el inverter que se carga con una mano hasta la diésel en cabina insonorizada con transferencia automática. Escójala por lo que no puede apagarse.
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Del inverter con forma de maletín a la planta diésel en cabina:
los generadores se diferencian en qué tan limpia sale la corriente y cuánto ruido hacen. El inverter, el silencioso tipo maletín que popularizaron Honda y Yamaha, entrega corriente estable para la laptop, el router o la tarjeta de una refri moderna, y baja revoluciones con poca carga y el tanque rinde. La planta de gasolina de marco abierto da más watts por la plata y arranca una bomba de pozo sin problema, pero es ruidosa y el voltaje le varía más. Las diésel en cabina insonorizada son de hoteles, sodas con cámara de frío y fábricas pequeñas, y arrancan solas cuando se va la luz. En una lechería, un generador de toma de fuerza movido por el tractor mantiene el ordeño y el tanque de enfriamiento.
Cómo dimensionar la planta para la bomba, la refri y los tomacorrientes:
sume lo que no puede apagarse y cuente aparte lo que tenga motor. Una refri, una bomba de pozo o un compresor de aire jalan varias veces su consumo normal al arrancar, y la planta que no aguanta ese pico se ahoga cada vez que la bomba pega. Fíjese en la potencia nominal, no en la pico que viene en letras grandes en la caja. Aquí la corriente es de 60 hertz, con tomas de 120 voltios y 240 para bombas y soldadoras, y una hecha para la red europea de 50 hertz no sirve. Conectada al tablero de la casa, necesita un interruptor de transferencia para no devolver corriente a la línea mientras una cuadrilla trabaja en ella.
Lo que cuesta una planta, de la económica de marco abierto a la diésel en cabina:
una planta de marco abierto de marca económica, suficiente para la refri, las luces y el televisor, anda entre ₡200.000 y ₡400.000 nueva, y un inverter de marca con potencia parecida cuesta dos o tres veces eso. Con un precio de entrada tan bajo, una de marco abierto usada cuesta venderla: la gasolina vieja se come el ahorro en un arreglo de carburador. Donde pesa la segunda mano es en las diésel de respaldo, que nuevas arrancan en unos pocos millones de colones para un negocio pequeño y pasan con holgura los ₡10 millones para un hotel. Ahí, una con pocas horas, bitácora de mantenimiento y su transferencia le ahorra al comprador una suma seria.
Una planta usada después de meses sin un apagón:
casi todas pasan quietas entre un corte y otro, y ese reposo es lo que las daña. La gasolina que queda en el carburador se vuelve goma y tapa los chicleres, así que una portátil que solo trabaja con el choke puesto se guardó con combustible. Póngale carga de verdad, una plancha o un taladro, con un medidor enchufado para ver si el voltaje se sostiene. Motor sano sin corriente casi siempre es el regulador de voltaje o los carbones del alternador: tiene arreglo y justifica pagar menos. En una diésel, compare el horómetro con la bitácora, busque goteo negro y aceitoso en el escape, señal de mucho tiempo trabajando con poca carga, y pregunte la edad de la batería de arranque; reguladores, filtros y baterías aparecen en repuestos industriales. Una planta con aspecto de Honda pero con un motor de marca desconocida es una copia.
El anuncio de una planta que el comprador quiere oír antes de viajar:
indique por separado la potencia nominal y la pico, el combustible, el tipo de arranque y las tomas. Grabe un video arrancándola en frío y trabajando con carga, con sonido, porque la gente mide el ruido antes de imaginarla bajo la ventana del cuarto. Fotografíe la placa y el horómetro, y cuente cómo se guardó: vaciada y trabajada hasta apagarse antes del último reposo largo es lo que un comprador espera leer. Si es diésel, diga si la transferencia y la cabina van incluidas y si un camión con grúa llega hasta donde está. Un comerciante de San Vito que perdió un congelador de mercadería en el último temporal querrá llevársela el mismo día, así que diga cuándo puede estar ahí para arrancarla frente a él.