Carretillas

Compra y vende carretillas en Costa Rica.

En Costa Rica los carretillos se siguen soldando y pintando en Curridabat, además de los que llegan importados, y los fabricantes de aquí venden la batea, la llanta y el bushing por aparte, así que un carretillo usado con el chasis sano casi nunca está acabado. Se ofrecen nuevos y de segunda mano: carretillos de trabajo pesado para mezcla y escombro, otros más livianos para el jardín o la finca, los de batea plástica que el abono no oxida, y las carretillas de carga de dos ruedas que llevan de pie los sacos de cemento o de concentrado.

Para qué está hecho cada carretillo:

por un lado, mezcla y block quebrado; por otro, tierra, abono y desechos de la finca. El de trabajo pesado trae la batea de acero más honda, el chasis de tubo más grueso y muchas veces llanta de hule sólido, y es el que una cuadrilla empuja lleno de concreto todo el día. El de trabajo liviano se ve casi igual en la foto, pero el acero es más delgado y se tuerce si se carga como el pesado. Para la finca hay carretillos con batea de polietileno sobre chasis de acero, que aguantan el abono, la boñiga y los desechos de cosecha que se comen el acero pintado. Escoja acero para lo que se tira a pala o cae de alto, como el block y el escombro de los materiales de construcción, y plástico para lo que corroe.

La base de la carretilla de carga:

dice para qué se hizo cada una. La carga se apoya en esa lengüeta de acero y se recuesta contra el marco, así que el ancho y el grosor de la base y el tamaño de las llantas deciden si aguanta una estiba de sacos o un cilindro de gas lleno. La convertible baja el mango hacia adelante sobre un par de rodines y queda como plataforma de cuatro ruedas, útil en una bodega que mueve cajas tanto como sacos. En gradas o en lastre, las llantas de aire grandes ruedan donde las sólidas pequeñas se entierran. La pala con que se llena el carretillo está en herramientas manuales.

Bateas, bushings y llantas de repuesto:

son lo que hace que un carretillo usado valga la pena. Fabricantes nacionales como Espartaco venden bateas y bushings por aparte, y las llantas de las medidas comunes se consiguen fácil, así que el carretillo es un chasis que se queda y piezas que se cambian. Uno de trabajo liviano anda por los ₡23.000 nuevo y uno pesado por los ₡45.000, y una llanta de repuesto cuesta una fracción de cualquiera de los dos. Por eso un carretillo pesado usado con el chasis derecho, comprado por lo que cuesta uno liviano nuevo, sigue siendo mejor herramienta aunque le ponga llanta nueva. La carretilla convertible está mucho más arriba, cerca de ₡190.000, y como casi no tiene piezas que se gasten, una usada y cuidada conserva mucho más de su valor que un carretillo.

Por dónde falla primero un carretillo usado:

por las soldaduras donde las patas y el refuerzo delantero se unen a los mangos, y por el fondo de la batea, donde se dejó fraguar la mezcla. Levante los mangos y menéelo: una soldadura rajada se ve como una línea oscura en la pintura o se siente como un juego que no debería estar. Revise por debajo si el óxido ya atravesó, porque una batea adelgazada ahí se abre con la primera carga de piedra. Haga girar la llanta. Si tiene juego de lado, es el bushing gastado, un arreglo barato; si roza el chasis, casi siempre es la horquilla doblada, y eso ya no es barato. En la carretilla de carga, revise que la base no esté doblada, ruédela en piso plano para ver si el eje va derecho y, en la convertible, pruebe varias veces el seguro de la plataforma.

Un carretillo con la mezcla pegada:

se vende igual, pero lávelo con manguera para que se vean el fondo de la batea y las soldaduras. Diga si es pesado o liviano, de acero o plástico, de qué marca, y si ya se le cambió la llanta o la batea. Tómele fotos de lado, por debajo y de la llanta de cerca, y la convertible en sus dos posiciones. Un constructor o un vivero que limpia el patio puede ofrecer varios en un lote, pero ponga precio a cada uno también, porque casi todos buscan uno solo. Quien baja desde Zarcero por un carretillo va a querer empujarlo cargado por su patio antes de pagar, así que déjele unos sacos o un montón de arena para probarlo.