Vídeo & Fotografía
Compra y vende video y fotografía en Costa Rica.
En Costa Rica la cámara se gana el sueldo con la fauna. El quetzal entre los robles de San Gerardo de Dota o el tucán en el comedero de un albergue explican por qué tantos dueños terminan con un zoom largo y unos binoculares además del cuerpo. Hay equipo nuevo y usado, desde la primera mirrorless hasta la cámara de acción que ya se comió una temporada de olas, o la cámara wifi que cuida el portón. Con equipo usado, el dato local que más pesa es la humedad: cómo se guardó un lente dice más que los años que tiene.
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Mirrorless, videocámaras, binoculares y cámaras para el portón:
resuelven problemas distintos, y lo primero es saber cuál es el suyo. En cámaras fotográficas van las mirrorless de Canon, Sony, Nikon y Fujifilm, las réflex que van quedando atrás y los lentes para unas y otras. La imagen en movimiento está en cámaras de cine: videocámaras, una GoPro o una DJI de acción amarrada a la tabla de surf y cuerpos de cine para tomas largas. Los binoculares y telescopios son lo que cargan muchos de los que van a ver aves a Carara o Sarapiquí, y en seguridad y vigilancia están las cámaras wifi y los grabadores que vigilan un portón o un negocio.
La montura y el teleobjetivo que termina comprando quien observa aves:
primero se escoge el sistema y después el cuerpo, porque un buen lente sobrevive a varias cámaras. Las mirrorless de Canon usan lentes RF y aceptan los EF de antes con el adaptador de la marca, sin perder el autofoco. Las Nikon Z montan lentes F con el adaptador FTZ, aunque los viejos que no traen motor propio se quedan sin autofoco. La montura E de Sony tiene la mayor oferta de lentes de terceros, como Sigma y Tamron. El zoom del kit sirve para gente y paisaje, pero para un tucán en la copa de un árbol se queda corto, y el teleobjetivo al que pasan casi todos muchas veces cuesta más que el cuerpo. En binoculares, un par mediano con campo amplio encuentra más fácil un ave entre las hojas que uno de mucho aumento, que tiembla en la mano y se oscurece a la sombra del bosque. Escójalos impermeables y rellenos de gas: unos sin sellar dejan entrar la humedad que después empaña los prismas por dentro. En vigilancia, un kit cableado con grabador propio sigue grabando cuando se cae el internet de la casa; una cámara wifi que guarda en la nube, no.
Kits mirrorless de entrada frente a una réflex con años:
un kit mirrorless nuevo con su zoom anda entre ₡550 000 y ₡700 000 en tienda. Una réflex de entrada con varias generaciones encima, con su lente de kit, suele cambiar de manos entre ₡150 000 y ₡250 000. Dos cosas la bajan: las marcas ya diseñan sus lentes nuevos para montura mirrorless, y un cuerpo viejo no tiene nada que actualizar. Lo que la sostiene es el vidrio, que sigue sirviendo en una mirrorless con adaptador, así que un kit usado con un buen lente extra vale claramente más que el cuerpo solo.
Hongos detrás del vidrio de un lente usado:
se ven alumbrando el lente por detrás con la linterna del celular y mirando por el frente. El hongo parece una telaraña de hilos finos; la neblina, una película lechosa pareja. Los dos crecen en equipo que pasó la temporada lluviosa encerrado en un clóset, y en el Caribe, de Limón a Puerto Viejo, un lente que nunca sale del bulto se arruina rápido. Limpiarlo obliga a desarmarlo, y las esporas pasan a los otros lentes del mismo bulto. Recorra el zoom y el anillo de enfoque: si raspan, casi siempre es arena de playa. Pida el conteo de disparos. En una cámara de acción, revise el sello de la tapa de la batería y el protector del lente. La cámara wifi del portón tiene que salir de la cuenta del vendedor en la app antes de pagar: algunas marcas la dejan amarrada al primer dueño aunque se resetee.
Un bulto de fotografía que cambia de dueño:
se vende antes si el anuncio dice cómo se guardó: en caja seca con sílica gel o en un gabinete con deshumidificador. Fotografíe cada lente con luz pasando a través y el sensor con el lente quitado. Ponga la montura, el conteo de disparos y lo que trae el bulto: baterías extra, cargador, parasoles, tarjetas. Conviene anunciar cuerpo y lentes por separado: alguien que ya usa Sony quizá solo quiera su teleobjetivo. Quien venga desde Alajuela a verla va a querer tomar unas fotos, así que cargue las baterías, deje una tarjeta vacía puesta y tenga a mano una laptop para verlas en grande.