Televisión & Cine

Compra y vende televisión y cine en Costa Rica.

En una sala tica la pantalla casi nunca está sola. Detrás suele ir un Roku o un Fire TV Stick que le devuelve las aplicaciones a una tele vieja, abajo un reproductor para las películas que ningún streaming tiene y, en cada vez más casas, un proyector que convierte una pared blanca en la pantalla para el próximo partido de la Sele. Esas son las piezas que cambian de manos, nuevas o usadas, junto con los soportes de pared, las pantallas para proyector y los controles de repuesto. Casi todo cabe en la cajuela de un carro y se prueba en minutos antes de pagar.

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Televisores, reproductores de discos y proyectores:

casi todos empiezan por la pantalla, y las de cualquier tamaño están en televisores. Los discos van en reproductores de Blu-ray y DVD. Alrededor va el equipo que le saca más provecho a la tele: un proyector para una imagen más grande que cualquier pantalla que uno pueda pagar, un soporte para despegarla del mueble y el control universal que reemplaza al que se comió el perro. La barra de sonido para debajo de la tele va en audio.

Un Roku, un Fire TV Stick o un Google TV frente a las aplicaciones de la propia tele:

el aparato externo es la forma más barata de revivir una tele cuyas aplicaciones ya no reciben soporte. Los tres traen los servicios principales, así que manda la cuenta que usted ya usa, y dos detalles pesan más que la marca. Uno 4K solo rinde en una pantalla 4K con un puerto HDMI que soporte HDR, y uno que enciende la tele y le maneja el volumen por HDMI-CEC le ahorra andar con dos controles.

Proyectores y los lúmenes que anuncia la caja:

en los más baratos esa cifra es la más inflada. Los mini proyectores prometen miles de lúmenes y 4K, pero medidos en lúmenes ANSI, la cifra estándar, muchos dan unos pocos cientos, y “compatible con 1080p” quiere decir que acepta esa señal, no que su panel la muestre. Para una sala con luz o una imagen grande, busque un proyector 3LCD o DLP de Epson, BenQ u Optoma que indique sus lúmenes ANSI y su resolución nativa. En un cuarto oscuro, una pared blanca, lisa y mate cumple como pantalla. El precio va con la luz. Un mini proyector genérico cuesta nuevo entre unos ₡45 000 y ₡60 000; uno 1080p de marca conocida arranca cerca de los ₡330 000. Un dispositivo de streaming anda por los ₡25 000 nuevo, y eso le pone techo al usado, que siempre se compara con uno sellado. Un proyector de marca aguanta mejor su valor, aunque las horas que le quedan a la lámpara pesan más que los años.

Horas de lámpara y manchas en un proyector usado:

el menú cuenta casi toda la historia. Un proyector de lámpara registra sus horas de uso; si andan cerca de la vida útil del manual, averigüe cuánto cuesta una lámpara nueva antes de cerrar trato. Los modelos láser y LED no tienen lámpara que se gaste. Proyecte una imagen blanca y luego una negra. Las manchas en un proyector LCD son polvo dentro de la óptica, y un tono amarillento o verdoso delata paneles envejecidos; puntos blancos o negros fijos en un DLP indican un chip que falla y que rara vez vale la pena reparar. Déjelo encendido un rato por si el ventilador chilla o se apaga por calor. Un dispositivo de streaming usado debe ser la versión 4K si así se anuncia, traer su control de voz original y tener cerrada la sesión del dueño anterior.

Decodificadores del cable y cajitas con todos los canales:

mejor dejarlos pasar. El decodificador que instala la empresa de cable o fibra se presta con el contrato, y en Costa Rica las empresas lo piden de vuelta al cancelar el servicio, así que uno que se ofrece suelto es de la empresa y no va a funcionar en otra cuenta. Las cajitas Android que se venden con todos los canales gratis dependen de listas sin licencia que suelen desaparecer de un día para otro.

Para vender un proyector, un Roku o un soporte de pared:

fotografíe la pantalla de horas de lámpara y una imagen proyectada en la pared, e indique marca, modelo y los lúmenes ANSI del manual, no los de la caja. En un soporte, ponga el patrón VESA y el tamaño máximo de pantalla que aguanta, que es lo que decide si le sirve al comprador, y meta en una bolsa todos los tornillos y separadores. Quien venga desde Cartago o Cañas a recoger un proyector va a querer verlo llenar una pared en un cuarto oscuro, así que cierre las cortinas y téngalo encendido antes de que toque la puerta.