Cámaras De Cine

Compra y vende cámaras de cine en Costa Rica.

Aquí cine quiere decir imagen en movimiento: la filmadora Sony o Panasonic que grabó años de actos de la escuela, la GoPro o la DJI Osmo Action que volvió de bajar el Pacuare en balsa, la DJI Osmo Pocket con la que un creador hace sus vlogs y los cuerpos Blackmagic, Canon Cinema EOS y Sony FX de los videógrafos de bodas en Santa Teresa y Nosara. También aparecen filmadoras Super 8, casi siempre para coleccionistas. Hay equipo nuevo y usado, y como la corriente en Costa Rica va a la frecuencia de Estados Unidos, la configuración de cuadros por segundo pesa más de lo que parece.

Por ahora no hay anuncios activos en Cámaras De Cine.

Lo que hace una filmadora y una cámara de cine no:

graba horas seguidas resolviendo sola el zoom, el enfoque y el sonido, y por eso los papás del acto escolar todavía la prefieren al celular. Una cámara de cine de Blackmagic, de la línea Cinema EOS de Canon o de la serie FX de Sony funciona al revés: sensor más grande, lentes intercambiables y un color plano pensado para corregirse después, pero no graba nada útil hasta que se le pone lente, monitor y un plan para el audio. En medio quedan las cámaras de acción, hechas para ir en el casco y meterse al agua, y las de estabilizador como la Osmo Pocket. Los cuerpos de foto que también graban video van en cámaras fotográficas, y las cámaras que vigilan el portón día y noche, en seguridad y vigilancia.

NTSC, PAL y el parpadeo bajo las luces de la casa:

la corriente aquí tiene la misma frecuencia que en Estados Unidos, así que una cámara en NTSC graba limpio bajo techo. Una traída de Europa muchas veces viene en PAL, y con fluorescentes o bombillos LED baratos se le ven franjas oscuras corriendo por la imagen. Casi todos los modelos recientes cambian en el menú, pero algunas filmadoras viejas vienen fijas: pregunte antes de cerrar el trato. Para trabajar cobrando, el audio y el aguante pesan más que la resolución. Una entrada de micrófono de verdad, XLR de tamaño completo en un cuerpo de cine, es lo que salva el discurso de una boda con viento de mar. Una cámara pequeña grabando una ceremonia larga bajo el sol de la tarde se puede recalentar y apagar sola; una filmadora o un cuerpo de cine con ventilador aguanta.

Una cámara de acción de gama alta, nueva o de dos modelos atrás:

la GoPro o la DJI de acción más reciente anda entre ₡220 000 y ₡260 000 nueva en tienda en Costa Rica, y una de dos generaciones atrás, limpia y con una o dos baterías de repuesto, debería cambiar de manos por unos ₡100 000 a ₡140 000. La baja la empuja un modelo nuevo cada año y también las piezas que se gastan primero: las baterías pierden capacidad y a veces se inflan, y el protector del lente se lleva cada raya de arena y piedra.

Protectores rayados, baterías infladas y GoPro falsas:

en una cámara de acción, revise el protector del lente y el empaque de la tapa de la batería. Un protector rayado se cambia; un empaque roto o con arena significa que ya no es sumergible. Saque la batería: si está abombada o entra apretada, se infló y no se debe volver a cargar. Hay copias que se venden como GoPro, y una original se enlaza con la app GoPro Quik y muestra en la configuración un número de serie que coincide con la caja. En una filmadora, recorra el zoom de punta a punta atento a un motor que raspe, y si es de casete, reproduzca uno: los cabezales gastados se notan en cuadritos y cortes en la imagen. A un cuerpo de cine búsquele píxeles muertos con la tapa puesta, escuche el ventilador y revise los pines de la ranura de la tarjeta. En una Super 8, abra primero el compartimento de las baterías: el sulfato verde ahí casi siempre significa que los contactos del motor también se dañaron.

Una prueba de grabación para quien viaja desde San Carlos:

ponga el modelo, en qué graba, los cuadros por segundo que ofrece y si está en NTSC o PAL. Diga cuántas baterías trae y cuánto dura cada una, y qué carcasas, soportes y micrófonos van incluidos. Fotografíe el lente con luz de lado para que se vean las rayas. Quien haga el viaje hasta Ciudad Quesada, o suba desde Pérez Zeledón, va a querer verla funcionar: tenga una batería cargada y una tarjeta vacía puesta, grabe un minuto con las luces del cuarto para demostrar que no parpadea y repróduzcalo en la pantalla de la propia cámara. Si es una filmadora de casete, guarde un video viejo de la familia para enseñar que todavía reproduce limpio.