Audio

Compra y vende audio en Costa Rica.

Costa Rica usa el mismo estándar eléctrico que Estados Unidos y Canadá, y eso pesa más que la marca al comprar equipo de sonido usado. Un receptor o una tornamesa traídos de Miami se conectan directo al enchufe; una tornamesa que vino de Europa puede necesitar transformador y girar más rápido de la cuenta. El equipo va del minicomponente con entrada para karaoke, presente en tantas salas, a los equipos por componentes armados alrededor de un amplificador antiguo, además de barras de sonido para la tele, nuevos o usados. Sea una familia que saca un equipo de los ochenta o un negocio con mercadería en caja, usted trata directo con quien vende.

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Minicomponentes, equipos por componentes y barras de sonido:

tres maneras de llenar una sala de sonido que envejecen distinto. El minicomponente junta en una caja el CD, el radio, el Bluetooth y muchas veces una entrada para karaoke, con sus propios parlantes. Cuando algo falla, casi siempre el lector de CD, no hay pieza que cambiar por aparte. En un equipo por componentes, un receptor o amplificador mueve parlantes pasivos y una tornamesa o un reproductor de CD le manda la señal. Cada pieza se reemplaza por separado, y por eso un amplificador Pioneer, Marantz o Technics de los ochenta todavía encuentra comprador. Si solo faltan las cajas, revise parlantes y bocinas; para escuchar sin despertar a nadie, audífonos. La barra de sonido bajo el televisor aclara los diálogos y poco más; si lo que falla es la pantalla, empiece por televisión y cine.

La tornamesa y su preamplificador de fono:

la señal que sale de la aguja es tan débil que primero tiene que pasar por una etapa de fono. Los receptores viejos la traen detrás de una entrada marcada phono, y casi todas las tornamesas nuevas incluyen un preamplificador que se activa con un botón. En una barra o un minicomponente sin ninguna de las dos, el disco sale bajito y sin graves. Los tocadiscos tipo maleta con parlantes en la tapa no son una tornamesa de correa con brazo de contrapeso y aguja reemplazable. Su cápsula carga mucho peso sobre el surco y casi nunca se puede mejorar, así que no son la puerta de entrada a una colección. Una tornamesa europea con motor sincronizado a la frecuencia de la red gira rápido con la corriente norteamericana, y un transformador corrige el voltaje, no la velocidad. Una hecha para Norteamérica se ahorra el problema, y un motor de cuarzo o de corriente directa mantiene la velocidad en cualquier red con el voltaje correcto.

Tornamesas de correa y barras económicas en colones:

una tornamesa automática nueva de marca conocida anda entre ₡145 000 y ₡210 000, y las barras de sonido arrancan cerca de los ₡30 000 cuando son de marca genérica. En usado, todo depende de lo que se desgasta: una tornamesa con aguja nueva y una correa que sostiene la velocidad vale claramente más que otra que necesita las dos cosas, mientras que una barra pierde valor rápido porque casi nada adentro se repara barato. Un amplificador antiguo se cotiza por la marca y porque todas sus entradas sigan funcionando, no por los años.

Correas, agujas y lectores de CD, donde se rinde el equipo viejo:

la correa de una tornamesa se estira con el tiempo, y se nota cuando una nota larga de piano tiembla de tono. Mida la velocidad con una aplicación en el teléfono apoyado sobre el plato mientras gira y revise la aguja con la cámara en zoom: una punta doblada o ausente se ve enseguida. Baje el brazo con la palanca y fíjese en que descienda suave. En un minicomponente lo que más se daña es el láser, así que pruebe un disco original y uno quemado, y pida el control, porque muchas funciones solo están ahí. En un receptor, pruebe cada borne y cada entrada, phono incluida, y suba el volumen poco a poco para oír si aparece un zumbido. Si un lado suena más débil, cruce los cables de los parlantes para saber si la falla es del amplificador o del parlante.

La foto del panel trasero que vende un equipo de sonido:

muestra en una sola imagen el voltaje, el modelo y cada conector, y el comprador sabe si el aparato se hizo para Norteamérica y si trae la entrada phono que necesita. Escriba lo que la foto no cuenta: la cápsula y cuándo se cambió la aguja, si el CD lee, si incluye el control y qué se ha reparado. Quien viene desde Palmares o Tibás a oír un amplificador antiguo quiere encontrarlo conectado y encendido, no metido en la caja. Si es una tornamesa, empáquela usted mismo para el viaje: contrapeso afuera, protector de la aguja puesto, brazo sujeto a su soporte, y el plato y la correa fuera, envueltos aparte.