San Valentín
San Valentín en Costa Rica.
En Costa Rica el 14 de febrero es el Día del Amor y la Amistad, así que el regalo va para la mejor amiga, la hermana o el compañero de trabajo tanto como para la pareja, y casi todo se mueve en detalles pequeños más que en un solo regalo grande. Peluches que van del que cabe en la mano al que es más alto que quien lo recibe, rosas rojas de las zonas altas de Cartago y rosas preservadas en cúpula aparecen nuevos y usados. Los emprendedores toman pedidos de arreglos y desayunos sorpresa para ese día, y lo hecho para durar vuelve a ofrecerse cuando pasa febrero.
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El detalle para los amigos y el regalo para la pareja:
se compran de manera distinta. Para los compañeros o toda la oficina, el detalle es pequeño y va por montones: un osito con un corazón, una taza, una bolsita de chocolates con su tarjeta. Para la pareja es una pieza que dure: los peluches gigantes, las rosas preservadas y las joyas. Los ramos frescos y los desayunos sorpresa se hacen por encargo para una fecha de entrega, nunca de segunda mano. Muchos peluches y pulseras que se ofrecen después se regalaron en Navidad, semanas antes.
Peluches gigantes, sentados o de pie:
quien vende da una medida o la otra, y sentado en el sillón un oso queda un buen tercio más bajo que parado: pregunte cuál le dan. Los grandes no se lavan fácil en la casa y se adueñan de una esquina del cuarto: por eso tantos cambian de dueño en marzo.
Rosas preservadas en cúpula y sus imitaciones:
una rosa preservada es una flor de verdad, tratada para conservar forma y color por años sin agua. Al tacto es suave, casi como cuero fino. Las de espuma pesan menos, son demasiado parejas y muchas veces muestran una costura de molde; las de jabón huelen a jabón y dejan polvillo en los dedos. Todas sirven a su precio; el problema es vender una como si fuera la otra. El sol directo destiñe el rojo hasta un rosado opaco, y si los bordes de los pétalos se ven secos, como papel, la rosa ya va de salida.
Cadenas con nombre, pulseras de dijes y el sello:
el enchapado se gasta primero en el broche y en los bordes de las letras, así que revise ahí. La plata debe llevar el sello 925. Pandora es la marca que más se copia: los dijes de plata originales dicen S925 ALE, o 925 ALE en los más viejos, y casi todos tienen rosca por dentro. Algunas copias también traen el sello, así que las delata más una marca borrosa y redondeada. Una pieza grabada solo le sirve a quien comparta esas iniciales.
Rosas frescas para el 14 contra una rosa que dura:
una docena de rosas rojas envueltas por una floristería anda por los ₡25.000 con entrega ese día, y dos docenas cuestan casi el doble. Nada de eso tiene valor de segunda mano: en una semana se cayeron los pétalos. La reventa vive de lo que sobrevive a la fecha: la rosa preservada que no agarró sol, el peluche como nuevo, la pulsera de plata en su cajita. Un oso con la cara aplastada se vende por muy poco, sin importar lo que costó en febrero.
Un peluche que pasó un año en el ropero:
apriete la panza y la cabeza, porque el relleno que se apelmazó se queda hundido. Pase la mano contra el pelo buscando partes enredadas o peladas en patas y orejas, y jale con cuidado las costuras del cuello y los brazos. Huélalo: el que pasó en un ropero cerrado agarra un olor a encierro que una lavada en la casa no le quita. En un oso musical, apriete la pata y escuche antes de pagar, y si la cúpula tiene base de luces, enciéndala.
Un oso gigante fotografiado al lado de una puerta:
es la foto de escala que la gente quiere, con la altura en centímetros, si se midió sentado o de pie y si alguna vez se lavó. Fotografíe la cúpula con luz natural, porque el flash vuelve rojos los pétalos desteñidos, y cualquier sello de cerca. Publique en la última semana de enero; si ya pasó el 14, cámbiele el título a regalo de cumpleaños o del Día de la Madre, el 15 de agosto, en vez de esperar un año. Los globos metalizados de corazón y las letras LED que dicen LOVE solo se venden la semana antes, la misma ventana corta de los artículos de fiesta de Año Nuevo. Y a quien venga desde Tibás o San Ramón por un oso más alto que él, avísele que traiga carro con el asiento de atrás abatido, porque en el bus no se lo lleva.