Halloween

Compra y vende Halloween en Costa Rica.

En Costa Rica la noche del 31 de octubre tiene dos disfraces a la vez: el vampiro o el superhéroe de tienda para la fiesta, y la Segua, el Cadejo o la Llorona que le piden al chiquito para la mascarada de la escuela, que cae el mismo día. Los dos se pueden publicar nuevos o usados, junto con las máscaras, la decoración y los inflables de jardín que los acompañan. Casi todo se usa o se enciende una sola noche al año, por eso mucho vuelve casi como salió de la bolsa. Antes de ir a verlo, pídale al vendedor las medidas y una foto de cada pieza.

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Disfraces en bolsa, trajes inflables y lo que los completa:

un disfraz en bolsa trae el enterizo o el vestido y lo que salga en la foto del empaque, sombrero, guantes o capa, y vale exactamente lo que todavía traiga adentro. Los trajes inflables se sostienen con un abanico pequeño de baterías: le quedan a casi cualquier adulto, pero se desinflan apenas el abanico falla. Las máscaras de látex, las diademas con un hacha atravesada y la sangre falsa se venden por aparte. La decoración se divide entre lo que se queda quieto, como las lápidas de espuma y las calaveras, y lo que se mueve: figuras animadas que se encienden y gruñen, e inflables de jardín que se sostienen con un soplador. Las guirnaldas de calabazas y las coronas de hojas secas sirven otra vez en la mesa de Thanksgiving, y los mismos inflables de vinil con soplador regresan convertidos en muñecos de nieve en Navidad.

Mascaradas y el pasacalles escolar del 31 de octubre:

esa fecha es también el Día de la Mascarada Tradicional, y en muchas escuelas se hace pasacalles con cimarrona en lugar de fiesta de Halloween, así que al chiquito le piden ir de Segua, de Cadejo, de Llorona o de Padre sin Cabeza. Esos trajes se arman en la casa, y uno bueno termina pasando a otra familia. Las mascaradas grandes, los mantudos, son otra cosa. Los mascareros de Barva y de Escazú forman cada cabeza sobre un molde de barro esculpido a mano, la levantan con capas de papel pegadas con goma de harina y la montan en una armazón de hierro que va sobre los hombros de quien baila. Algunos talleres trabajan en fibra de vidrio, que aguanta mejor los golpes del desfile; el papel es lo tradicional y pesa menos para bailar.

La etiqueta unitalla y lo que cuesta un disfraz:

buena parte de lo que se vende en el país dice unitalla, y eso dice poco. Pida pecho y largo en centímetros y compárelos con ropa que le quede. Para un niño, compre según lo que va a medir a finales de octubre, no según la talla del disfraz del año pasado. Un disfraz de adulto en bolsa anda entre ₡15.000 y ₡25.000 nuevo, y después de salir del empaque e ir a una fiesta difícilmente se acerca a ese precio, porque quien compra no sabe cómo se lavó. Un inflable de jardín de Halloween ronda los ₡30.000 nuevo y usado se mueve entre ₡15.000 y ₡20.000, siempre que el soplador funcione: la tela dura más que el motor.

Látex, espuma y sopladores en época de lluvias:

en el Valle Central, setiembre y octubre son los meses más lluviosos, y los aguaceros caen en la tarde, justo cuando se encienden los adornos de afuera. En un inflable usado, encienda el soplador y abra los pliegues: costuras abiertas y hongo negro son las fallas de siempre. En una figura animada, abra el compartimiento de baterías; el sarro verde en los contactos es la razón más común de que deje de moverse. El látex se pone pegajoso y se agrieta con el calor y los años, así que pida un video doblando la máscara. En los disfraces, revise cuellos y puños por pintura y sangre falsa, que casi nunca salen, y pruebe cada zíper y cada velcro. Los lentes de contacto de color tocan el ojo, y un par abierto no vale la pena.

Cómo publicar un disfraz, un adorno o una mascarada:

la demanda va de mediados de setiembre al 31 y ahí se corta. Acomode todas las piezas del disfraz juntas, agregue una foto puesto e indique pecho, largo y si está lavado. Para un adorno, la altura, si va con baterías o enchufe, y un video corto en movimiento. Para una mascarada, diga qué taller la hizo, si es de papel o de fibra de vidrio, y fotografíe la armazón por dentro. Quien llegue por una cabeza, sea un grupo de pasacalles o un coleccionista, va a querer montársela a alguien en los hombros y verla bailar un par de pasos antes de pagar.