Mesas

Compra y vende mesas en Costa Rica.

Cuando un tico dice cuánto le costó el comedor, habla de la mesa y de todas las sillas, porque aquí la mesa de comedor casi siempre se vende en juego. También se ofrecen mesas sueltas, nuevas y usadas: la mesa de centro de la sala, el desayunador alto pegado a la cocina, el escritorio del cuarto que terminó siendo oficina y las mesas plegables de plástico que salen en cada cumpleaños. Antes de comparar dos precios, fíjese si las sillas van incluidas. Un juego de cuatro al que le falta una silla cuesta más venderlo de lo que su precio da a entender.

El comedor, la sala y la oficina en casa piden mesas distintas:

la de comedor es la que más pesa, y en Costa Rica casi siempre se anuncia con sus sillas como un solo comedor. Las mesas sin sillas están en mesas de comedor, y las sillas para completar una, en sillas de comedor. La mesa de centro, bajita frente al sillón, y la mesa de noche junto a la cama van en mesas auxiliares, y las de trabajo en escritorios. El desayunador es el caso aparte: una mesa a la altura del mueble de cocina, con bancos altos, para cocinas angostas.

Puestos, forma y sobre de una mesa de comedor:

cuente a quienes comen ahí todos los días, no a los del almuerzo familiar. Calcule unos 60 cm de borde por persona y cerca de un metro entre la mesa y la pared, para correr la silla y que alguien pueda pasar. De seis para arriba conviene una expandible, con la extensión guardada debajo, antes que comprar grande para unos pocos días al año. El sobre define cómo envejece la mesa. La madera sólida aguanta un rayón y se puede lijar y volver a barnizar; un sobre enchapado o de melamina se ve bien por años, pero no admite lija. Un sobre de vidrio tiene que ser templado, y casi todos los templados llevan un pequeño sello grabado en una esquina.

Un juego de comedor se valora silla por silla:

en un comedor usado, la silla más débil marca el precio. Los juegos de fábrica se hacen por lotes y, cuando el modelo sale de las tiendas, una silla quebrada casi nunca encuentra pareja; una mesa con tres sillas solo le sirve a quien no tiene problema en combinar. Respaldos flojos, asientos de vinil rotos y una estructura remendada con clavos bajan el precio más que un rayón en el sobre. Una mesa firme con todas sus sillas iguales y sanas conserva su valor mucho mejor que la misma mesa sola.

Mesas plegables contra la tarifa de alquiler:

la plegable estándar, de plástico, de 1,80 m de largo y con estructura de acero, fija o de las que se doblan como maletín, cuesta nueva unos ₡27.000 a ₡30.000. Las empresas de alquiler para eventos cobran cerca de ₡4.000 por mesa al día, y el flete y el montaje se cotizan aparte. Con siete u ocho fiestas, la mesa propia ya se pagó. Quien mira una usada hace la misma cuenta, así que póngale precio frente a unos cuantos alquileres y no frente a la tienda.

Empujar la esquina de una mesa usada:

dice más que cualquier foto. Apóyese en una esquina y empuje de lado: si el sobre se mueve contra las patas, se aflojaron los tornillos o los tacos de las esquinas. En una expandible, ábrala completa y revise que la extensión venga y tenga el mismo tono del sobre. Mire el sobre con luz de día buscando aros blancos y enchape levantado cerca de los bordes, y pase el dedo por el borde de un vidrio buscando desportilladuras, porque por ahí cede el templado. En una plegable, ábrala y trábela dos veces y busque un sobre opaco y desteñido: el plástico que pasó años al sol se raja alrededor de los anclajes de las patas.

Un anuncio de comedor con las sillas en la foto:

empiece por el juego completo y siga con cada silla de frente y por detrás, para que nadie tenga que preguntar si las cuatro son iguales. Indique en centímetros el largo, el ancho y el alto, cuántas personas sienta, de qué es el sobre y si las patas se desatornillan, porque de eso depende si cabe en el carro o hace falta un flete. Diga también en qué zona está: alguien de Nicoya no maneja hasta Cartago sin saber que la extensión y todas las sillas están ahí. La familia que se pasa a un apartamento más pequeño a menudo deja atrás el comedor de seis sillas, y la empresa de alquiler que renueva equipo tiene plegables por docenas. Para un lote así, fotografíe la pila y una mesa abierta y trabada.