Camas
Compra y vende camas en Costa Rica.
Una cama queen hecha en Costa Rica lleva colchón de 152 por 200 cm y una king tica mide dos metros por dos, así que una base king traída de Estados Unidos queda angosta para un colchón nacional. Las camas nuevas y usadas van desde las de guanacaste o cedro macizo que salen de los talleres de Sarchí hasta las bases de fábrica para armar, las de metal, las capitoneadas con respaldar tapizado y los camarotes para el cuarto compartido de los chiquitos. Unas se ofrecen con base de colchón y colchón, muchas sin ellos. Averigüe qué incluye cada una antes de comparar precios.
Camas de Sarchí, bases de fábrica y camarotes:
cada una le sirve a un comprador distinto y envejece a su propio ritmo. Los talleres de Sarchí, en Alajuela, hacen camas en guanacaste, cedro, cenízaro o melina macizos, muchas con gavetas abajo, y una cama así se lija y se vuelve a barnizar mucho después de que una de fábrica terminó en la basura. Las de fábrica son las bases para armar en tablero, las de metal y las capitoneadas con respaldar tapizado de botones. Los camarotes ahorran piso en el cuarto que comparten los chiquitos, y algunos se separan en dos camas individuales cuando cada uno estrena cuarto. Las mesas de noche están en mesas auxiliares, y el ropero que hace juego con el aposento, en armarios.
Los tamaños del colchón tico y la cama que lo recibe:
los colchoneros nacionales, como Coruña, hacen la matrimonial de 140 por 190 cm, la queen de 152 por 200 cm y la king de dos metros por dos. Con la king es donde fallan las camas importadas: una base king estadounidense mide unos 193 cm de ancho, así que un colchón king nacional no entra, y un full de Estados Unidos es unos centímetros más angosto que una matrimonial de aquí. En una cama hecha a pedido, pida la medida interior entre largueros y no se fíe del nombre del tamaño. En una queen o una king, busque un larguero central con pata al piso; sin él, las tablillas se pandean con dos personas encima. Y aclare de qué base habla el anuncio: la base de cama es la estructura, la base de colchón es el cajón forrado en tela que va adentro, y un anuncio que solo dice “base” puede referirse a cualquiera de las dos.
Guanacaste contra tablero, en colones:
una base matrimonial para armar arranca en unos ₡140.000 nueva, mientras que una queen de guanacaste macizo hecha en un taller de Sarchí empieza en unos ₡400.000 solo la estructura, sin colchón, mesitas ni transporte, y los modelos tallados o con gavetas pasan bastante de esa cifra. Las dos pierden valor a ritmos muy distintos. Una de fábrica usada tiene que quedar por debajo de una nueva que sigue en las tiendas y ya es barata, y un canto de tablero descascarado no se arregla lijando. Una de guanacaste en buen estado pierde sobre todo el acabado, que se recupera con lija y barniz, así que es justo ponerle precio frente a lo que cobra el taller por la estructura y no frente a una cama de fábrica.
La cama de madera usada se revisa armada:
pida verla armada y empuje el respaldar de lado. Si se mece, tiene uniones flojas o las roscas de los tornillos barridas. Voltee algunas tablillas, busque rajaduras a lo largo de la veta y cuéntelas, porque las que faltan suelen reponerse con pedazos de tabla que no hacen juego. En un anuncio, “madera” puede ser madera maciza o un tablero enchapado; fíjese en un canto sin acabado o en la cara de abajo de un larguero, donde el enchape deja ver la capa. En un respaldar capitoneado, pase la mano por botones y costuras buscando tela rota y grapas sueltas. En un camarote, la escalera y la baranda de arriba van atornilladas a la estructura, no colgadas ni clavadas.
Medidas, madera y tornillos en el anuncio de una cama:
indique el ancho y el largo interior entre largueros, lo que ocupa por fuera y la altura del respaldar, y diga si van incluidos la base de colchón o el colchón. Nombre la madera y el taller de Sarchí si los conoce, porque hay quien busca guanacaste o cedro por su nombre. Fotografíe una unión de cerca, las tablillas por debajo y un canto sin acabado. Al desarmarla, meta los tornillos en una bolsa y péguela con cinta a un larguero. Quien venga desde Limón o Puntarenas va a preguntar si la cama ya está desarmada y si el respaldar cabe acostado en el cajón de un pickup, así que responda las dos cosas en el anuncio.