Sofás & Sillas

Compra y vende sofás y sillas en Costa Rica.

En un anuncio tico, un sillón puede ser un asiento individual o un sofá de tres plazas, y un juego de sillones 3-2 es la sala completa, así que el número de plazas y el ancho dicen más que el título. Los asientos nuevos y usados van desde esos juegos de sala hasta las sillas de comedor en juegos de cuatro o seis, las sillas de oficina con rodines y la mecedora de madera y cuero que se dobla para llevarla en el carro. Antes de cerrar trato, pregunte si el juego está completo y si el forro es cuero o cuerina: de eso depende lo que valdrá en unos años.

Un asiento para la sala no se hace igual que uno para la mesa:

queda más bajo y más hondo y se recuesta, porque nadie come en él. Los sofás y juegos de sala están en sofás, y los asientos individuales, los reclinables y las mecedoras, en sillones. La silla de comedor es la recta. Su asiento tiene que quedar unos 30 cm por debajo del sobre, lo que en una mesa estándar de 75 cm da un asiento de unos 45 cm de alto, y no se ajusta. Esas están en sillas de comedor, junto a las mesas si busca combinarlas. Las sillas de oficina son las únicas pensadas para ajustarse, con pistón y rodines, las indicadas para quien pasa horas frente al escritorio y no solo el rato del almuerzo.

La palabra sillón en un anuncio tico:

no aclara de qué asiento se trata. Mucha gente le dice sillón al sofá, y otros al asiento de una persona, así que un “juego de sillones 3-2” es un sofá de tres con uno de dos, y un “sillón reclinable triple” es un reclinable de tres puestos. Busque con las dos palabras y vaya directo al número de plazas y al ancho en centímetros: un individual rara vez pasa del metro, y uno de tres anda cerca de los dos. Si no vienen, pregunte antes de ir a verlo.

La mecedora de cuero, la que se dobla:

es el asiento tico sin equivalente importado: una estructura de caobilla u otra madera dura, con el cuero templado en el asiento y el respaldo y a menudo repujado con un dibujo o un nombre. Cerrada queda como una tabla de unos 35 cm de grueso, así que un par viaja en cualquier carro. Lo que se gasta es el cuero. Con los años se estira hasta que el asiento se hunde, se oscurece donde se apoyan los brazos y la cabeza, y puede rajarse donde se une con la madera. Tiene arreglo: se hacen juegos de cuero de repuesto para estas mecedoras, así que una estructura sana con el cuero cansado solo pide cuero nuevo. En una usada, ciérrela y ábrala dos veces, mézase en un piso parejo para ver que los dos balancines apoyen igual y revise cada balancín buscando rajaduras atravesadas a la veta.

Cuero contra cuerina en una silla usada:

conviene aclararlo antes de hablar de precio, porque los dos envejecen al revés. El cuero se arruga y se oscurece, y con limpieza e hidratación dura décadas. La cuerina, la imitación sintética de casi todo el mueble de fábrica, nueva se ve muy parecida y después se cuartea y se descascara por parches, y entonces solo queda volver a forrar. Mire un borde cortado o la cara de abajo: la cuerina deja ver un respaldo de tela tejida; el cuero, uno áspero y fibroso. Hunda también el pulgar: el cuero se arruga suave alrededor y se recupera; la cuerina se marca como plástico. Las primeras escamas salen en los brazos y en el borde delantero del asiento, así que levante la cobija que los tape.

El asiento que vende, con su nombre exacto:

empieza por el título, con las palabras que escribe quien busca. Ponga sofá de tres plazas o sillón individual, no solo sillón. Después indique el ancho y el fondo, diga si es cuero o cuerina y, si es un juego, cuántas piezas trae y si todas son iguales. Tome fotos con luz de día de frente y de lado, y una de cerca a los brazos y al borde del asiento, donde el desgaste se nota primero. A una mecedora tómele además una foto cerrada: responde lo del transporte antes de que alguien pregunte. Quien tiene asientos para pasar casi siempre está cambiando y no vaciando la casa: la pareja que estrenó sala esquinera y se quedó con el 3-2 viejo, la oficina que renovó las sillas y tiene una fila de las anteriores. Y quien venga desde Ciudad Quesada por un par de mecedoras va a preguntar dos cosas antes de salir: si se doblan y si el cuero es el original.