Mesas De Comedor

Compra y vende mesas de comedor en Costa Rica.

Un tronco de guanacaste da para una mesa de comedor de una sola pieza, y los carpinteros ticos todavía cortan sobres así, con la orilla natural del árbol. También caben mesas más sencillas, nuevas y usadas: de teca o melina en tablas encoladas, juegos de fábrica en MDF, sobres de vidrio sobre base de acero y mesas de piedra sinterizada que aguantan una olla caliente sin marcarse. Unas vienen como comedor completo con sus sillas; otras, solo la mesa. Antes de ir a verla, pregunte de qué es el sobre y si es de una pieza, porque esa respuesta explica casi todo el precio.

El sobre de la mesa de comedor, del tablón entero a la piedra sinterizada:

es lo que de verdad se escoge. Un sobre de una sola pieza sale entero de un tronco ancho, casi siempre de guanacaste. La mayoría de las macizas llevan varias tablas encoladas por el canto, y la melina de plantación suele venir en paneles de finger joint: piezas cortas unidas por las puntas con un dentado en zigzag. Las tres son madera maciza y no valen lo mismo. Las de fábrica cambian la madera por MDF enchapado, vidrio templado o piedra sinterizada sobre estructura de acero. Para un desayunador, una mesita de mesas auxiliares puede quedar mejor, y la mesa que va a cargar sobre todo una computadora está en escritorios.

Qué madera aguanta una mesa que se usa tres veces al día:

depende de cuánto desgaste esté dispuesto a ver. El guanacaste es liviano y suave. Por eso dos personas levantan un sobre ancho, y por eso se marca si le cae un tenedor; se compra por la veta, aceptando las marcas. La teca es más dura y aguanta bien los derrames, pero la teca nacional es de plantación, y los árboles jóvenes traen una franja de albura clara mucho menos durable que el duramen café. La melina, el árbol más plantado del país, es la maciza económica: más clara, de veta sencilla y buena con un acabado decente. La piedra sinterizada no le teme al calor ni a las manchas, pero se despica en las esquinas, y el vidrio marca cada huella. Las sillas están en sillas de comedor.

Por qué un comedor de taller vale lo que varios de fábrica:

un juego de fábrica con cuatro sillas arranca cerca de ₡130.000 nuevo, mientras que un comedor de taller en guanacaste o cedro macizo con seis sillas va de unos ₡600.000 a bastante más de ₡1.500.000. La diferencia es madera y horas. El guanacaste, el cenízaro y la teca están entre las maderas aserradas más caras del mercado costarricense, y cada silla se trabaja a mano. En segunda mano pasa lo mismo: una mesa maciza en buen estado conserva mucho más de su valor que un juego de fábrica, al que le queda poco que ofrecer cuando se le levanta el enchape.

Dónde esconde sus defectos una mesa de comedor usada:

agáchese en una punta y mire el sobre a ras: si el tablón se combó a lo ancho, se trabajó antes de estar seco o se selló solo por arriba, y va a seguir moviéndose; revise por debajo si la cara inferior también lleva acabado. Las grietas finas que entran desde las puntas son comunes en los tablones, y las mariposas de madera que cruzan una grieta son una reparación intencional, si la grieta no pasó de ellas. Fíjese cómo va sujeto el sobre a la base. Atornillado a presión, un sobre macizo no tiene para dónde moverse y tiende a rajarse; las escuadras con ranura lo dejan correr. En la teca, las franjas crema en las orillas indican árboles jóvenes y deberían indicar un precio menor. En la melina, las uniones en zigzag son normales, pero no se pagan como tablón. En la piedra sinterizada, pase la mano por cada esquina, porque ahí un despique no se disimula.

Los datos que venden una mesa maciza antes de que alguien maneje a verla:

diga la madera hasta la especie y si el sobre es de una pieza, de tablas encoladas o de finger joint: de eso depende cuánto le van a ofrecer. Indique largo, ancho y grosor del sobre, y fotografíe con luz de día la cara de abajo, las dos puntas y cualquier grieta rellenada. Aclare si el sobre se separa de la base: una mesa de fábrica se destornilla y cabe en un carro, un tablón pide pickup y ayudantes. Si sabe qué taller la hizo o cuándo se rebarnizó, dígalo. Las familias que se van del país casi nunca se llevan una mesa tan pesada, así que estas suelen aparecer poco antes de una mudanza; ponga la fecha límite para retirarla, y alguien de Atenas o de Turrialba sabrá si le conviene ir este fin de semana.