Swarovski
Compra y vende Swarovski en Costa Rica.
Casi todo el Swarovski que hay en Costa Rica llegó como regalo: unos aretes para los quince años, un dije para el Día de la Madre en agosto, un colibrí o una tortuga de cristal para la vitrina de la casa. Hay piezas que se usan por años y otras que nunca salen de la caja. Aquí caben las nuevas y las usadas, desde las ediciones de la sociedad de coleccionistas y los adornos navideños fechados hasta pulseras tipo tenis y relojes. Lo que distingue una pieza de colección de un objeto bonito, y un cisne auténtico de una copia, está en la base, en el broche y en el certificado.
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Figuras Swarovski, ediciones de la sociedad, adornos y joyería:
las figuras fueron primero, y los animales facetados que empezaron con un ratoncito de cola de alambre siguen siendo lo que casi todo coleccionista entiende por Swarovski; luego vinieron Disney y el horóscopo chino. Un escalón arriba están las piezas para socios de la Swarovski Crystal Society, una edición anual cada año y ediciones limitadas numeradas, que se vendieron por poco tiempo. El adorno navideño fechado, un copo o una estrella con diseño nuevo cada temporada, se colecciona en serie. Las joyas y los relojes, con metal enchapado detrás del cristal, también encajan en joyería para mujer. Una Lladró del mismo estante de vidrio va en porcelana, y los binoculares Swarovski Optik salen de la empresa de óptica aparte que tiene la familia y van en binoculares y telescopios.
Un collar de regalo o una edición de la sociedad:
tenga claro cuál busca antes de pagar. La joyería se compra por su estado: cómo aguantó el enchapado y si conserva todas las piedras. Una figura se juzga por su línea, si está retirada y si trae caja y papeles. En las ediciones anuales y limitadas el certificado lleva un número de edición que tiene que coincidir con el del cristal; los de las líneas comunes son genéricos e intercambiables, así que prueban menos. Las tiendas de la marca están todas en centros comerciales del Valle Central, y quien compra desde Liberia o Nicoya juzga solo por fotos. Los horóscopos completos y las series de adornos sin huecos encuentran comprador más fácil que una pieza suelta del medio.
Lo que vale una pieza Swarovski cuando sale de la boutique:
un dije o unos aretes nuevos cuestan entre unos ₡40.000 y ₡100.000, y uno usado no vuelve a acercarse a esa cifra. El cristal es fabricado y el metal es enchapado, no plata ni oro, así que la joya usada se vende por apariencia: arriba el regalo sin estrenar en su caja, abajo la cadena opaca. Las ediciones de la sociedad y las numeradas con su certificado guardan mejor el valor; la mayoría de los animales retirados ya se mueven por menos de lo que costaron nuevos, porque la reventa por internet sacó al mercado más piezas que coleccionistas.
El logo del cisne, las facetas y las partes pegadas:
las piezas auténticas desde finales de los ochenta llevan un cisne pequeño grabado con láser, en la base de la figura o en la plaquita del broche. Las más viejas pueden traer una flor de edelweiss o un logo SC en bloque, y las de la sociedad llevan SCS. Un logo se copia, así que mire también el cristal: en una pieza auténtica las facetas se juntan en puntas limpias y no hay burbujas por dentro. En las figuras, revise las uniones pegadas, colas de alambre, antenas y alas escarchadas, porque ahí se quiebran y ahí el pegamento viejo se pone amarillo. En las joyas, el enchapado se gasta primero en el broche y detrás del dije. Los kits de regalo con bolsita y tarjeta a una fracción del precio de la boutique son las copias más comunes; una caja desconocida prueba poco por sí sola, porque el empaque ha cambiado varias veces. La empresa dejó de venderle cristales sueltos al aficionado, así que una bolsita de piedras de espalda plana vendida como Swarovski es inventario viejo o vidrio checo o sin marca, y va en arte y manualidades.
Anunciar una vitrina de animalitos de cristal o un collar en su caja:
fotografíe el logo de cerca, la pieza sobre fondo oscuro a contraluz, cada unión pegada y la caja con el certificado. Ponga el nombre y el número de artículo de la etiqueta, que es como buscan los coleccionistas, y en una edición muestre el número del certificado junto al del cristal. En joyería, diga claro si se ha usado y enseñe el broche y la parte de atrás. Quien baje desde Liberia o Santa Cruz por una vitrina entera querrá saber cuántas cajas hay y que las piezas viajen en ellas: un venado de cristal pierde un cuerno mucho más fácil envuelto en una toalla que en su propia espuma.