Porcelana

Compra y vende porcelana en Costa Rica.

Busque porcelana en Costa Rica y le aparecen figuras de porcelana fría para un baby shower o porcelanato para el piso de la cocina. La porcelana de verdad se quema en horno: una bailarina Lladró detrás del vidrio de la vitrina, una vajilla Noritake o bávara que solo sale en Navidad, un juego de té inglés de porcelana de hueso, una muñeca antigua de biscuit que ya pasó por dos dueñas. Caben piezas nuevas en su caja y piezas usadas que salen del aparador de la familia. Lo que vale cada una se lee por debajo: la marca, el número de modelo y el estado de la base.

Figuras Lladró y Nao, vajillas finas y muñecas de biscuit:

las figuras reúnen más coleccionistas, y Lladró, el taller valenciano con la campanilla azul en la base, es el nombre que más se repite. Nao es la línea más sencilla y barata de la misma familia, y a su lado aparecen damas de Royal Doulton. Las vajillas se dividen por la pasta: porcelana dura de Baviera o de Limoges, porcelana de hueso de fábricas inglesas como Wedgwood o Royal Albert, y la porcelana fina japonesa, sobre todo Noritake. Una cabeza antigua de biscuit es pieza de colección; las muñecas en caja que se vendían por catálogo a finales del siglo pasado salieron en tiradas enormes y valen poco. Las figuras de cristal del mismo estante van en Swarovski, y la vitrina que las guarda, en antigüedades.

Porcelana, porcelana de hueso y lo que solo se les parece:

ponga una taza o un plato contra la ventana. La porcelana y la porcelana de hueso dejan pasar la luz donde son delgadas, la de hueso con un blanco más cálido, y las dos suenan limpio con un golpecito de uña. Luego dele vuelta. El aro sin esmalte de la base tiene que verse blanco y vidriado; una pasta beige o gris que se chupa una gota de agua es loza, igual que todo lo que diga semi-porcelain o ironstone en el sello, por fino que sea el decorado. La cerámica chorotega de Guaitil es barro bruñido hecho a mano en Guanacaste y se aprecia por sí misma, no como porcelana. La porcelana fría es una pasta de modelar que seca al aire; la pasta, los moldes y las pinturas van en arte y manualidades.

Dónde está el valor, de la vajilla blanca sencilla a la Lladró:

casi toda la vajilla de porcelana nueva que entra a Costa Rica viene de China, y un juego sencillo de 16 piezas arranca en unos ₡20.000, y eso le pone techo a cualquier vajilla usada sin marca. Una Lladró estándar con brillo y en buen estado se mueve casi siempre entre ₡25.000 y ₡150.000, una fracción de lo que la marca cobra por una pieza nueva, porque hay menos coleccionistas que cuando estas figuras se daban de regalo y las vitrinas que se vacían tienen muchas. Las Nao salen por menos, y los grupos grandes ya retirados y las ediciones limitadas numeradas quedan muy por encima de esa franja.

La campanilla del sello, dedos pegados y filos dorados gastados:

en una Lladró el sello de la base tiene que ser azul cobalto y nítido, con la campanilla centrada sobre el nombre y, muchas veces, el número de modelo grabado al lado. Si la campanilla está raspada, la pieza salió como segunda de fábrica o por un outlet de descuento, y el coleccionista paga mucho menos por ella; un sello morado o una ® borrosa sobre la o apuntan a una falsificación. Los dedos, los pétalos y los encajes son lo primero que se quiebra: revíselos y luego pásele una linterna UV en un cuarto oscuro: las reparaciones pegadas y repintadas brillan distinto al esmalte que las rodea. En vajilla, golpee suave cada borde: una grieta fina cambia el sonido limpio por un clic apagado. Un dorado gastado a parches delata el lavaplatos, y una fuente que falta o tazas de otro diseño le restan más a un servicio que un platito desportillado.

Anunciar una vajilla completa o una repisa de figuras:

fotografíe la base de cada figura con el sello bien enfocado, luego el frente, la espalda y las manos, con el número de modelo si se lee. En una vajilla, cuente por tipo, de los platos llanos a las tazas con su plato, y ponga el nombre del diseño que trae el sello, porque quien completa su juego busca por ese nombre. Diga si conserva la caja y el certificado y dónde está cada desportillado. Quien venga desde Grecia o Pérez Zeledón por una vajilla entera querrá ese conteo antes de salir, y conviene que llegue con cajas y papel periódico: la porcelana que se envuelve pieza por pieza en la puerta es la que llega entera a la casa.