Joyería Para Mujer

Compra y vende joyería para mujer en Costa Rica.

Pocas joyas son tan ticas como una ranita de oro colgando de una cadena fina, copiada de los colgantes del Diquís que guarda el Museo del Oro Precolombino de San José. Ese dije convive con los aretes de botón y las argollas de diario, con la pulsera de charms que suma una pieza en cada cumpleaños y con los anillos de compromiso, y el metal va del oro sólido y la plata 925 a lo laminado y el acero, en piezas nuevas y usadas. En Costa Rica el oro se negocia en quilates y gramos, y quien sabe ambos datos antes de cerrar el trato rara vez paga de más.

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Ranas, águilas y otros dijes precolombinos:

los diseños vienen de la orfebrería del sur del país, de la zona del Diquís, donde ranas, aves rapaces y cocodrilos se llevaban colgados al cuello. Hoy se reproducen como dijes y aretes, y el mismo motivo puede ser peltre con baño dorado u oro sólido de 14k. A simple vista no se distingue, así que lea el sello antes que el precio. Todas las piezas que se pueden lucir son copias modernas, y un anuncio que ofrezca un original excavado hay que tomarlo por falso.

Aretes, argollas, cadenas y anillos según el metal:

el metal pesa más que el diseño. El oro sólido viene en 10k, 14k y 18k. El de 10k es el de diario para botones y cadenas finas porque es más duro y más barato; el de 18k tiene un amarillo más intenso, pero se raya antes. La plata de ley lleva el 925 y se oscurece con el tiempo, algo que se quita puliendo. Lo laminado o enchapado es una capa delgada de oro o plata sobre latón, y termina enseñando el metal de abajo donde roza. El acero y las aleaciones son bisutería: aguantan una temporada y después valen poco. Si va a combinar dije y cadena, no cuelgue un dije pesado de una cadena muy fina, que es justo la combinación que se revienta.

Cuánto vale el oro de 10k y la plata 925, nuevos y usados:

unos botones pequeños de oro de 10k arrancan en unos ₡60.000 nuevos, y un par de plata 925 anda entre ₡10.000 y ₡25.000. De segunda mano, el oro deja de cotizarse por el diseño. Se ofrece por gramo y quilataje, y el oro que contiene es un piso del que nadie baja, así que una cadena de 10k usada vale su peso más lo que aporte la hechura. La plata no tiene ese piso y se revende muy por debajo de su etiqueta, y lo laminado casi no se revende. Por eso, en un anuncio, el peso en gramos dice más que la factura original.

El sello de un anillo, una cadena o una pulsera de charms usados:

búsquelo por dentro del aro o en la plaquita junto al broche. El oro dice 10K o 417, 14K o 585, 18K o 750; la plata, 925. Un sello se puede falsificar, así que fíjese también en el desgaste: el baño se adelgaza primero por dentro del anillo, al lado del broche y en el poste del arete, y una mancha cobriza o gris ahí resuelve la duda. Las Pandora originales llevan ALE junto a S925 en el broche y en cada charm. Muchos charms de plata 925 se venden abiertamente como “compatibles con Pandora”, y sin la marca ALE así hay que cotizarlos. La zirconia es la piedra habitual en el oro de diario, y lo que se ofrezca como diamante debe venir con su certificado. En un anillo ajustado, una línea fina bajo el aro es normal; un grumo de soldadura, no.

Una cadena de oro o una cajita de plata en venta:

pese las piezas de oro en una balanza de cocina o de joyero y ponga gramos y quilates en el título, los dos datos que el comprador compara antes que nada. Fotografíe el sello de cerca con luz natural, luego la pieza sobre una superficie lisa y después puesta. Indique el largo de la cadena y la talla del anillo, y diga claramente si algo es laminado, si se ajustó o si le falta una piedra. Un reloj con pulsera de oro rinde más en relojes para mujer, donde se busca por marca y mecanismo, y unos lentes de diseñador con aro dorado en lentes de sol para mujer. Quien viene por oro sólido suele proponer verse en una joyería del centro, en Heredia o donde usted esté, para pesar y probar la pieza delante de los dos; aceptarlo desde el principio es lo que cierra la venta.