Bocinas

Compra y vende bocinas en Costa Rica.

Para unos es bocina y para otros parlante, y puede ser desde una JBL colgada del bulto hasta un par de bafles de 15 pulgadas en sus tubos en una fiesta de quince años. Aquí caben nuevas y usadas: portátiles Bluetooth a prueba de agua para la playa o el río, parlantes de fiesta con luces y entrada de micrófono, y los bafles activos que las discomóviles y los grupos de iglesia llevan de evento en evento. Una usada vale lo que todavía rinden su batería o su amplificador, así que conviene oírla a todo volumen antes de cerrar el trato.

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Bocinas de batería, parlantes de fiesta y bafles activos:

lo que las separa es de dónde sale la energía y qué se les puede conectar. Una portátil Bluetooth, como una JBL Flip o una Ultimate Ears Boom, lleva la batería sellada adentro y solo recibe el celular. Los parlantes de fiesta, como la línea JBL PartyBox, suman luces y entradas de micrófono y guitarra, y algunos modelos nuevos traen una batería que se saca y se cambia por otra cargada. El bafle activo funciona enchufado, recibe cable XLR desde una consola y se monta en un tubo con trípode. Un bafle pasivo no tiene amplificador propio, así que va con los receptores en audio. Lo que se usa en la cabeza o en el oído está en audífonos.

Un parlante de fiesta o un par de bafles para un turno o una boda:

todo depende de si alguien va a hablar. Un parlante de fiesta llena de música una terraza y aguanta un par de brindis. Para un salón o una boda con discursos rinden más dos bafles activos en sus tubos, porque lanzan el sonido por encima de la gente y no solo hacia quien está cerca. Por eso las discomóviles y los equipos de sonido de las iglesias los compran en pareja, y un bafle de 15 pulgadas solo se vende más difícil que un juego completo.

Sal, arena y el grado IP de una bocina de playa:

ese código en la caja dice qué aguanta. IPX4 es salpicaduras y lluvia, lo único que prometen muchos parlantes de fiesta, así que su lugar es la arena seca de Jacó o de Cahuita, lejos del agua. IP67 quiere decir hermética al polvo y capaz de sobrevivir un chapuzón, lo que le sirve a una bocina que va al río dentro del bulto. Después de un día en el mar, enjuáguela con agua dulce: la sal que se seca en el puerto de carga corroe los contactos.

La batería sellada de una bocina Bluetooth usada:

una portátil mediana a prueba de agua de marca conocida cuesta unos ₡100 000 nueva, y lo que vale usada es sobre todo una apuesta por una batería que el dueño casi nunca puede cambiar. Con los bafles activos pasa lo contrario. Uno de marca, de 12 o 15 pulgadas, va de unos ₡300 000 a ₡450 000 nuevo y no tiene batería que se gaste, así que si estuvo en una sala mantiene su valor. Si pasó una temporada en alquileres, el amplificador y el driver de agudos trabajaron duro, y el precio lo tiene que reflejar.

Radiadores pasivos, baterías infladas y JBL falsas:

son lo primero que hay que revisar en una portátil. Emparéjela con su propio celular y ponga algo con bastante bajo a volumen alto: si vibra o zumba, suele ser un radiador pasivo roto, la membrana de hule que se mueve con el bajo. Pase el dedo por las uniones, porque una batería inflada abre la carcasa, y esa es mejor dejarla. JBL nunca ha hecho una Boombox mini, así que cualquiera que se ofrezca así es falsa. En un bafle, pruebe cada entrada con cable y micrófono y gire despacio cada perilla de ganancia, atento a los chasquidos. Un driver de agudos quemado deja el sonido apagado, y un amplificador cansado empieza a zumbar o a cortarse después de un rato a volumen alto.

Generación, horas de batería y el par completo en el anuncio de una bocina:

con esos tres datos se responden casi todas las preguntas. Indique el modelo exacto, porque las JBL anteriores se enlazan por PartyBoost y la generación nueva con Auracast no se une a ellas, y fotografíe la etiqueta con el número de serie. Diga cuánto dura hoy la batería y si ha ido a la playa. En un bafle, aclare si es un par, si sonó en casa, en una iglesia o en alquileres, y qué fundas, tubos y cables incluye. Quien venga desde Cartago o Heredia por un par de bafles querrá oírlos fuerte con su propio celular: quede donde se puedan subir, no en un parqueo.