Auriculares
Compra y vende auriculares y audífonos en Costa Rica.
Aquí casi nadie dice auriculares: se dice audífonos, y lo primero es saber si los quiere para el oído o de diadema. Caben los dos, nuevos y usados: inalámbricos como los AirPods o los Galaxy Buds, los de diadema con cancelación de ruido de Sony o Bose, los de cable para estudio y los audífonos gamer que se conectan a la consola o a la computadora. Casi todos dependen de una batería que envejece, así que un par usado vale la pena cuando se puede enlazar con el celular propio y oír limpio por los dos lados antes de hablar de precio.
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Los inalámbricos de estuche y los de cable para estudio quedan en extremos opuestos:
unos AirPods, unos Galaxy Buds o unos JBL Tune llevan una batería diminuta en cada audífono y otra en el estuche de carga, y esas celdas son lo primero que se gasta. Unos de cable como los Audio-Technica ATH-M50x o los Sony MDR-7506 no tienen batería, y con almohadillas y cable nuevos duran más que varios celulares. Los de diadema de la línea WH-1000X de Sony, de Bose o de Apple quedan en medio: baterías grandes que envejecen despacio y almohadillas que se pueden cambiar. En los audífonos gamer manda la conexión. Ni el PlayStation 5 ni el Xbox aceptan audífonos Bluetooth comunes, así que van por cable al control o con el adaptador USB de esa consola, y un headset inalámbrico vendido para una casi nunca se enlaza con la otra. Las consolas están en videojuegos y consolas, y lo que suena al aire, en bocinas.
Cancelación de ruido en el bus que viene de Desamparados:
en un viaje largo con el motor retumbando bajo el asiento, la cancelación activa deja seguir un podcast sin subir el volumen al máximo. Los de diadema aíslan más y aguantan cómodos una o dos horas; los pequeños ganan en el bolsillo y en el gimnasio. Si no sellan bien, la cancelación pierde casi todo su efecto. Elija también según el celular. Con un iPhone, los AirPods cambian solos entre aparatos de Apple y muestran la batería en pantalla; con Android funcionan como cualquier audífono Bluetooth y pierden casi todos esos extras. Los Galaxy Buds hacen lo mismo al revés con los celulares Android de Samsung.
De ₡10 000 en unos sencillos a ₡150 000 en unos de gama alta:
esa distancia decide qué vale la pena comprar usado. Los inalámbricos de entrada cuestan entre ₡10 000 y ₡25 000 nuevos, así que unos usados solo tienen sentido casi regalados. Los de diadema de gama alta de Sony, Bose o Apple arrancan cerca de ₡150 000, y los AirPods Max pasan de largo el doble: ahí un par usado sí ahorra plata. Su precio de reventa cae más cuando sale una generación nueva y cuando la batería ya se nota cansada.
Cómo probar un par usado con su propio celular:
enlácelo usted mismo, ponga una voz al centro y lleve el balance a cada lado. Las dos baterías casi nunca envejecen parejo: confirme que ambos cargan en el estuche y que el estuche aguanta carga por sí solo. Revise que la rejilla de cada audífono no esté tapada de cerumen. En unos AirPods, el número de serie que aparece en los ajustes de Bluetooth del iPhone tiene que coincidir con el impreso dentro de la tapa; las copias imitan bien la animación al abrir el estuche, pero casi nunca el número. Pida que los eliminen de Encontrar delante de usted; si no, no podrá agregarlos a su cuenta de Apple. En los de diadema, mire las almohadillas, cuyo cuero sintético se descascara con el sudor, y las bisagras y la diadema, que se rajan en los modelos plegables. Prenda y apague la cancelación en un cuarto silencioso: un siseo o un chasquido en un lado es una falla, no un detalle. En unos de cable, mueva el cable junto a cada conector con música sonando.
Un anuncio de audífonos que responde lo de la batería:
diga cuánto dura hoy una carga completa y si los dos audífonos y el estuche son los originales. Indique el modelo y la generación exactos: ha habido AirPods Pro con estuche Lightning y con USB-C, y los Sony de diadema se distinguen por el número al final del nombre. Fotografíe de cerca las almohadillas, el estuche por dentro y el serial. Si vende un solo audífono o el estuche suelto, ponga el número de modelo: el repuesto tiene que ser de la misma generación que el resto. Quien venga desde Ciudad Quesada o Liberia a recoger un par querrá verlo aparecer en su propio celular y oírlo limpio por los dos lados, y esos cinco minutos en un lugar callado hacen más por la venta que cualquier línea del anuncio.