Cuidado De La Piel

Compra y vende productos para el cuidado de la piel en Costa Rica.

El skincare coreano tiene su propio público en Costa Rica, y se vende a la manera coreana, paso por paso: un aceite limpiador, una espuma, un tónico, una esencia, un sérum, una crema. Mucha gente arranca con la rutina completa y se queda con tres pasos, y los demás, a menudo sellados, aparecen aquí junto a las mascarillas de tela, los contornos de ojos y la crema que se compró para otro tipo de piel. Se publica nuevo y usado. En algo que va en la cara, lo que cuenta es una fecha impresa, un sello intacto y que quien vende diga cuándo abrió el frasco.

Limpiadores, tónicos, sérums y cremas, en el orden en que se aplican:

casi todas las rutinas de aquí siguen el orden coreano, así que conviene conocer los pasos antes de comprar. Primero va un aceite o bálsamo limpiador sobre la piel seca y después una espuma o un gel, la doble limpieza. Los tónicos y las esencias son la capa acuosa que sigue. Los sérums y las ampollas son el paso concentrado, en frasquitos con gotero, y una crema o una crema en gel más liviana cierra la rutina, con el contorno de ojos en su propio tubito. Las mascarillas de tela vienen una por sobre; las de enjuague y las de noche, en pote. Las lociones y mantecas para el cuerpo tienen su lugar en cremas y lociones corporales, y el bloqueador de todos los días y el autobronceador están en protección solar y autobronceadores.

Crema en gel o crema densa, y el tónico ácido que quedó casi lleno:

compre por textura y tipo de piel, un paso a la vez, y no la rutina entera de una vez. La piel grasa y la mixta suelen llevarse bien con los geles y las esencias acuosas; la piel seca pide una crema más espesa o un bálsamo, y un bálsamo que le sirve a una piel seca se siente grasoso en una cara grasa mucho antes de que termine el día. Los tónicos exfoliantes con ácidos y los sérums con retinoides son el extremo fuerte del estante, y también los frascos que la gente guarda después de unas cuantas noches, por eso tantos aparecen de segunda mano casi sin usar. Cuando un anuncio dice para qué tipo de piel se compró algo, lea esa línea antes que el precio.

Un sérum coreano y lo que vale una vez abierto:

un sérum, una ampolla o una crema de una línea coreana anda por unos ₡10.000 a ₡17.000 nuevo en Costa Rica. Sellado y con la fecha todavía lejos, se puede pedir una buena parte de eso, porque es el mismo frasco que está en el estante. Apenas se rompe el sello, se va casi todo el valor: un gotero que tocó una cara y volvió al frasco no lo puede revisar nadie, así que un sérum abierto es para pasarlo barato a alguien que sabe lo que se lleva, no para recuperar la plata.

Un sérum de vitamina C que se puso anaranjado, y otras señales en el frasco:

los sérums de vitamina C empiezan claritos y se oscurecen con el aire, la luz y el calor. Un dorado suave después de abierto es normal; un naranja fuerte o un café quiere decir que ya se dañó. El sobre de una mascarilla de tela debe sentirse lleno de líquido al apretarlo, y si está plano y seco, se salió. En la caja, busque una fecha de vencimiento o de fabricación impresa, el símbolo del pote abierto que indica los meses de uso después de abrirlo, y el nombre y la dirección de la empresa que lo fabricó. Los productos coreanos más populares se copian, y las copias se delatan por la impresión borrosa, las faltas de ortografía en la caja, un olor o una textura que no termina de ser el de siempre, y muchas veces ninguna fecha. Un frasco sellado a un precio que no tiene sentido para uno nuevo es la otra señal.

Los pasos sin abrir de una rutina que dejó a medias:

anúncielos uno por uno y no en un lote con los frascos abiertos, porque lo sellado es lo que buscan los compradores. Fotografíe la fecha y el número de lote de cada caja, y en lo abierto, diga cuánto queda y desde cuándo lo usa. Cuente para qué tipo de piel lo compró y por qué lo dejó, porque resecaba, porque era muy pesado, porque no le gustó el olor, que es justo lo que la otra persona necesita saber. Mientras el anuncio esté arriba, guarde todo en su caja y lejos del sol: quien viene desde San Ramón por un sérum de vitamina C lo va a inclinar contra la luz para ver el color antes de sacar la billetera.