Protección Solar & Bronceadores
Compra y vende protección solar y bronceadores en Costa Rica.
Casi todo el bloqueador que se compra aquí va para un día en el agua, surfeando en Nosara o en un bote para hacer snorkel, y mucho sobra cuando se acaba el viaje o la temporada: una barra casi sin usar, un segundo frasco todavía sellado, un spray que alguien trajo de afuera. Se publica nuevo y usado, junto con bloqueadores faciales con color, aceites bronceadores y mousses autobronceadoras que se probaron una vez. En algo que se pone en la piel antes de salir al sol, la fecha impresa y el sello intacto pesan más que el nombre de la etiqueta.
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Bloqueador, bronceador y autobronceador son tres frascos distintos:
y los anuncios los confunden a cada rato. Aquí se le dice bloqueador a cualquier protector solar, tenga el SPF que tenga. El bronceador, es un aceite o una loción con SPF bajo o sin SPF, para quien quiere agarrar color al sol: lea el número de la etiqueta antes de dar uno por el otro. El autobronceador da color sin sol: la loción gradual va subiendo el tono en varios días, la mousse o espuma se aplica con guante y se revela en unas horas, y las gotas se mezclan con su propia crema. Los geles de sábila y los after sun están con las cremas y lociones corporales, y las bases y los polvos con SPF, en maquillaje.
Barra para el surf, fluido para la cara, spray para la espalda:
el formato decide más que la marca. El surfista anda la barra sólida para la nariz, los pómulos y las orejas: aguanta en el agua y cabe en el bolsillo de la pantaloneta. Un frasco grande de loción es la forma barata de cubrir todo el cuerpo; el spray es más rápido en la espalda, pero con viento queda más delgado de lo que parece. Para el agua, busque resistente al agua en la etiqueta; debajo del maquillaje, un fluido facial liviano o un bloqueador con color. Las fórmulas minerales, con óxido de zinc o dióxido de titanio, suelen dejar un velo blanco y son las que casi todos buscan cuando quieren un frasco amigable con el arrecife antes de hacer snorkel en Cahuita. En autobronceadores, una mousse con color guía deja ver por dónde ya pasó el guante, lo que perdona un primer intento, y la loción gradual es el arranque más tranquilo porque un día disparejo casi no se nota.
Un frasco de supermercado frente a un tubo dermatológico:
un frasco grande de bloqueador corporal arranca en unos ₡5.000 en el supermercado, mientras que un fluido facial de 50 ml de una línea dermatológica anda entre ₡15.000 y ₡20.000. De segunda mano, la diferencia se invierte: el frasco barato casi no vale un anuncio una vez abierto, pero un tubo facial sellado y con la fecha lejos conserva la mayor parte de su valor, porque es el mismo tubo del estante de la farmacia. Cualquier bloqueador abierto baja a casi nada, porque nadie sabe cuánto tiempo anduvo en un bolso de playa.
Un bloqueador que se separó y un autobronceador que se puso naranja:
empiece por la fecha impresa en el doblez del tubo o en la base del frasco, y si no tiene, trátelo como viejo. Después ponga un poquito en el dorso de la mano. El bloqueador dañado se separa en una capa aguada que no se vuelve a mezclar al agitarlo, se pone granuloso, se amarillenta o huele agrio. Las latas de spray agarran óxido en el aro de la base con la arena y el salitre; una lata que se siente liviana ya se usó. En una barra, raspe la punta y busque arena incrustada. El autobronceador cambia apenas le entra aire. Un frasco abierto se oscurece y su olor a galleta se vuelve más fuerte, y ese es el que deja rayas naranjas. En lo que se anuncia como nuevo, revise el sello bajo la tapa y que el lote del tubo coincida con el de la caja.
Los frascos que sobraron de un viaje de surf a Santa Teresa:
son lo que más gente tiene para pasar y salen más rápido anunciados uno por uno. Fotografíe el vencimiento o el código del doblez, diga si cada frasco está sellado o cuánto le queda y qué tamaño trae. Diga dónde estuvo, porque una barra que pasó la temporada en el bolso de surf sobre la arena es otra compra que una guardada en la casa. En un autobronceador, ponga el tono, claro, medio u oscuro, y si incluye el guante. Quien llega a verlo en Tamarindo va a ponerse una gota en el dorso de la mano y darle vuelta al tubo para leer el doblez antes de cerrar el precio.