Cosméticos

Compra y vende cosméticos en Costa Rica.

Una base pedida por casillero a Miami llega un tono más oscura, y devolverla sale más caro que buscarle comprador aquí. Así termina buena parte del maquillaje y de los productos para la piel sellados en la segunda mano, junto a producto nuevo de negocios de belleza y jabones hechos por emprendedores ticos. También aparecen champús en tamaño familiar y esmaltes comprados para una sola ocasión, nuevos y usados. Sea cual sea el producto, lo que vale depende de lo mismo: si ya se abrió, de qué está hecho y cómo se guardó.

El maquillaje se busca por tono y el champú por botella:

los dos extremos de los cosméticos se comportan muy distinto cuando cambian de dueño. El maquillaje y lo de manos y uñas son pequeños, personales y se buscan por el nombre exacto del tono, así que una base o un esmalte solo le interesa a quien ya sabe que ese color le queda. El cuidado del cabello y lo de baño y ducha van al revés: botellas grandes que se compran para toda la casa, donde pesan más la marca y el tamaño que el gusto. El cuidado de la piel queda en medio. Casi nadie quiere una crema hidratante que otra persona ya abrió, mientras que las lociones selladas de cremas y lociones corporales y el bloqueador pasan de mano en mano sin problema. Las fragancias son la única familia donde un perfume usado es una compra normal.

Polvo, aceite o agua en la fórmula:

de qué está hecho un producto dice qué tan bien se ha conservado. Los polvos compactos como sombras y rubores, los aceites, los bálsamos de labios y el jabón en barra no llevan agua, así que duran mucho y uno abierto todavía puede ser una compra sensata. Todo lo que lleva agua, desde la loción corporal y la base líquida hasta el acondicionador, depende de sus conservantes, que empiezan a perder terreno el día en que se abre y se manipula. Una bomba dosificadora, un tubo o un frasco airless dejan por fuera los dedos y el aire; un pote en el que se ha metido la mano, no. Una crema de pote a medio usar casi no vale nada; una de bomba con lo mismo adentro todavía puede valer la pena. Los exfoliantes y las mascarillas que se mojan en la ducha son lo primero que se echa a perder una vez abiertos.

Jabones artesanales y mantecas corporales de emprendimientos ticos:

pequeños productores de todo el país hacen jabón saponificado en frío con aceite de coco y de oliva, mantecas y cremas naturales, y los venden en ferias y desde la casa. Una barra hecha en frío se deja curar varias semanas antes de venderla y después aguanta bien; la edad se nota en un olor rancio o en manchitas anaranjadas en la superficie, señal de que los aceites se empezaron a poner viejos. El cuidado va con la crema o la loción artesanal hecha con agua: pregunte cuándo se hizo el lote, pida ver la lista de ingredientes y prefiera lo reciente a lo que lleva tiempo en un estante.

Una crema que se cortó o un esmalte que ya hace hilos:

ninguno de los dos sirve, igual que cualquier producto que huela agrio, rancio o a metal, o que haya cambiado de color. Tampoco una crema con el aceite flotando arriba o una base que no se vuelve a integrar al agitarla. El esmalte que se espesó, hace hilos en la brocha o sigue separado después de rodarlo bien entre las manos no tiene arreglo. En un producto sellado, revise el sello mismo: la lámina de aluminio bajo la tapa de champús y potes de crema, la banda plástica alrededor de una bomba, la calcomanía que cruza una paleta. Una paleta que se ofrece sin uso debe tener cada sombra plana y sin tocar, sin hundimiento en el centro. Las imitaciones suelen delatarse justo ahí, con sombras torcidas o que se despegan, y con un olor que no se parece en nada al del original.

La base que llegó en el tono equivocado:

se vende con detalles. Ponga en el título la marca, el producto y el nombre y número exacto del tono, y fotografíe el sello y el fondo del envase con la fecha impresa. Si la etiqueta viene solo en inglés, dígalo. En lo que ya está abierto, indique más o menos cuánto queda, si se usó con los dedos o con espátula y dónde se guardó. Quien viaja desde Pérez Zeledón por una base sellada no puede probársela, así que el nombre del tono en su título es lo que le dice que el viaje vale la pena.