Lanchas Neumáticas

Compra y vende lanchas neumáticas en Costa Rica.

El dinghy es el bote de los mandados: el inflable que lleva a la tripulación desde un velero fondeado frente a Tambor hasta la playa, o el semirrígido con fuera de borda que saca a un par de buzos desde Puerto Jiménez. Los botes inflables nuevos y usados van desde los de piso enrollable, que caben en un bolso, hasta los semirrígidos que viajan en su propia carreta. Con el sol del Pacífico, la tela del tubo decide cuánto dura cualquiera de ellos, así que conviene saber de entrada si es PVC o Hypalon. Las balsas de rafting de los ríos de Turrialba también son inflables, pero son otro bote.

Por ahora no hay anuncios activos en Lanchas Neumáticas.

Los pisos del bote inflable, de tablillas a casco rígido:

de ellos depende cómo se guarda, cómo navega y qué motor aguanta. Los auxiliares más livianos llevan piso enrollable de tablillas o piso inflable de alta presión, y se doblan en un bolso que cabe en la cajuela o en un tambucho del velero. Con quilla inflable y tablas de plywood o aluminio, el bote va más derecho y aguanta un motor más grande. El semirrígido monta los tubos sobre un casco de fibra de vidrio o aluminio: navega más seco y planea mejor con mar picado, pero no se dobla, así que vive en pescantes, en carreta o en la playa. Dos parecidos confunden. La balsa de vinilo de juguete no tiene un espejo de verdad y nunca debe llevar motor. La balsa de rafting del Pacuare o del Sarapiquí tiene piso autovaciante que deja salir el agua por abajo: perfecto en un rápido, inútil como auxiliar. Los dinghies de vela están con los veleros.

Tubos de PVC o de Hypalon bajo el sol del trópico:

esa elección marca el precio y la vida del bote. El PVC es más liviano y barato, con costuras a menudo soldadas a máquina, pero el calor y los rayos UV lo degradan: en una boya o en la playa se decolora, se pone pegajoso y acaba abriéndose. El Hypalon, que también se vende como CSM, se pega a mano y aguanta mucho mejor el sol, la gasolina y el roce, por eso quien vive fondeado paga más por él. AB Inflatables, Achilles y Zodiac fabrican en las dos telas, así que la marca no le dice cuál tiene enfrente; la placa del fabricante sí. Y “zodiac” le dicen a casi cualquier inflable, sea de la marca que sea.

El precio del inflable y el motor que trae colgado:

en uno usado, muchas veces el motor vale más que el bote donde va montado. Un auxiliar de PVC quemado por el sol con un buen cuatro tiempos atrás es en realidad un motor con el bote de regalo; un semirrígido de Hypalon sano y de marca conocida conserva su valor por años y vale la pena aunque venga sin motor. Antes de juntarlos, lea en la placa de capacidad la potencia y la carga máximas, y haga coincidir el largo de la pata con la altura del espejo. Un cuatro tiempos pesado en un espejo pensado para un motorcito liviano termina rajándolo. Los motores fuera de borda se publican aparte, para el bote que viene sin motor.

Agua con jabón en las costuras de un inflable usado:

infle los tubos bien duros y pásela por cada costura y cada válvula: una hilera de burbujas encuentra la fuga que un apretón no revela. Las costuras que se despegan cerca del espejo son la falla clásica, porque ahí el motor jala la goma. Revise abajo, donde la rompiente gasta la tela, y cuente los parches: uno bien hecho es normal, un remiendo tras otro no. Un PVC pegajoso se está deshaciendo y ningún parche le va a durar, y cada tela lleva su propia goma. Presione la madera del espejo junto a los pernos por si cede, y en un semirrígido busque grietas en la quilla por arrastrarlo en la arena. Parches y llaves de válvula están en mantenimiento del barco.

Un inflable que se pueda juzgar por las fotos:

diga si los tubos son de PVC o de Hypalon y quién los fabricó, el largo, el tipo de piso y cada parche con su ubicación. Fotografíelo bien inflado desde arriba y por debajo, con la placa del fabricante, la de capacidad y las costuras del espejo. Si va con motor, indique marca, potencia y si es de dos o cuatro tiempos, y mencione remos, bomba y ruedas de varada. Cuente si vivió en una boya, en pescantes o en una cochera: eso dice más de la tela que el año. Los auxiliares suelen cambiar de dueño junto con el velero al que servían o con la casa de playa en Nosara donde se guardaban, y quien venga desde Tres Ríos va a querer verlo inflado y con el motor puesto cuando llegue.