Motos Acuáticas PWC
Compra y vende motos acuáticas PWC en Costa Rica.
La moto acuática que se ofrece cerca de su casa puede ser una Sea-Doo de dos tiempos de los noventa, humeante y ruidosa, o una de tres puestos con supercargador que solo debería tomar súper, y en Costa Rica las dos todavía cambian de dueño. Los jet skis de asiento y de pie de Sea-Doo, Yamaha y Kawasaki, nuevos o usados, van desde los livianos de dos puestos hasta los de travesía que jalan un tubo, y algunos se venden con su carreta. Muchos pasaron temporadas guardados en una casa de playa, y eso le dice al comprador más que el año de los papeles.
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Dos tiempos o cuatro tiempos, y cuántos puestos:
el motor es la primera división: dice qué tan vieja es la máquina y cómo cuidarla. Las de dos tiempos son casi siempre motos de asiento antiguas: livianas, ruidosas, gastonas y lubricadas con aceite que se inyecta a la gasolina o se mezcla a mano. Toda Sea-Doo, Yamaha o Kawasaki nueva es de cuatro tiempos, y de ahí en adelante manda el tamaño. Las de dos puestos, como la Sea-Doo Spark o la EX de Yamaha, son livianas y baratas de mantener. Las de tres puestos, como la GTI o la VX, llevan a la familia y jalan un tubo. Las de travesía, como la GTX, la FX o la Ultra de Kawasaki, ganan comodidad para recorrer la costa, y la RXP-X y la GP están hechas para correr. La SuperJet y las demás de pie se manejan parado.
Motos acuáticas con supercargador y la bomba de súper:
los motores más potentes de Sea-Doo y Yamaha llevan supercargador, y el octanaje de su manual sigue la escala estadounidense. Aquí eso equivale a súper, no a regular, y una moto con supercargador que anda con regular para ahorrar puede terminar con un pistón dañado por detonación. Las que no llevan supercargador andan con regular y no tienen compresor al que darle servicio, así que le salen más fáciles a una familia que jala un tubo los fines de semana. Para pescar o para más de tres personas, una lancha abierta de los barcos a motor rinde más. Y si la moto va a vivir en una cochera lejos del mar, cuente con una de las carretas sencillas o dobles hechas para motos acuáticas.
Una dos tiempos vieja frente a una de tres puestos con supercargador:
ahí se abre más el mercado de usadas. Una dos tiempos de los noventa o de principios de los dos mil puede cambiar de dueño por menos de un millón de colones, y quien paga eso compra un proyecto: esos motores dejaron de fabricarse hace mucho y nadie responde por una inyección de aceite que pasó años sin revisión. Las de travesía y alto desempeño con supercargador están en el otro extremo, anunciadas usadas entre ₡6 y ₡8 millones, y solo sostienen ese precio si el dueño demuestra que al supercargador se le dio servicio y que la moto anduvo con la gasolina correcta.
Agua en el casco, varilla de aceite y horas guardadas en una moto acuática usada:
pida que el motor esté frío y esté presente cuando arranque. En una dos tiempos, pida la compresión de cada cilindro y pregunte si conserva la inyección de aceite o si la pasaron a mezcla; una manguera de aceite que falla es la forma más común en que esos motores se pegan. En una cuatro tiempos, saque la varilla: un aceite lechoso indica que le entró agua. Casi todas las cuatro tiempos guardan además las horas en la computadora del motor, que el escáner de un taller autorizado puede leer, y eso delata una pantalla cambiada o reiniciada. Tras una vuelta, levante el asiento y busque agua empozada en el casco, señal de un sello del eje gastado o de una fuga entre casco y cubierta. Revise que entre la reversa y que no salte alerta de sobrecalentamiento después de andar rápido: un conducto de enfriamiento tapado de sal o arena se delata ahí primero.
Su moto acuática, sus horas y la gasolina que usó:
diga qué motor lleva, si tiene supercargador, las horas de la pantalla y la lectura del taller. Fotografíe el motor sin el asiento, la varilla y la pantalla encendida. Indique con qué gasolina ha andado, cuándo fue el último servicio y si el forro, los chalecos o la carreta van incluidos. Muchas motos acuáticas en Costa Rica salen de una casa de playa en Guanacaste donde se usaban unos cuantos fines de semana al año, así que sea claro sobre dónde estuvo la suya. Quien baja desde Grecia va a preguntar cada cuánto se encendía y si se vació el tanque, porque una moto que pasó meses con gasolina vieja necesita más que una batería nueva para volver a andar bien.