Motores Fuera De Borda
Compra y vende motores fuera de borda en Costa Rica.
Yamaha, Suzuki y Tohatsu venden fuera de borda por medio de sus agencias en Costa Rica, y la marca que lleva la tapa define qué tan fácil será conseguirle repuestos hoy y comprador mañana a un motor usado. Se anuncian desde el cuatro tiempos liviano que se prensa a un bote auxiliar o a un kayak hasta los motores grandes de control remoto de las consolas centrales, nuevos en su caja o usados con horas encima, además de fuera de borda eléctricos. Lo que los separa se resume en tres cosas: los caballos, cómo se maneja el motor y si la pata calza con la altura del espejo.
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El tamaño del fuera de borda y cómo se maneja:
los portátiles pequeños, hasta unos 20 caballos, son motores de caña que una o dos personas pueden quitar del espejo y llevar hasta el carro. Mueven botes auxiliares, inflables y lanchitas, y junto con una embarcación de lanchas neumáticas arman un conjunto que cabe en el cajón de un pickup. De la gama media para arriba, el motor va con caña, como en una panga de trabajo, o preparado para control remoto, con timón, cables y caja de control en una consola. Arriba de todo están los cuatro tiempos grandes de las lanchas de pesca deportiva y familiares, siempre de control remoto y muchas veces en pareja; los intraborda y dentro-fuera de borda están un nivel arriba, en motores de barco. Los eléctricos de Torqeedo o ePropulsion son silenciosos y van bien en un kayak, pero la batería los limita a salidas cortas.
Que la pata calce con el espejo:
el motor debe quedar con la placa antiventilación a la altura del fondo del casco, así que el largo de la pata tiene que ir con la altura del espejo. Lo usual es pata corta, larga y extralarga, y el código del modelo suele decirlo: en muchos Yamaha una S al final indica pata corta y una L pata larga. Si queda corta, la propela chupa aire y patina; si queda larga, frena y levanta agua. Los dos tiempos se dividen entre los de carburador, sencillos, que trabajan con mezcla o con tanque de inyección de aceite, y los de inyección directa, como el OptiMax de Mercury o el E-TEC de Evinrude, que queman más limpio pero piden un taller con el software de diagnóstico adecuado.
Imitaciones de Yamaha y la marca de la tapa:
los repuestos y el servicio van con la agencia, así que averigüe si la marca tiene taller cerca de donde vive la lancha, que desde Sámara o Paquera puede quedar lejos. Varios fabricantes chinos, entre ellos Hidea, hacen motores pequeños y medianos sobre una mecánica de estilo Yamaha con su propio nombre. Son legítimos y más baratos, pero valen menos al revenderlos y no todas sus piezas calzan en un Yamaha. El problema empieza cuando un anuncio presenta uno como Yamaha, o cuando un motor viejo estrena calcomanías: el código de modelo y el número de serie de la etiqueta del soporte tienen que coincidir con la marca de la tapa.
Lo que dicen el chorro testigo y el tubo de inclinación:
pida ver el motor andando en el agua y no con orejeras de lavado, y fíjese en el chorro testigo, el hilito de agua que sale atrás. Un chorro parejo indica que el agua circula, aunque un impeler gastado puede dar un chorro que se ve bien y enfriar poco con carga; impeleres y kits de bomba se anuncian en repuestos de motores de barco. Levante la tapa y busque pintura ampollada o tostada en la culata, señal de recalentamiento. Súbalo y bájelo del todo: un tubo de inclinación y unas prensas trabadas por la sal convierten cada salida en una pelea, y un trim que se baja solo durante la noche o suelta aceite necesita empaques. Pida la factura u otros papeles, y no se lleve un motor con el número de serie rayado o limado.
Fotos, papeles y el lado en que viaja:
un fuera de borda sale a la venta cuando el dueño pasa a uno más potente o vende el casco y se queda con el motor. Ponga en el título los caballos, si es de dos o cuatro tiempos, el largo de la pata y si es de caña o remoto, y luego detalle lo que va con él: tanque y manguera, propela, llave, controles y arnés. Grábelo arrancando con el chorro testigo a la vista y andando en avante y reversa, y diga cuándo se cambiaron el impeler y el aceite de la pata. Un cuatro tiempos tiene que viajar parado en un soporte o acostado del lado que permite su manual, así que quien baja desde San Ramón en un hatchback necesita saber cuál es ese lado antes de subirlo.